domingo, 28 de abril de 2019

39 AG Antwerp Marathon




























Amberes (Antwerpen) fue la sede de la VII olimpiada de la era moderna en el año 1920. El Estadio Olimpico construido para el evento y remodelado entre los años 2001-2002 acogió los JJOO del 20 de Agosto al 12 de Septiembre.

La decisión de elegir a Amberes como sede de los JJOO fue como homenaje para honrar a los heridos por la Primera Guerra Mundial y a los luchadores belgas en esta guerra. Por primera vez se realizó el Juramento de los Atletas y fue izada por primera vez la bandera Olimpica, que presenta, en fondo blanco, a los cinco anillos Olímpicos. También por primera vez, los participantes solo podían entrar a los Juegos a través de los Comités Olímpicos Nacionales.

El programa olímpico comprendía 22 deportes, con 156 pruebas y 26 países participantes, siendo el finlandés Paavo Nurmi, conocido como El Finés Volador uno de los atletas mas destacados del evento. En esas olimpiadas hizo su debut, consiguiendo la medalla de plata en 5000 y la de oro en 10000 y en las pruebas de campo a través, tanto en categoría individual como por equipos. Ha sido considerado como uno de los mejores deportistas de la historia.




Estadio Olimpico 1920


Mi periplo maratoniano me llevó hasta esta bonita ciudad belga para disputar el XXXIX AG Antwerp Marathon. Sería mi maratón #24, el #4 del #12MC19 y mi maratón en ciudades olímpicas #11. También iba a ser la primera vez en la que iba a correr 2 maratones el mismo mes, con lo que entraba en algo totalmente desconocido y no estaba seguro de si mis piernas lo iban a aguantar. El poco entrenamiento entre el Maratón de Viena del 7 de Abril y un inoportuno pinchazo a 5 días del Maratón, me lo iban a poner todavía más difícil.

El viaje ya lo tenía organizado desde hacía algunos meses, con lo que pude conseguir unos buenos precios, tanto de vuelos como en el Hotel Leonardo, el cual recomiendo totalmente ya que está al lado de la estación de tren de Amberes y en pleno centro.

Para llegar a Amberes, la mejor opción (y la más económica) es volar a Bruselas y luego coger el tren en el mismo aeropuerto que en poco más de media hora te deja en Amberes. Para ver los horarios y comprar los billetes, la mejor opción es la página oficial de los trenes belgas, SNCB o su app donde con un sencillo registro, puedes guardar tus tickets sin necesidad de imprimirlos. Yo usé la app que descargué de Google Play




Este maratón incluye también visita a Bruselas :)


Aunque Amberes no es excesivamente grande y se puede recorrer a pie, en caso de necesitar utilizar el transporte publico os recomiendo visitar la página de De Lijn y descargaros su app de Google Play o Apple iOS. Al  igual que la de los trenes, con el registro tenemos acceso a la compra de billetes, mapas, horarios, etc...

Había programado un viaje de tres días en los que el Sábado sería el de toma de contacto y recogida de dorsal, Domingo Maratón y paseo por la tarde y el lunes de visita a Bruselas. Un fin de semana no da para profundizar en ninguna ciudad, pero sí para al menos llevarte una impresión general.

Llegué temprano por la mañana a Amberes y tras dejar la mochila en el hotel (la habitación no me la daban hasta las 1400), me fui a dar un paseo para recoger el dorsal y así aprovechar para ver un poco la ciudad. De la estación cetral, una de las visitas obligadas por su arquitectura, me dirigía Groenplaats, dónde podemos encontrar la estatua de Rubens y dónde está la Catedral. Ese fue el lugar elegido para ubicar el ropero y la zona de masajes del Maratón. A poca distancia se encontraba Grote Markt que es la Plaza del Ayuntamiento y dónde iba a estar situada la meta. Es realmente bonita, aunque la fachada del Ayuntamiento estaba en obras con una lona que simulaba la propia fachada. Había ya alguna valla, pero nada parecido al montaje de Viena. El espacio era bastante reducido. No recorreríamos mucho más de 50 metros desde la entrada a la plaza hasta la meta.



Etación Central Amberes

Grote Markt



De ahí me dirijo al río para cruzarlo a través del Santa Ana Pedestrian Tunnel, una obra de ingeniería a la que se puede bajar tanto en ascensor, adaptado para bicicletas, o por unas espectaculares escaleras mecánicas de madera muy parecidas a las de Macy's en NYC. El túnel une la zona centro de Amberes con el barrio de Linkeroever dónde estaba situada la Expo Marathon y la zona de salida.



Escaleres mecânicas de madera
Tunel Santa Ana






















Aunque el fin de semana y todas las carreras que se celebraban dentro del evento, reunían a unos 30000 participantes, para el maratón seríamos sólo unos 3200. La Expo era una gran carpa con unos cuantos stands y luego una zona de jardines acotada dónde había otras carpas mas pequeñas con firmas comerciales y dónde tendríamos que recoger los dorsales, camisetas y obsequios. Por cierto, muy acertado el detalle de regalarnos un cinturón para los que lleven movil, llaves, geles, etc...

Con fresquito y lloviznando un poquito, no tuve ningún problema para recoger el dorsal y los obsequios. No había mucho más que hacer allí, así que me dirigí al metro para ir a la zona del hotel a comer algo y luego descansar un poco, echar una siesta y luego dar otro pequeño paseo por la tarde antes de ir a cenar, que me llevó a la zona portuaria dónde está el Museum Aan de Stroom y dónde estaba situado el km 42 del Maratón.



Photocall :)



Amberes desde Linkeroever

Museum Aan de Stroom



El Domingo, tal y cómo estaba previsto amaneció con frio, unos 6ºC y lluvia, bastante intensa justo al salir del metro en la zona de Linkerover. Menos mal que la carpa era grande y nos podíamos cobijar ahí dentro. Habían instalado otra en medio del parque por si no cabíamos todos en la principal. Después de dejar la bolsa en el camión que la llevaría a la zona de meta, volvía a la carpa en donde estuve charlando un rato con Bjorn, un chico belga que tenía casi la misma marca de Maratón que yo, y con otro corredor belga que me contó un poco sobre la situación del país mientras esperábamos la hora de la salida.



Listo para una nueva aventura 



Unos minutos antes salimos y afortunadamente había dejado de llover. El camino a los cajones era un poco más largo de lo que me esperaba, pero todo estaba muy bien organizado. Cuando entro, veo a una pareja que iba delante mía con un cámara y técnico de sonido grabándolos todo el tiempo. Evidentemente era alguien famoso que yo no conocía para nada, pero que los otros corredores se paraban a hacerse fotos con el hombre. Al volver del Maratón indagué un poco y resulta que era Bart de Wever líder del partido independentista flamenco NVA y 'amigo' de Puigdemont. Durante el recorrido del maratón había varios puntos de animación de seguidores del partido que le esperaban para animarle.

Poco después de las nueve escuchamos la cuenta atrás y nos pusimos en marcha. La salida fue bastante fluida, pero al cabo de 500 metros se estrechaba bastante y se produjo un pequeño embudo, nada grave. Tampoco me importaba mucho porque el objetivo era terminar así que no tenía excesiva prisa.

Llevaba poco más de kilómetro y medio de carrera y de repente empiezo a sentir el pinchazo en la pierna izquierda. Se me viene el mundo encima. Sigo y cada vez me iba a más. Empieza a pasarse por mi cabeza la idea de que al cruzar el túnel y al pasar cerca de la meta, tendría que abandonar y mi reto se iba al traste. No sólo eso, sino que tendría que volver a Amberes para completar el proyecto olímpico.

Intenté apartar esos pensamientos negativos y seguir corriendo. Los cambié por otros más positivos como que en Barcelona también fui mal desde el km 1 y pude terminar. Así que seguí corriendo y el pinchazo parecía que se había estabilizado.



Primeros kilometros



Pasamos el larguísimo túnel de kilómetro y medio por debajo del río y llegamos a la zona marítima de Amberes por donde transcurrirían los siguientes 4 kilómetros en línea completamente recta y plana. Mi velocidad de crucero era de 5'45" (oficial), lo que proyectaba un tiempo final un poquito por encima de las 4h. Lo firmaba en aquel instante porque cada pisada con la pierna izquierda era un pinchacito y no daba un duro (de los de antes) por terminar.




Tunel Km 3


El primer parcial de 5K según mi Garmin era de 27'57" a 5'35". 'Deu n'hi do' que dicen los catalanes, o sea, ni tan mal... En el km 6 un trío de cantante, saxo y trompeta cantan 'When the Saints (celts) go marching in' una de las canciones que solemos cantar en las previas del Celta y me vengo arriba a pesar del dolor que no desaparecía. Poco después un chico se vuelve loco cuando ve la camiseta del Celta y me cocha la mano dándome muchos ánimos.

El segundo parcial lo paso en 27'50" a 5'34" prácticamente igual que el primero. Aquí ya me tomo el primer gel. En este maratón, aparte de estrenar un cinturón de geles muy cómodo, había decidido cambiar los avituallamientos y tomar 6 en lugar de 4. Uno cada 5K a partir del km 10 hasta el 35. Eso supondría tomar el primero a la hora de carrera y luego más o menos uno cada media hora. No me fue mal del todo.

La carrera se alejaba mucho del centro de Amberes y se volvía un poco monótona, pasando por algunos barrios en los que sí encontrábamos ambiente y animación, ya que la vivían como una fiesta, con los niños animando y grupos locales tocando.

El km 15 lo paso en 28'15" manteniendo prácticamente el mismo ritmo que en los parciales anteriores, pero con 20 segundos perdidos de una parada para 'fer un riuet' y siguiendo bastante preocupado por el gemelo izquierdo que no me paraba de doler en cada zancada. Tenía cerca el medio maratón y a malas, pues andando y corriendo la segunda parte, lo podría terminar en unas 4 horas y media o 5. No importaba con tal de llegar.




El único momento de claridad de todo el Maratón


El cuarto parcial lo clavo con 28'12" sólo 3 segundos menos que el anterior y paso el medio maratón en 2h01m18s lo cual me llevaba a pensar que no bajaría de las 4h15m ni de broma teniendo en cuenta que las segundas partes de los maratones me suelen costar bastante.  

Así que con este pensamiento sigo corriendo y en el km 22 me surge una gran duda. ¿Adelanto a ese corredor que lleva el dorsal en la espalda que pone NIKKITA? ¿Y si es un agente del Servicio Secreto Ruso y me pega un tiro? Ya veis las tonterías que piensa uno mientras va corriendo... jajajaja

El caso es que yo sigo a lo mío y el siguiente parcial lo paso en 28'03" continuando con esa regularidad que llevé casi toda la carrera. Habíamos cruzado un parque bastante bonito y nos acercábamos al famoso muro. Por momentos lloviznaba y por momentos veíamos algún rayo de sol. Eso sí, con frío casi todo el rato. De hecho corrí con la térmica por debajo igual que en Tokyo el año pasado.



Momento de lluvia
Momento de sol





















Y un poco antes del km 30 se produjo un hecho del que me di cuenta al llegar a casa y poner los datos en mi hoja de cálculo. Justamente en el km 29.515 se cumplían mis primeros 1000K en Maratones. No está mal. A ver si llego a los 2000K, aunque para eso debo correr otros 24!!!

El sexto parcial, el del km 30 lo paso en 27'38". El más rápido de toda la carrera. Debió ser por Nikkita :) La verdad es que lejos de sufrir el muro, me había venido arriba e incluso me parecía que el gemelo me dolía menos. Así que con esa mentalidad positiva, acelero un poco a ver hasta dónde me dejaba el gemelo y del km 30 al 35 empiezo a adelantar a un montón de corredores. Por mi cabeza pasa terminar por primera vez en split negativo (correr la segunda mitad más rápida que la primera) a la vez que empieza a llover a cántaros. Ese parcial lo paso en 27'45" un poco más lento que el anterior, pero con buenas sensaciones.

Y como el Maratón es muy puñetero, todas esas buenas sensaciones se vinieron abajo en el km 37. Bajón importante y el depósito de gasolina prácticamente a cero. Más o menos igual que en Viena, aunque en esta ocasión en lugar de caminar, seguí corriendo a menor ritmo. Aprovecho para beber tranquilamente en un par de avituallamientos y llego al km 40 que paso en 30'32". La ilusión de bajar de las 4h se había diluido y ahora ya sólo pensaba en terminar cuanto antes y no irme mucho por encima.


Km 41


La zona de los dos últimos kilómetros ya la conocía porque era en la que había estado la tarde anterior así que una vez pasado el cartel del km 42, acelero volviendo a adelantar a unos cuantos corredores, para entrar en la plaza Grote Markt dónde un estrecho pasillo formado por vallas y mucha gente nos dejaba a 50 metros de la meta que cruzo en 4h03m39s, seis minutos menos que en Viena y 24 menos que en Barcelona. El gemelo aguantó como un campeón y me pude colgar mi medalla #24 y la cuarta de este loco reto.




Besito para mis amores ❤️

La #24 con su mordisco





Tras recoger la bolsa con la ropa y cambiarme, paseito hasta el hotel para ducharme, descansar un poco y luego hacer mi ya clásica visita al Hard Rock para levantar un brindis por todos vosotros que estáis ahí pendientes de mis andanzas.

Al día siguiente tocaba regreso, pero antes me dio tiempo a darme un buen paseo por Bruselas visitando los lugares y monumentos más emblemáticos como el Manneken Pis, la Gran-Place, Mont des Arts, el Parlamento Europeo, la Comisión Europea, Parque del Cincuentenario y la Iglesia de Nuestra Señora de Sablón. Un buen recorrido que me llevó unas cuantas horas y que realmente disfruté mucho y me sirvió para soltar un poco las piernas, algo que siempre hago al día siguiente de los maratones.




Janneke Pis
Manneken Pis























Grand Place


Mount des Arts


Parlamento Europeo


Parque Cinquentenaio


Comision Europea


Grand Place



Ahora toca descansar, recuperar un poco y empezar a pensar en la siguiente parada del reto: Helsinki el 18 de Mayo. Es decir, que me quedan dos semanas y media para volver a ponerme en la linea de salida. La duda es si el gemelo se recuperará y me permitirá entrenar un poco, o si tendré que ir de nuevo sin prácticamente entrenar. Os lo cuento a finales de Mayo.

Mientras tanto, podéis disfrutar de las fotos del viaje en FOTOS AMBERES, de las del maratón en FOTOS MARATON y de las estadísticas en GARMIN CONNECT


Estadísicas oficiales
Parciales Garmin 5K










NO RETREAT NO SURRENDER


domingo, 7 de abril de 2019

36 Vienna City Marathon



Conocida como la ciudad de la música por la enorme cantidad de compositores clásicos que desarrollaron sus carreras en sus históricos edificios, Viena iba a ser protagonista de mi nueva aventura maratoniana después de la inesperada suspensión del Maratón de Malta en Febrero. El Viena City Maratón (VCM) celebraba este año su 36 edición y está calificado con etiqueta oro de la IAAF

Me enfrentaba a un reto que desconocía. Correr 2 maratones en menos de un mes. Concretamente 27 días separaban el Marató de Barcelona con la 23 Vienna City Marathon. Sería mi primera prueba de fuego en este 12 Marathon Challenge.

No llegaba mentalmente en las mejores condiciones. Mi lesión del gemelo parecía haber remitido completamente después de dos buenas sesiones de fisio, pero apenas pude entrenar en las semanas previas. Para colmo, la semana del Maratón que suelo seguir más o menos el ritual de rodaje Martes o Miércoles y fisio Jueves o Viernes, dependiendo de cuando viaje, tuve que coger 4 aviones por motivos de trabajo y pasarme fuera de casa de Domingo a Viernes, llegando de madrugada el Sábado y durmiendo sólo 4 horas para coger el vuelo a Viena el mismo Sábado temprano. Me notaba cansado y falto de kilómetros así que iba a tocar épica. El hecho de haberme ido a las 4h27m en Barcelona tampoco ayudaba mucho. Pero soy gallego y además del Celta por lo que la ‘Afouteza’ la llevamos en la sangre.

A morder otra medalla

Nada más llegar me dirigí a la estación de tren para coger el equivalente al cercanías español. Había reservado tanto el billete de ida como el de vuelta al centro por €4.20 cada trayecto a través de su web (www.oebb.at) y tras descargar su app ya te aparece el billete nada más abrirla. La verdad es que es una maravilla. También se pueden comprar los pases de 24, 48, 72 y semanales para utilizar todo el transporte público. Para mi creo que es la mejor opción ya que en 23 minutos estás en la estación central (Wien Mitte). Otras opciones son autobús y un tren express sin paradas que cuesta €16.00 ida y vuelta con el que ahorras únicamente 7 minutos.

El hotel lo había reservado en Booking con bastante tiempo y menos mal, porque estaba a tope cuando llegué. De hecho hice un cambio de planes de última hora y en vez de regresar el Domingo después del Maratón, decidí quedarme un día más, y mi habitación ya estaba cogida, así que me tuvieron que dar otra, lo que se tradujo que salí a correr de una habitación y al llegar ya me duché en otra. La entrada del hotel daba miedo, pero luego la verdad es que estaba bien si no somos muy exquisitos sobre todo con el espacio. El personal fantástico.

Pero volvamos al tren. Como iba muy justo de tiempo y al hotel no podía entrar hasta las 1500h. resulta que una de las paradas intermedias del tren me dejaba a 5 minutos andando del lugar dónde estaba la Expo Marathon, el Max Halle. Así que me bajo, recojo el dorsal y a reponer fuerzas con una buena pizza para no perder el ritual pre-maratón. Después camino un poquito y me voy a la línea U3 que en 5 paradas me dejaba cerquita del hotel.

Robert-Hochner Park


Expo Marathon


Expo Marathon


Tras el check in salgo a dar una vuelta para estirar un poco las piernas y hacerme también un poco con la ciudad. Me acerqué hasta la zona de meta en la que había mucho ambiente porque se estaban celebrando varias carreras, una de inclusión realmente emotiva y un 5K y 10K.

Como ya comenté anteriormente, el Maratón de Viena está categorizado con etiqueta oro (Gold Label) por la IAAF, así que se espera una organización implacable. Mucha pantalla y una zona de meta con muchas carpas, mesas para la pasta party justo delante del Ayuntamiento (Rathaus), gradas y pantallas gigantes para seguir las competiciones. La verdad es que me dejó muy buena impresión.


Michaelerplatz


Rathaus


Burgtheater


Iglesia Votiva


Recta de meta



Meta


Photocall :)


Como no era cuestión de cansarse demasiado, tras inspeccionar la zona hago el recorrido desde dónde se iban a colocar los camiones guarda-ropa hasta el hotel, porque no hay nada peor que terminar un maratón agotado y sin fuerzas y tener todavía que pensar cómo volver al hotel. Más o menos era un paseíto de 10 minutos, aunque a la hora de la verdad al terminar le Maratón fueron alguno más jajjajaja.

Y, por supuesto, tampoco podía faltar mi tradicional cena de Sushi, con la suerte de que en el portal de al lado del hotel tenía el restaurante Momoya, un Japonés bastante bueno, con lo que después de descansar un poco en el hotel, bajé a cenar y de nuevo al hotel para dejarlo todo preparado para la carrera.

El tiempo había sido bueno el Sábado y el Domingo no fue menos. Amaneció con sol y fresquito, unos 6 o 7 grados. Tras un pequeño paseo, llego a la estación de Metro que tenía que coger para llegar a la salida. En este Maratón están bastante lejos la salida y la meta. El metro ya iba lleno de corredores así que no me tuve que preocupar ni de dónde bajarme.


Todo listo para la batalla


La zona de salida era realmente espectacular, al lado de la tercera sede mundial de la ONU y encarando el Reichbrücke, el puente que cruzaba el Danubio en dirección al centro histórico de Viena. ¿Se puede pedir más? Que suene el pistoletazo de salida y cruzar el Danubio. Espectacular!!

Pero no adelantemos acontecimientos. Salimos del metro y lo primero con lo que nos encontramos es con una buena hilera de servicios portátiles y un para de porta-contenedores con baños ultra limpios, por cierto y con personal de limpieza permanente.

Pocos metros después girando a la derecha se encontraban los camiones guarda ropa y la infinita recta de salida. Había 6 cajones divididos en tres bloques cada uno a cada lado de la carretera. Era raro, porque estaban escalonados y con lo que al salir no veías a nadie por el otro carril porque iban un poco detrás. Nos juntábamos en el km 3 y ya compartíamos circuito hasta el final. La música sonaba espectacularmente y había tres pantallas gigantescas colocadas antes de cada cajón. El montaje impresionante. Eso sí, el control de entrada de los cajones nulos, aunque bueno, por Europa adelante la gente es bastante más sensata que nosotros que somos unos cafres y cada uno iba al que le correspondía.


Recta de salida


Recta de meta


Tres minutos antes de las 0900h dieron la salida de la élite que pudimos ver por las pantallas y a las 0900h en punto, el pistoletazo de salida, a ritmo del Danubio Azul primero y de Heroes de David Bowie después, del resto de corredores.

El puente me recordó al Verrazano por aquello de salir y empezar a subir. Eso sí, bastante más corto y menos empinado, pero si que se notaba la picada inicial.

Mi idea era ir alrededor de los 5’30” de reloj que son unos 5’35” oficiales teniendo en cuenta las desviaciones. Las primeras sensaciones muy buenas. Iba muy cómodo y el primer kilómetro lo paso en 5’33” prácticamente clavando el ritmo. En el km 3 pasamor por el gigantesco parque Prater por el que tendríamos que volver a pasar más tarde, concretamente del km 27.5 al 35.5. La verdad es que mentalmente es durillo ver como pasas el km 3 y un poco más adelante ves la marca del km 28, aunque peor fue ver la marca del km 11 y al lado la del 41. Eso sí que es doloroso. No os penséis que era a doble vuelta. Simplemente se repetían un par de tramos.


Km 7


Sigo con mi ritmo y paso el km 5 en 28’11” más o menos lo que esperaba, a un ritmo medio de 5’39”. Y es justo ahí cuando viene la primera sorpresa desagradable de la carrera. El avituallamiento es en vasos de plástico que rellenaban de cubos de agua. Afortunadamente el agua de Viena cae directamente de los pre-Alpes con lo que se puede beber perfectamente. El problema son los vasos de plástico. Es absolutamente imposible beber en ellos en carrera. Y como no te puedes pasar la carrera sin beber, pues tocaba parar en cada avituallamiento. Al final tuve que parar 14 veces a beber más 2 para ‘fer un riuet’ que diría mi amigo Arcadi. Todo eso sumado, en el mejor de los casos, supone unos 9 minutos. No es que me fuese la vida en ello, pero la verdad es que me hubiesen venido muy bien para bajar de las 4h. Pero no adelantemos acontecimientos.

Seguimos por el Prater y tras un giro a la derecha y una pequeña bajada, llegamos a orillas del Canal del Danubio, por dónde transcurrirían los próximos kilómetros que nos dejarían a la entrada del centro de Viena. Yo seguía con el mismo ritmo, y el kilómetro 10 lo paso con un parcial de 28'15" y un ritmo medio de 5’39” clavando el parcial anterior. Más que en Viena parecía que estaba en Zurich, porque iba como un reloj suizo. El ambiente era fantástico en esa zona porque aparte del km 10, unos metros más adelante estaba el 40.


Km 11


Tras pasar por Stadpark llegamos a una larga recta que 30 kilómetros más tarde tendríamos que volver a recorrer para enfilar la meta, pero que ahora era sólo el km 11. Podíamos ver las vallas con publicidad que indicaban que el final del Maratón estaba cerca, pero todavía quedaba mucho que remar para llegar a ese punto.

Giro a la izquierda en el km 11 y comenzamos un prolongadísimo descenso que nos llevaba hasta el km 14 para luego girar y regresar por una zona con poco ambiente pero que nos iba a devolver al centro de la ciudad. Yo pensaba que después del descenso vendría una sufrida cuesta, pero la verdad es que no. Era todo bastante plano.


Km 17


El km 15 lo paso con un parcial de 28'18", tres segundos más que el anterior y con un ritmo medio de 5’40”. Ni las paradas para beber me sabana del ritmo.  En esa zona había bastante ambiente que iba aumentando poco a poco a medida que nos acercábamos a Mariahilfer Strasse, una de las dos arterias comerciales de Viena  y al final de la cual nos separábamos de los corredores de la Media Maratón que ya enfilarían el último tramo de su recorrido por el centro de la ciudad.

He de comentar también que si ya el Maratón de por si es duro, ver cómo te adelantan corredores a toda velocidad no ayuda mucho. En Viena, a la par con el Maratón se celebraba un Medio Maratón y el Maratón por relevos. Imaginaros, en el kilómetro 25 ver pasar corredores a toda velocidad ya que sólo llevaban 11 kilómetros en su relevo, o en el km 35 que ya vas como puedes, ver como te pasan los del último relevo que era en el km 30… En fin, que era complicado llevar el ritmo y tienes que ir muy centrado para no perderte.

De vuelta a la carrera, el km 20, justo después de separarnos de los del medio maratón, lo paso en 29’26, un poco más lento que los anteriores, colocándome en un ritmo de 5’54”. El tiempo de paso del medio maratón es de 2h justas, un par de minutos más de lo que tenía planeado, más o menos el tiempo de las paradas que tenía que hacer para beber.


Km 19


La verdad es que ahí ya me notaba un poco cansado y me temía lo peor, que antes de llegar al km 30 las piernas no dieran más de sí. De la lesión del gemelo, afortunadamente, no se sabía nada.

El parcial del km 25 es prácticamente igual que el anterior, 29'37" y el ritmo sube un poquito hasta los 5'59" . Seguía cansado pero concentrado pensando que pronto llegaría al km 28 por dónde había pasado dos horas antes.

Ese segundo paso por el parque Prater se hizo realmente eterno. El km 30 estaba al lado del Erns Happel Stadim y a pesar de la altura de la carrera en la que estaba, conseguía a duras penas mantener el ritmo, e incluso arañar unos segundos al parcial anterior. No me encontraba tan mal como pensaba. Para entretenerme iba  haciendo mis cálculos mentales y si no me ponía a caminar y conseguía trotar cuando las cosas se pusieran más feas, podía estar muy cerca de las 4 horas. El parcial fue de 29'06" a un ritmo de 5'50"


Km 20


Así que con esa mentalidad sigo liquidando kilómetros a pesar de que la larguísima recta de ida y vuelta del parque se me hizo eterna. Fueron sólo 4 kilómetros, pero realmente interminables, muy al estilo de Diagonal en el Maratón de Barcelona. El final de esa recta era el km 35 dónde el crono se había caído desplomado hasta los 31'00" a un ritmo de 6’25”. También es verdad que el viento en contra en el tramo de ida no ayudó mucho.


Km 41


A pesar de que sólo quedaban 7 kilómetros, dos de los cuales ya conocía, las piernas me pidieron tregua y se la tuve que dar. El ritmo se me había desplomado a 6'32" en el paso del km 40 y ya me costaba llegar de un kilómetro a otro. Tocaba tirar de Afouteza, así que, como buenamente pude fui avanzando hasta llegar al kilómetro 41 al lado de la Opera dónde ya levanté la cabeza del suelo y me dirigí con una sonrisa a la recta de meta sabiendo que mi medalla #23 estaba a punto de llevarse un buen mordisco.

El ambiente de ese último kilómetro era realmente espectacular y la verdad es que lo disfruté muchísimo, sobre todo en el último giro dónde a 500 metros ya se divisaban los dos arcos de meta que crucé finalmente en 4h10m00s un tiempo que, aunque en mi mente siempre está la idea de bajar de las 4h, hubiese firmado antes de empezar.


FOTAZA!!!!!!


El besito para mis dos amores ❤️


Mordisco a la medalla, avituallamiento y recogida de la ropa sin absolutamente ningún problema ni ninguna cola. Todo super bien organizado. Aunque las bolsas ropa iba en camiones, la llevaban colgada en ganchos, con lo que la localización era muy cómoda para los voluntarios.


La #23 ya tiene su mordisco


Del cuello a la pared :)


Tras un corto paseíto que se hizo un poco largo por la velocidad que llevaba, llegué al hotel muy contento para pegarme una ducha y descansar un poco antes de cumplir con otro de mis clásicos. La visita al Hard Rock y ese brindis por todos lo que me siguen en las redes sociales y por aquellos que están pendientes de mis locuras. La verdad es que, saber que hay tanta gente pendiente, realmente motiva.

El lunes tocaba regreso, pero para aprovechar la mañana, había reservado a través de Booking, el bus turístico (www.viennasightseeing.com) y una vuelta a la noria clásica del parque Prater por dónde habíamos pasado corriendo el día anterior. Me estoy haciendo muy fan de los buses turísiticos sobre todo en estos viajes tan cortos. Es una gran opción para llevarte una buena (o mala) impresión de la ciudad y conocer un poco más su historia. Y Viena tiene historia para dar y tomar.


Catedral de Viena - Domkirche St. Stephan


Opera de Vienna


Contraste antigüedad y modernidad


Iglesia del Jubileo


Iglesia de San Pedro


Wiener Riesenrad


Museum Quarter


Y no podía terminar esta crónica sin dedicársela a mis dos amores que tanto me aguantan y me apoyan con esta locura de maratones. Gracias por compartir conmigo todos estos momentos aunque sea en la distancia. Os quiero muchísimo ❤️

Ahora ya de vuelta, escribiendo estas líneas en el avión, con la cabeza en Amberes que me tocará en 3 semanas y en el que espero batir un nuevo record: Correr dos maratones en el mismo mes. Espero recuperar pronto y poder entrenar un poquito, aunque esté la Semana Santa por medio y un viaje al peligroso Ribadeo (por aquello de ir de vinos con los amigos)

Así que hasta entonces, me despido dejando un buen álbum de fotos de Viena en GOOGLE FOTOS VIENA y el de la carrera en GOOGLE FOTOS MARATON. Las estadísticas completas como siempre en GARMIN CONNECT





NO RETREAT NO SURRENDER