domingo, 7 de abril de 2019

36 Vienna City Marathon



Conocida como la ciudad de la música por la enorme cantidad de compositores clásicos que desarrollaron sus carreras en sus históricos edificios, Viena iba a ser protagonista de mi nueva aventura maratoniana después de la inesperada suspensión del Maratón de Malta en Febrero. El Viena City Maratón (VCM) celebraba este año su 36 edición y está calificado con etiqueta oro de la IAAF

Me enfrentaba a un reto que desconocía. Correr 2 maratones en menos de un mes. Concretamente 27 días separaban el Marató de Barcelona con la 23 Vienna City Marathon. Sería mi primera prueba de fuego en este 12 Marathon Challenge.

No llegaba mentalmente en las mejores condiciones. Mi lesión del gemelo parecía haber remitido completamente después de dos buenas sesiones de fisio, pero apenas pude entrenar en las semanas previas. Para colmo, la semana del Maratón que suelo seguir más o menos el ritual de rodaje Martes o Miércoles y fisio Jueves o Viernes, dependiendo de cuando viaje, tuve que coger 4 aviones por motivos de trabajo y pasarme fuera de casa de Domingo a Viernes, llegando de madrugada el Sábado y durmiendo sólo 4 horas para coger el vuelo a Viena el mismo Sábado temprano. Me notaba cansado y falto de kilómetros así que iba a tocar épica. El hecho de haberme ido a las 4h27m en Barcelona tampoco ayudaba mucho. Pero soy gallego y además del Celta por lo que la ‘Afouteza’ la llevamos en la sangre.

A morder otra medalla

Nada más llegar me dirigí a la estación de tren para coger el equivalente al cercanías español. Había reservado tanto el billete de ida como el de vuelta al centro por €4.20 cada trayecto a través de su web (www.oebb.at) y tras descargar su app ya te aparece el billete nada más abrirla. La verdad es que es una maravilla. También se pueden comprar los pases de 24, 48, 72 y semanales para utilizar todo el transporte público. Para mi creo que es la mejor opción ya que en 23 minutos estás en la estación central (Wien Mitte). Otras opciones son autobús y un tren express sin paradas que cuesta €16.00 ida y vuelta con el que ahorras únicamente 7 minutos.

El hotel lo había reservado en Booking con bastante tiempo y menos mal, porque estaba a tope cuando llegué. De hecho hice un cambio de planes de última hora y en vez de regresar el Domingo después del Maratón, decidí quedarme un día más, y mi habitación ya estaba cogida, así que me tuvieron que dar otra, lo que se tradujo que salí a correr de una habitación y al llegar ya me duché en otra. La entrada del hotel daba miedo, pero luego la verdad es que estaba bien si no somos muy exquisitos sobre todo con el espacio. El personal fantástico.

Pero volvamos al tren. Como iba muy justo de tiempo y al hotel no podía entrar hasta las 1500h. resulta que una de las paradas intermedias del tren me dejaba a 5 minutos andando del lugar dónde estaba la Expo Marathon, el Max Halle. Así que me bajo, recojo el dorsal y a reponer fuerzas con una buena pizza para no perder el ritual pre-maratón. Después camino un poquito y me voy a la línea U3 que en 5 paradas me dejaba cerquita del hotel.

Robert-Hochner Park


Expo Marathon


Expo Marathon


Tras el check in salgo a dar una vuelta para estirar un poco las piernas y hacerme también un poco con la ciudad. Me acerqué hasta la zona de meta en la que había mucho ambiente porque se estaban celebrando varias carreras, una de inclusión realmente emotiva y un 5K y 10K.

Como ya comenté anteriormente, el Maratón de Viena está categorizado con etiqueta oro (Gold Label) por la IAAF, así que se espera una organización implacable. Mucha pantalla y una zona de meta con muchas carpas, mesas para la pasta party justo delante del Ayuntamiento (Rathaus), gradas y pantallas gigantes para seguir las competiciones. La verdad es que me dejó muy buena impresión.


Michaelerplatz


Rathaus


Burgtheater


Iglesia Votiva


Recta de meta



Meta


Photocall :)


Como no era cuestión de cansarse demasiado, tras inspeccionar la zona hago el recorrido desde dónde se iban a colocar los camiones guarda-ropa hasta el hotel, porque no hay nada peor que terminar un maratón agotado y sin fuerzas y tener todavía que pensar cómo volver al hotel. Más o menos era un paseíto de 10 minutos, aunque a la hora de la verdad al terminar le Maratón fueron alguno más jajjajaja.

Y, por supuesto, tampoco podía faltar mi tradicional cena de Sushi, con la suerte de que en el portal de al lado del hotel tenía el restaurante Momoya, un Japonés bastante bueno, con lo que después de descansar un poco en el hotel, bajé a cenar y de nuevo al hotel para dejarlo todo preparado para la carrera.

El tiempo había sido bueno el Sábado y el Domingo no fue menos. Amaneció con sol y fresquito, unos 6 o 7 grados. Tras un pequeño paseo, llego a la estación de Metro que tenía que coger para llegar a la salida. En este Maratón están bastante lejos la salida y la meta. El metro ya iba lleno de corredores así que no me tuve que preocupar ni de dónde bajarme.


Todo listo para la batalla


La zona de salida era realmente espectacular, al lado de la tercera sede mundial de la ONU y encarando el Reichbrücke, el puente que cruzaba el Danubio en dirección al centro histórico de Viena. ¿Se puede pedir más? Que suene el pistoletazo de salida y cruzar el Danubio. Espectacular!!

Pero no adelantemos acontecimientos. Salimos del metro y lo primero con lo que nos encontramos es con una buena hilera de servicios portátiles y un para de porta-contenedores con baños ultra limpios, por cierto y con personal de limpieza permanente.

Pocos metros después girando a la derecha se encontraban los camiones guarda ropa y la infinita recta de salida. Había 6 cajones divididos en tres bloques cada uno a cada lado de la carretera. Era raro, porque estaban escalonados y con lo que al salir no veías a nadie por el otro carril porque iban un poco detrás. Nos juntábamos en el km 3 y ya compartíamos circuito hasta el final. La música sonaba espectacularmente y había tres pantallas gigantescas colocadas antes de cada cajón. El montaje impresionante. Eso sí, el control de entrada de los cajones nulos, aunque bueno, por Europa adelante la gente es bastante más sensata que nosotros que somos unos cafres y cada uno iba al que le correspondía.


Recta de salida


Recta de meta


Tres minutos antes de las 0900h dieron la salida de la élite que pudimos ver por las pantallas y a las 0900h en punto, el pistoletazo de salida, a ritmo del Danubio Azul primero y de Heroes de David Bowie después, del resto de corredores.

El puente me recordó al Verrazano por aquello de salir y empezar a subir. Eso sí, bastante más corto y menos empinado, pero si que se notaba la picada inicial.

Mi idea era ir alrededor de los 5’30” de reloj que son unos 5’35” oficiales teniendo en cuenta las desviaciones. Las primeras sensaciones muy buenas. Iba muy cómodo y el primer kilómetro lo paso en 5’33” prácticamente clavando el ritmo. En el km 3 pasamor por el gigantesco parque Prater por el que tendríamos que volver a pasar más tarde, concretamente del km 27.5 al 35.5. La verdad es que mentalmente es durillo ver como pasas el km 3 y un poco más adelante ves la marca del km 28, aunque peor fue ver la marca del km 11 y al lado la del 41. Eso sí que es doloroso. No os penséis que era a doble vuelta. Simplemente se repetían un par de tramos.


Km 7


Sigo con mi ritmo y paso el km 5 en 28’11” más o menos lo que esperaba, a un ritmo medio de 5’39”. Y es justo ahí cuando viene la primera sorpresa desagradable de la carrera. El avituallamiento es en vasos de plástico que rellenaban de cubos de agua. Afortunadamente el agua de Viena cae directamente de los pre-Alpes con lo que se puede beber perfectamente. El problema son los vasos de plástico. Es absolutamente imposible beber en ellos en carrera. Y como no te puedes pasar la carrera sin beber, pues tocaba parar en cada avituallamiento. Al final tuve que parar 14 veces a beber más 2 para ‘fer un riuet’ que diría mi amigo Arcadi. Todo eso sumado, en el mejor de los casos, supone unos 9 minutos. No es que me fuese la vida en ello, pero la verdad es que me hubiesen venido muy bien para bajar de las 4h. Pero no adelantemos acontecimientos.

Seguimos por el Prater y tras un giro a la derecha y una pequeña bajada, llegamos a orillas del Canal del Danubio, por dónde transcurrirían los próximos kilómetros que nos dejarían a la entrada del centro de Viena. Yo seguía con el mismo ritmo, y el kilómetro 10 lo paso con un parcial de 28'15" y un ritmo medio de 5’39” clavando el parcial anterior. Más que en Viena parecía que estaba en Zurich, porque iba como un reloj suizo. El ambiente era fantástico en esa zona porque aparte del km 10, unos metros más adelante estaba el 40.


Km 11


Tras pasar por Stadpark llegamos a una larga recta que 30 kilómetros más tarde tendríamos que volver a recorrer para enfilar la meta, pero que ahora era sólo el km 11. Podíamos ver las vallas con publicidad que indicaban que el final del Maratón estaba cerca, pero todavía quedaba mucho que remar para llegar a ese punto.

Giro a la izquierda en el km 11 y comenzamos un prolongadísimo descenso que nos llevaba hasta el km 14 para luego girar y regresar por una zona con poco ambiente pero que nos iba a devolver al centro de la ciudad. Yo pensaba que después del descenso vendría una sufrida cuesta, pero la verdad es que no. Era todo bastante plano.


Km 17


El km 15 lo paso con un parcial de 28'18", tres segundos más que el anterior y con un ritmo medio de 5’40”. Ni las paradas para beber me sabana del ritmo.  En esa zona había bastante ambiente que iba aumentando poco a poco a medida que nos acercábamos a Mariahilfer Strasse, una de las dos arterias comerciales de Viena  y al final de la cual nos separábamos de los corredores de la Media Maratón que ya enfilarían el último tramo de su recorrido por el centro de la ciudad.

He de comentar también que si ya el Maratón de por si es duro, ver cómo te adelantan corredores a toda velocidad no ayuda mucho. En Viena, a la par con el Maratón se celebraba un Medio Maratón y el Maratón por relevos. Imaginaros, en el kilómetro 25 ver pasar corredores a toda velocidad ya que sólo llevaban 11 kilómetros en su relevo, o en el km 35 que ya vas como puedes, ver como te pasan los del último relevo que era en el km 30… En fin, que era complicado llevar el ritmo y tienes que ir muy centrado para no perderte.

De vuelta a la carrera, el km 20, justo después de separarnos de los del medio maratón, lo paso en 29’26, un poco más lento que los anteriores, colocándome en un ritmo de 5’54”. El tiempo de paso del medio maratón es de 2h justas, un par de minutos más de lo que tenía planeado, más o menos el tiempo de las paradas que tenía que hacer para beber.


Km 19


La verdad es que ahí ya me notaba un poco cansado y me temía lo peor, que antes de llegar al km 30 las piernas no dieran más de sí. De la lesión del gemelo, afortunadamente, no se sabía nada.

El parcial del km 25 es prácticamente igual que el anterior, 29'37" y el ritmo sube un poquito hasta los 5'59" . Seguía cansado pero concentrado pensando que pronto llegaría al km 28 por dónde había pasado dos horas antes.

Ese segundo paso por el parque Prater se hizo realmente eterno. El km 30 estaba al lado del Erns Happel Stadim y a pesar de la altura de la carrera en la que estaba, conseguía a duras penas mantener el ritmo, e incluso arañar unos segundos al parcial anterior. No me encontraba tan mal como pensaba. Para entretenerme iba  haciendo mis cálculos mentales y si no me ponía a caminar y conseguía trotar cuando las cosas se pusieran más feas, podía estar muy cerca de las 4 horas. El parcial fue de 29'06" a un ritmo de 5'50"


Km 20


Así que con esa mentalidad sigo liquidando kilómetros a pesar de que la larguísima recta de ida y vuelta del parque se me hizo eterna. Fueron sólo 4 kilómetros, pero realmente interminables, muy al estilo de Diagonal en el Maratón de Barcelona. El final de esa recta era el km 35 dónde el crono se había caído desplomado hasta los 31'00" a un ritmo de 6’25”. También es verdad que el viento en contra en el tramo de ida no ayudó mucho.


Km 41


A pesar de que sólo quedaban 7 kilómetros, dos de los cuales ya conocía, las piernas me pidieron tregua y se la tuve que dar. El ritmo se me había desplomado a 6'32" en el paso del km 40 y ya me costaba llegar de un kilómetro a otro. Tocaba tirar de Afouteza, así que, como buenamente pude fui avanzando hasta llegar al kilómetro 41 al lado de la Opera dónde ya levanté la cabeza del suelo y me dirigí con una sonrisa a la recta de meta sabiendo que mi medalla #23 estaba a punto de llevarse un buen mordisco.

El ambiente de ese último kilómetro era realmente espectacular y la verdad es que lo disfruté muchísimo, sobre todo en el último giro dónde a 500 metros ya se divisaban los dos arcos de meta que crucé finalmente en 4h10m00s un tiempo que, aunque en mi mente siempre está la idea de bajar de las 4h, hubiese firmado antes de empezar.


FOTAZA!!!!!!


El besito para mis dos amores ❤️


Mordisco a la medalla, avituallamiento y recogida de la ropa sin absolutamente ningún problema ni ninguna cola. Todo super bien organizado. Aunque las bolsas ropa iba en camiones, la llevaban colgada en ganchos, con lo que la localización era muy cómoda para los voluntarios.


La #23 ya tiene su mordisco


Del cuello a la pared :)


Tras un corto paseíto que se hizo un poco largo por la velocidad que llevaba, llegué al hotel muy contento para pegarme una ducha y descansar un poco antes de cumplir con otro de mis clásicos. La visita al Hard Rock y ese brindis por todos lo que me siguen en las redes sociales y por aquellos que están pendientes de mis locuras. La verdad es que, saber que hay tanta gente pendiente, realmente motiva.

El lunes tocaba regreso, pero para aprovechar la mañana, había reservado a través de Booking, el bus turístico (www.viennasightseeing.com) y una vuelta a la noria clásica del parque Prater por dónde habíamos pasado corriendo el día anterior. Me estoy haciendo muy fan de los buses turísiticos sobre todo en estos viajes tan cortos. Es una gran opción para llevarte una buena (o mala) impresión de la ciudad y conocer un poco más su historia. Y Viena tiene historia para dar y tomar.


Iglesia de San Pedro


Opera de Vienna


Contraste antigüedad y modernidad


Iglesia del Jubileo


Iglesia de San Pedro


Wiener Riesenrad


Museum Quarter


Y no podía terminar esta crónica sin dedicársela a mis dos amores que tanto me aguantan y me apoyan con esta locura de maratones. Gracias por compartir conmigo todos estos momentos aunque sea en la distancia. Os quiero muchísimo ❤️

Ahora ya de vuelta, escribiendo estas líneas en el avión, con la cabeza en Amberes que me tocará en 3 semanas y en el que espero batir un nuevo record: Correr dos maratones en el mismo mes. Espero recuperar pronto y poder entrenar un poquito, aunque esté la Semana Santa por medio y un viaje al peligroso Ribadeo (por aquello de ir de vinos con los amigos)

Así que hasta entonces, me despido dejando un buen álbum de fotos de Viena en GOOGLE FOTOS VIENA y el de la carrera en GOOGLE FOTOS MARATON. Las estadísticas completas como siempre en GARMIN CONNECT





NO RETREAT NO SURRENDER

domingo, 10 de marzo de 2019

42 Marató Barcelona






Llegó Marzo y después de la cancelación del Maratón de Malta, le tocaba el turno a Barcelona dentro del reto de este 2019. El 10 de Marzo era la fecha señalada para la celebración de la 42 Zurich Marató de Barcelona. No llegaba en buen momento de forma porque apenas había podido entrenar 43 kilómetros en total en las 6 semanas previas al Maratón. Era una locura ni siquiera plantearse correrlo, pero me encontraba mejor y quería intentar ver hasta dónde podía llegar.

Esta nueva edición del Marató de Barcelona venía con una modificación importante. Un cambio de recorrido que, en teoría, la iba a hacer más rápida. Y así fue, ya que se consiguió batir el récord de la prueba, tanto femenino como masculino. Particularmente el cambio me pareció para bien, aunque concretamente cambiar el Paralel por Urgell y Sepúlveda, no mejoró gran cosa, excepto quizás la vistosidad de pasar por el Mercat de Sant Antoni y el excelente ambiente en Sepúlveda. En cuanto a dureza, me pareció incluso más exigente.

Para los que sois de fuera de Barcelona, comentar que para llegar al centro desde el aeropuerto disponéis de varias opciones, todas gestionadas por AMB, el Area Metropolitana de Barcelona. Los que llegáis a la T1 tenéis la opción del Metro L9 y Aerobus. Los que aterrizáis en la T2, aparte de las opciones anteriores también tenéis la opción del tren que os dejará en el centro de barcelona. El Aerobus es la opción más cara €5.90 y para el Metro debéis sacar un billete especial que vale €4.60. Una vez en Barcelona, lo recomendable sería bien la T-10 para diez viajes que cuesta poco más de €10.00 o alguno de los abonos Hola Barcelona de 2, 3, 4 o 5 días. Por cierto, con la tarjeta Hola Barcelona no hace falta comprar el suplemento del aeropuerto, así que serían €4.60 a descontar :) Y por supuesto, siempre hay la opción taxi o VTC pero saldrá bastante más caro.

Una vez solucionado el tema transporte, toca acomodarse y dirigirse a la Expo a recoger el dorsal. La expo abre Viernes y Sábado por lo que hay tiempo suficiente para poder visitarla. Evidentemente, el Viernes es mucho más relajado ya que la mayoría de los corredores llegan el sábado. Yo fui el Sábado y, aunque había bastante gente, se transitaba bastante bien. Ha crecido mucho desde que la había visitado en el 2011 y ahora realmente es una muy buena feria. El patrocinador principal es ASCIS que monta un buen stand de merchandising, y este año se ha incorporado al evento también NIKE. Como en todas las Expo de maratones, podemos encontrar de todo, desde ropa técnica hasta geles e información de otros eventos. No puedo comentar nada del ropero porque no lo utilicé, pero me han dicho que estaba perfectamente organizado.



Zona salida y meta


La recogida del dorsal fue realmente rápida, prácticamente sin cola y después aprovechamos para comprar alguna camiseta molona :) y sobre todo para quedar con los amigos. Estuvimos un rato de charla con Arcadi, Cristina y familia y tomando algo con Nukis que iba a acompañarme en la carrera en un par de tramos. También pude saludar a Rafa que, por desgracia, tuvo que tomar la dura decisión de no correr por una infortunada lesión.



Recogida dorsal

Uno más con la familia

El temido muro

Entrada al stand ASICS

Stand de Nike
Con mi dorsal y mi camiseta molona :)


Ya el día de la carrera había quedado con Arcadi, Rubén y Nukis en la Font de Montjuic sobre las 0745h. La carrera empezaba a las 0830h con lo que el ambiente a esa hora era tremendo. Allí también conocí a Carles Boix un compañero de Arcadi que lleva a sus espaldas nada menos que 40 Maratones. Tras unas fotos familiares con Cristina, sus padres y la pequeñita Fiona, nos despedimos de Nukis que se incorporaría en el km 1 y de Rubén al que no veríamos porque intentaría llevar un ritmo endiablado de 3'50" el kilómetro.



Con Arcadi y Carles


Nosotros teníamos un plan más discreto. La idea era salir a 5'40"-5'45" para ir progresando el la carrera hasta entrar en una horquilla de 5'30"-5'40". Yo pensaba que a ese ritmo, sí que podría aguantar al menos hasta el medio maratón. Por si acaso llevaba el billete de metro en el bolsillo :)

La salida fue muy tranquila. Estábamos en el penúltimo cajón y tardamos casi 13 minutos en salir. No había demasiada prisa por el ritmo que íbamos a llevar así que todo muy relajado. A los pocos metros de la salida nos encontramos con la familia de Arcadi y poco antes del km 1 ya se incorporó al grupo Nukis y un poco más tarde Joan Carbonell otro amigo de Arcadi. Así que teníamos un grupito muy majo de 5 amigos con el que los primeros kilómetros nos los pulverizamos casi sin darnos cuenta pasando por el Camp Nou y la Estació de Sants



Muy felices en la salida


Mi gran preocupación era el gemelo derecho. Desde el km 1 notaba una cierta presión en la zona, pero se mantenía estable con el paso de los kilómetros. Mi primer objetivo era ver las sensaciones al paso por el km 8 que estaba cerca de la salida. Si me veía mal, era el momento de parar para no agravar la situación. Pero la verdad es que iba bastante cómodo. Arcadi y Carlos habían aumentado el ritmo en el km 7 para ganar unos segundos y hacer su primera parada con la familia y nosotros nos quedamos atrás aunque los adelantamos en la parada y  poco después del km 9 ya nos cogieron. Fuimos juntos hasta el km 10 en Passeig de Gracia que tuve que parar a hacer el primer 'riuet'. Por cierto, muy bien el detalle de poner los baños portátiles masculinos de 4 puestos para no tener que hacer cola en la cabina. Lástima que para las chicas no quede otro remedio que las cabinas, porque se pierde mucho tiempo.

Y en el cruce con Aragó estaban Abel y Susagna, compañeros de viaje de Malta. Me paro a saludar y a hacer unas fotos y sigo con Nukis que me iba a dejar un poco más adelante, en el km 11 cruce Aragó con Aribau. Habíamos quedado en reencontrarnos en el km 35, en Marina con Pujades, si es que llegaba hasta allí.



Km 10 - Todo bien


Continúo mi Maratón, ya en solitario y veo que los kilómetros caen y mi gemelo aguanta bastante bien. Pasamos por la Sagrada Familia, signo inequívoco que nos aproximábamos a una de las partes más tediosas del recorrido, la Meridiana. Y este año peor, porque con el cambio de recorrido se alargó muchísimo, sacándonos prácticamente de la ciudad. Aún así hay que decir que el ambiente era fantástico y al final te entretenías viendo a los corredores que venían ya de vuelta.

El giro estaba en el km 18 y allí me esperaba el Comando Berenguel, Jordi, Xavi y Rubén. Camino con ellos un poco, un para de fotos y a seguir camino del medio maratón. Poco antes, me encuentro con Chus que todavía no había llegado al giro, pero que estaba pocos metros por detrás. Nos damos un abrazo y seguimos.

El medio Maratón lo paso en 2:03:19, un poco más lento de lo que inicialmente pensaba, pero la verdad es que muy contento porque veía que el gemelo aguantaba, y si conseguía llegar al km 30, sabía que el Maratón ya lo podía terminar. Poco después de pasar el arco, veo a Cristina y familia que me animaron mucho viendo que iba bastante bien.



Volando en el paso del  medio maraton


Entrábamos en la zona de Poble Nou para llegar al tramo final de Gran Vía y girar por Rambla de Prim en dirección al Forum. Mi ritmo era realmente bueno. Iba incluso por debajo de los 5'30" y sin demasiadas molestias. Al pasar el km 25, segunda parada para aligerar líquidos y listo para afrontar esos 5K de ida y vuelta por Diagonal Mar que se hacen eternos. La ida hasta la Torre Agbar la hice bastante bien, aunque  llegando al giro de 180º ya empecé a notar un poco la falta de entreno. Aún así iba a buen ritmo, aunque en el km 29 las sensaciones ya no eran las mismas. Me estaba empezando a dar el bajón que llegó en forma de amago de pinchazo en el km 31 dónde el gemelo me dijo que necesitaba descansar un poco y bajar el ritmo.

Aprovechando que vi a los Fisiorunners, que son corredores que van con banderola y reflex y vaselina para ayudar a los corredores, paro y les pido que me den un poco en el gemelo que llevaba tocado. Justo ahí me adelanta el globo de las 4 horas y un poco más adelante me pasan Chus y Felix. Mi Maratón tal y cómo lo llevaba se había terminado, y ahora tocaba apretar dientes y entre trotar y caminar llegar a meta.



Km 32 - Comenzaban los paseos


El el km 32 me encuentro con Mariona, otra de las compañeras de viaje de Malta que en un mes correrá Boston, y me acompaña unos metros caminando. Nos despedimos y sigo poco a poco para llegar hasta el km 35 dónde había quedado con Mireita y Nukis. Pero antes me llevo la sorpresa de que en el km 34 estaban Gemma y María con sus niños. Paro a saludarlos y sigo ese largo kilómetro de Marina hasta que llego al 35. Saludo a Mireia y ya le digo que se vaya con calma a la meta que en menos de una hora no íbamos a llegar. Nukis se viene conmigo y poco a poco vamos liquidando kilómetros dejando atrás el Parc Ciutadela y el Arc de Trionf



Km 37 - Resignado pero contento


En el km 37 ya en la Plaça Catalunya, estaban de nuevo Abel y Susagna a los que saludo y poso de nuevo para la foto. Cualquier excusa valía para descansar un poco las piernas :) A partir de ahí, a trotar de nuevo aprovechando que estábamos en un tramo favorable, la Via Laietana que es cuesta abajo. Justo al girar, me encuentro de nuevo a Mariona que estaba animando con un amigo. La meta ya estaba a mi alcance y sólo faltaba por saber el tiempo final.

Pasamos el Monumento a Colón con muchísimo ambiente y encaramos la parte baja del Paralel. Ya me costaba un mundo avanzar aunque sabía que me quedaban sólo 3K. Fueron eternos, pero la verdad es que muy emotivos porque, tras pasar el renovado Mercat de Sant Antoni, en el km 41 me encontré con Rafa con quién me fundí en un abrazo lleno de emoción y unos metros más adelante con David Patán que estaba con su cámara tirando fotos a diestro y siniestro. Poco después también me encuentro con Carlos y Jesús, los dos gemelos americanos que no se pierden una y, en el penúltimo giro en Paralel vuelvo a ver a Mireia. Mi sherpa particular Nukis, me deja ahí, y justo antes de la marca del km 42 veo a los padres de Cristina. Quedaba sólo ese giro hacia la Avenida Reina María Cristina para saborear los últimos 195 metros del Maratón más complicado de los 22 que he corrido. Mi cara de felicidad al cruzar la línea de meta no tiene precio. Lo había conseguido con un gemelo tocado y apenas sin entreno. Eso sí, había marcado el peor tiempo de mi vida 4h27m02s pero eso poco importa cuando cruzas la meta :)



El besito para mis amores

Otra para la saca

Y van 22 mordidas



Al cruzar me encuentro con Arcadi y Cristina que estaban en la zona VIP y nos saludamos para quedar más tarde en la Font de Monjtuic y despedirnos hasta la siguiente. Bueno, hasta la siguiente no, que yo voy a Viena y él a Gales.

Y tras el esfuerzo viene la recuperación. Nos fuimos Nukis, Mireia y yo a tomar unas cervezas a la zona de Sants al lado del Mercat Creu Coberta para luego llegar a casa para poder abrazar a mi familia a la que eché mucho de menos en el circuito pero que, lamentablemente, no pudieron venir a pesar de correr en casa.


La merecida recuperación


Antes de terminar, quisiera agradecer a todos los que habéis estado presentes en el circuito y a todos lo que me habéis enviado ánimos por las redes sociales. No os imagináis cuanto motiva, tanto lo uno como lo otro. Y en especial quiero darles las gracias a mi familia que, aunque no pudieron venir, me apoyan a diario y hacen que este sueño running sea eterno. Os quiero mucho. Y antes de terminar quiero dedicar esta medalla a Rafa, porque se la ilusión que tenía por correr y el esfuerzo que había hecho para estar en la linea de salida y no pudo ser. Has tomado la decisión correcta y ahora toca recuperará para ese Maratón de Ibiza. Animo crack!!!

Y con este maratón ya son 22 las medallas que cuelgan en mi medallero (bueno, cuelgan 23, pero la de Malta no cuenta) y en Abril tocará doble esfuerzo para conseguir las #23 y #24 en Viena y Amberes.

Buen reportaje fotográfico de Nukis, Cristina, Abel y David Patan en GOOGLE FOTOS y las estadísticas, como siempre en GARMIN CONNECT







NO RETREAT NO SURRENDER