sábado, 18 de mayo de 2019

39 Garmin Helsinki City Marathon





Como habrá algun@s (o much@s) que se aburran por el camino y no lleguen al final, quiero dedicar esta nueva medalla, una vez más, a mis dos amores que están ahí día tras día aguantando mis batallitas maratonianas. Sin ellas, la verdad es que estas aventuras no serían para nada lo mismo. Os quiero mucho ❤️

Y después de la dedicatoria, entramos en materia. Esta vez mi periplo maratoniano me llevó a correr el Garmin Helsinki City Marathon, en la capital de Finlandia y sede de los JJOO de 1952 donde destacó por encima de todos el gran Emil Zatopek. Las pruebas olímpicas se celebraron en el Estadio Olímpico inaugurado en 1938 y que, precisamente estos días, está en renovación por lo que ni siquiera pude subir a la torre de 72 metros desde dónde dicen hay unas vistas espectaculares de la ciudad. Sobre plano la reforma tiene muy buena pinta.


Infografía de la reforma del Estadio Olímpico


Ceremonia inauguración JJOO Helsinki 1952



En estos Juegos Olímpicos, hizo su debut la Unión Soviética, que si bien había competido en Estocolmo 1912 como Imperio Ruso, no lo había vuelto a hacer más. La leyenda finlandesa Paavo Nurmi, ganador de 12 medallas olímpicas, entre ellas 9 oros, fue el encargado de encender el pebetero.

Como ya comenté anteriormente, la gran figura de Helsinki 52 fue el checoslovaco Emil Zátopek, triple medalla de oro en las pruebas de 5000, 10000 y Maratón, siendo la primera vez que participaba en esta disciplina. Venció en las tres con récord olímpico. Apodado ‘la locomotora humana’, se carácterizó por la fuerza física de sus piernas y por su aguante en carrera, con el que marcaba el ritmo a sus rivales hasta que los dejaba atrás. Su esposa Dana Zátopková también se llevó una medalla de oro en el lanzamiento de jabalina.

                      
                    
                  Emil Zatopek
Paavo Nurmi


Helsinki tiene 1.4 millones de habitantes contando el área metropolitana y está compuesta por unas 300 islas. Fue elegida capital del diseño en el 2012 y forma parte de la red de ciudades creativas de la UNESCO desde el 2014. Está considerada como una de las mejores ciudades del mundo para vivir. Con este Maratón puedo decir que he corrido en las dos orillas del Mar Báltico, ya que hace dos años había estado en Tallin que está separada de Helsinki por sólo 85Km.

Y fue precisamente en el Estadio Olímpico de Helsinki ocurrió un hecho histórico para el deporte español, casualmente en la prueba del Maraton. Martín Fiz, Diego García y Alberto Juzdado cruzaron la línea de meta de dicho Estadio Olímpico obteniendo Oro, Plata y Bronce respectivamente, en los Europeos de 1994. Luego lo repetiría el equipo italiano capitaneado por Stephano Baldini en los Europeos de Budapest del 1998.


Fiz, García y Juzdado


Tras el aceptable resultado en el Maratón de Amberes a finales de Abril y ya recuperado de las lesiones que me lastraron desde principios de año, llegaba a Helsinki con bastante moral y con muchas ganas de volver a bajar de las 4h. Tampoco es que haga una eternidad que no lo consiga, porque sólo hace 4 meses que firmé 3h55m en Marrakech, pero la verdad es que con este reto en el que estoy inmerso, los primeros maratones ya me parecen muy lejanos.

El vuelo, de unas 3h30m, fue bastante tranquilo y llegué a Helsinki con un sol esplendoroso. Las previsiones daban buen tiempo todo el fin de semana, quizás demasiado bueno para la hora de la carrera, las 1500h en la que se esperaba una temperatura de 20ºC, pienso que inusual para esta época del año en Helsinki.

Esta vez cambié hotel para volver a Aribnb. Había reservado un apartamento a 500 metros del complejo deportivo dónde, aparte del Estadio Olímpico, se encuentra también y palacio de deportes y tres campos de fútbol, dos de entrenamiento y el principal, el Telia 5G Areena, con capacidad para 20000 espectadores que es donde juega la selección finlandesa y también donde terminaba el Maratón. Una lástima que no lo haga en el Estadio Olímpico porque, aunque no estuviese de reformas, no se usa para el final del Maratón. No hay nada como dar esa vuelta olímpica antes de cruzar la línea de meta de un Maratón.


Estadio Olímpico (actualmente en reformas)


Para llegar al apartamento, después de valorar opciones, decidí ir en autobús, ya que el 415 te deja en el centro de Helsinki y a mi me dejaba a 10 minutos del alojamiento. Aunque tarda casi una hora, es una opción cómoda y muy económica. Por €24.00 compré a través de la app de la red de transportes de Helsinki (HSL) un bono para usar todo el transporte público durante los tres días completos que iba a estar allí. Os recomiendo hacerlo desde el propio aeropuerto ya que el bono se activa al realizar el primer viaje y dura exactamente las horas que hayas contratado. Hay diferentes tipos dependiendo de la estancia.

La salida del aeropuerto fue un poco caótica porque está en obras (como medio Helsinki) y además, por alguna extraña razón, el 415 se saltó una de las frecuencias y tuve que esperar una hora para poder coger el siguiente. No es lo normal. De hecho, a la vuelta lo cogí cerca del apartamento y pasó con una puntualidad asombrosa.

Hay otras opciones un poco más caras como un autobús de Finnair que no hace paradas y también el tren, que es muy buena opción para lo que tengáis el alojamiento en el centro de Helsinki.

Después de ir al apartamento y dejar las cosas, me dirigí a la Expo para coger el dorsal y recorrerla. Aunque estaba también abierta el sábado por la mañana, siempre es mejor dejar los deberes hechos el día anterior. No era excesivamente grande, pero estaba bien organizada. Se celebraba en dos pabellones antiguos anexos al Estadio Olímpico que debieron albergar pruebas olímpicas en 1952. Totalmente sin reformar. El pabellón de baloncesto que era dónde se recogían las camisetas parecía que no había pasado el tiempo por el.



Recogida de dorsales


Recogida de camisetas


Al tener el apartamento tan cerca fui a dejar las cosas antes de coger el tranvía que me acercaría al centro. La primera impresión de la ciudad no fue mala, pero tampoco me pareció nada del otro mundo. Evidentemente eso fue porque acababa de aterrizar, porque ahora, después de haberla recorrido de cabo a rabo, he de decir que es una ciudad maravillosa.


Töölö


Necesitaba comer algo de pasta, así que encontré un italiano cerca de la estación del tren y no me lo pensé dos veces. Fue una especie de comida/cena a eso de las 1800h que es la hora a la que come esta gente. De vuelta, volví a coger el tranvía 4 que me dejaba al lado del apartamento al que ya me fui a descansar. Aunque esta vez no tenía que madrugar para la carrera, sí que me quería levantar temprano por los horarios de las comidas y también para ver la salida y llegada de la Media Maratón que se celebraba por la mañana. Al igual que en Viena, también iba a haber maratón por relevos. El primero hacía 15K, el segundo 9K, el tercero 6K y el último 12K. Menos mal que yo ya tengo muy asimilado el ritmo y no me afecta el de los demás, pero no veáis a qué velocidad me adelantaban algunos, sobre todo los del relevo de 6K.

Desayuné temprano y me fui a la zona de salida para ver cómo estaba organizado todo. Había cambiado bastante desde el día anterior y ya se respiraba ambiente de carrera. Dejé mi bebida personalizada en sus cestos correspondientes. Una para el km 23 porque había un salto de 5k sin avituallamiento, del 23 al 28, y la otra para el km 33 dónde las fuerzas ya empiezan a flaquear.


Lago Töölö


Zona salida


Salida Media Maratón


Tras un paseo por la zona, ya me situé bien para ver la salida del Medio Maratón en el que iban a participar 10000 corredores. No estaba nada mal. Tras la salida, me fui a un local cercano a comer una riquísima ensalada Cesar. Eran las 1145h más o menos y todo resultaba extraño. Era la primera vez que correría a las 1500h un maratón y la espera se hacía eterna.

Al terminar de comer fui al estadio para ver cómo estaba montada la meta y para ver la llegada de los primeros del Medio Maratón. Todo estaba organizado dentro del Estadio XXXX. El pimer corredor cruzó la meta con un tiempo de 1h20m. En principio lo achaqué a que el nivel sería bastante bajo. Mucho, la verdad. Por la tarde me daría cuenta de que no era cuestión de nivel, sino del circuito…


Vencedor del Medio Maratón

El ansiado KM 42

Guardaropa que, aunque no lo parezca, estaba perfectamente organizado


Ya quedaban sólo dos horas para el Maratón así que me voy al apartamento a descansar un poquito y cambiarme. A las 1430 ya había dejado la bolsa en el guardarropa que era el campo de entrenamiento anexo. Estaba todo muy bien organizado, la verdad.  Y de camino a la salida me encuentro con Juan, un chico de Madrid que había hecho 3h12m en Valencia y quería hacer 3h05m aunque estaba un poco acojonado por el perfil. Yo no había visto ningún pico destacable, así que por mi parte iba bastante confiado en bajar de las 4h. Nos despedimos y ya nos fuimos a la salida que no estaba organizada por cajones, así que me puse relativamente cerca de la línea, sin pasarme mucho, porque no iba a salir en ningún caso por debajo de 5’30”.

A las 1500h en punto tras una cuenta atrás en finés (imagino) nos pusimos en marcha. El circuito eran dos vueltas, una de 25K y otra más corta de 17K pero que cogía los primeros 10K y los últimos 7 de la primera vuelta. Recorría 3 islas y pasaba por 9 puentes que yo creía serían planos. Ingenuo de mi…. La salida se realizaba en una calle no demasiado ancha y en obras al costado del Estadio Olímpico e íbamos a correr en sentido contrario a las agujas del reloj, quizás por aquello de seguir el ejemplo de las carreras en pista.

Al igual que en Viena, llevé 6 geles para tomar cada 5K a partir del km 10. Allí me había funcionado de maravilla, teniendo en cuenta que, al correr a menor ritmo del habitual, prácticamente supone tomar uno cada media hora. Es muy importante ir reponiendo carbohidratos al cuerpo para evitar quedarnos totalmente vacíos a partir del km 32-33.

Los dos primeros kilómetros me trasladaron a una realidad que no me había imaginado. Prácticamente en subida constante. No muy empinada, pero picando. Y tampoco ayudaba ver el cartel del km 26 entre los km 1 y 2. O sea, esa subida, la tendríamos que volver hacer 25 kilómetros después con las piernas ya bastante minadas. Desgraciadamente no iba a ser la única.

Otra curiosidad del circuito es que, diría que el 80% lo corríamos por aceras. Anchas, pero subiendo y bajando bordillos. Y no era que todos recortáramos. Es que no había opción.

Pero volvamos a la carrera. Tras pasar el km 3 dónde estaba el primer avituallamiento, un giro de 180º en subida nos dejaba en un puente que nos llevaba a la primera de las islas. Hacía mucho calor y con sólo 3K ya estábamos todos empapados de sudor y echándonos agua por encima.

A partir del km 4 empezó la pesadilla. Un constante sube-baja que no terminaba nunca. Y de vereda. No terminó hasta que llegamos al km 42 y pisamos el césped del campo de fútbol. Los puentes no eran planos, todo lo contrario. Salvo uno que era parte de una autopista y bastante largo en los km 12 y 37, los demás eran relativamente cortos pero muy empinados. Por mi cabeza sólo pasaba el pensamiento de que tendría que volver a pasar por todos esos puentes y caminos muchísimos kilómetros más tarde. No había llegado ni al kilómetro 10 y ya tenía claro que no bajaría de las 4h ni loco. Aún así iba cerca del globo.

El primer parcial de 5K (siempre según mi Garmin) lo paso en 27’20” a un ritmo de 5’28” el kilómetro, más o menos lo que tenía planeado inicialmente. Tras unas cuantas subidas y bajadas nos plantamos en el km 10, uno de los tramos más suaves de todo el circuito. Iba bastante bien, aunque ya se notaba el circuito y bajo 20”, para pasar en 27’40”. De momento todo salía según el guion.

En ese punto dejábamos el paisaje de lagos y bosque para meternos de lleno en la ciudad. Era el desvío de 8 kilómetros que nos iba a llevar a la zona del puerto. En el kilómetro 15 estaba el primer punto del relevo, así que había mucho ambiente con los corredores y corredoras esperando su posta. Yo seguía a buen ritmo, aunque había parado a ‘fer un riuet’, perdiendo otros 22” con respecto al parcial anterior. Aún así todo seguía en orden, con un ritmo para terminar por debajo de las 4h.

Tras un giro de 180º justo al lado de la preciosa y enorme Catedral de Helsinki, nos dirigíamos hacia el medio maratón y hacia el Estadio Olímpico para empezar la segunda vuelta. Poco antes del paso por el medio maratón nos meten por una cuesta en un parque que prácticamente todo el mundo subía andando. Y lo peor fue la bajada, casi más empinada que la subida. Menuda mente brillante al que se le ocurrió tremenda salvajada. ¡¡Que estamos en un Maratón no en el UTMB!!

A pesar de todo, el paso por el km 20 es el más rápido de toda la carrera, 27’18” casi un minuto menos que el anterior. Poco antes de la zona del puerto había adelantado al globo de las 4h y la verdad es que, aunque me pesaban un poco las piernas, no iba del todo mal.

El tiempo oficial del medio maratón fue de 2h01m, con lo que tendría que hacer split negativo para bajar de las 4h. Imposible en ese circuito. Lo tenía muy claro y totalmente asumido. El planteamiento ahora era simplemente ir a un ritmo decente y que no se me fuera mucho de las 4h la carrera.

En el km 23 me esperaba mi avituallamiento personalizado. Bueno, no estaría mal que, para años venideros en caso de sol, pongan unas sombrillas. Estaba caldoso, pero me lo tenía que tomar. Así que para dentro. Menos mal que el agua que cogían cubos y que, por cierto, daban en vasos de plástico, estaba realmente fresquita. Creo que ni en La Habana me tiré tantos vasos de agua por la cabeza.


Cubetas para el avituallamiento personalizado


El km 25 estaba situado justo delante del estadio y marcaba el inicio de la segunda vuelta. Lo paso con un parcial de 27’43”, casi clavado al segundo. Y de nuevo, después de bordear el campo de futbol por su exterior, nos meten en otro parque con una cuesta tremenda y un puente que después de bajar y volver a subir por la acera de la carretera que atravesaba, nos dejaba en el km 26 que se correspondía más o menos con el km 1.


Muy duro pasar por ese arco con la meta ahí al lado, pero sabiendo que te quedan 17K más para cruzarla


Ahí las fuerzas ya iban justas y todavía quedaba un mundo, desgraciadamente, bien conocido. Había que tirar de cabeza para no parar y terminar decentemente. Poco antes del km 30 que paso con un parcial de 28’37”, ya muy lejos de los 27’ que estaba marcando hasta entonces, me adelanta el grupo del globo de las 4h. Los mantuve en la lejanía un par de kilómetros, pero después ya los perdí de vista.

En ese segundo paso por las islas ya había mucha gente caminando en las cuestas. Se hacían muy duras. Yo conseguía no parar acortando la zancada, si es que a los pasos que daba se les puede llamar zancada. Sólo paraba en algún avituallamiento para poder beber bien el agua fresquita, pero no durante el recorrido.

En el km 33 estaba mi segunda bebida. Eso ya no era caldo, era un volcán en erupción. Dos sorbos y a la papelera. De poco me sirvió todo el esmero que había puesto. Era imposible beberla. El km 35 lo paso con mucho sufrimiento en 31’11”, signo de que ya la carrera se había convertido más en una batalla entre mis piernas y mi cabeza.

Y así poco a poco, llego a la zona donde 25K antes había visto el cartel del km 39, un paseo peatonal y para bicis que iba por un antiguo canal y que, al final del mismo, tras un giro de 90º y otra fuerte subida, nos dejaba en el km 40 dónde estaba el parque Maksiinipuisto con varios edificios culturales como el Helsinki Music Centre, el Teatro y Museo Kiasma y la Biblioteca Central Oodi.

Marco 30’44” mejorando un poco el parcial anterior. Quedaban sólo 2K y tocaba apretar para recortar lo máximo posible el tiempo. Y tanto que apreté porque el último parcial ya lo hice por debajo de los 6’ el kilómetro para llegar al estadio y cruzar la meta en 4h06m05s, dos minutos y medio más que en Amberes y 4 minutos menos que en Viena. Visto lo visto, resultado muy bueno teniendo en cuenta que era el 5º Maratón del año y el 3º en los últimos 40 días, desde el 7 de Abril que corrí en Viena.

¿Y que es lo mejor tras cruzar una meta? Ese trago de agua fresquita o bebida isotónica. Pues ni una cosa ni otra. El agua era con gas y, al igual que mi bebida, estaba prácticamente en su punto de ebullición y la bebida energético brilló por su ausencia. Eso sí, te daban ‘un chupito’ de Heineken sin alcohol, un helado y 3 o 4 barritas energéticas que no me comí ninguna porque básicamente no tenía con que tragarlas.


Estadio Telia 5G


Por primera vez parezco Mostovoi de verdad :)


La #25 con su mordisco


                           


De camino a por la bolsa con mi ropa, me encuentro con Juan que estaba metido en un barreño de agua helada que estaba a disposición de los corredores. Si yo había pinchado por 6 minutos, a él se le fue el objetivo por media hora. Al final terminó en 3h39m, una demostración más de la dureza de la carrera, aunque la prueba definitiva la marcan los ganadores tanto en categoría masculina como en femenina. El ganador absoluto tardó 2h27m y la ganadora en categoría femenina, 2h50m, uno tiempos que no recuerdo en ninguno de los 25 maratones que he corrido hasta el día de hoy.

Como ya eran cerca de las 1930h me fui al apartamento a ducharme y a descansar. Ni cena ni nada. Estaba muerto.

Al día siguiente tocaba mi rutina habitual, paseo para conocer la ciudad. Y he de decir que me encantó. La zona de Töölö está en la parte Norte de Helsinki y el apartamento que había elegido muy cerca del mar, así que lo primero que hice fue ir a pasear en busca de un café que todo el mundo recomienda, el Café Regatta. Y no me extraña que lo recomienden, porque está en una zona super tranquila, con gente corriendo, paseando, navegando en kayak, skiff… Encima tenía un día fantástico con sol y brisa del mar.


Cafe Regatta


Cafe Regatta


Café Regatta


Después tomar un café y croissant, fui en dirección a la playa de playa de Hietaniemi, la más grande de las dos que tiene Helsinki y que, con ese día tan bueno, tenía algunos ‘clientes’. De ahí, atravesando dos cementerios enormes, uno cristiano y el otro ortodoxo, llegué a la famosa Iglesia de Temppeliaukio construida en roca en el interior de una pequeña colina. La cola para entrar era de órdago, así que me conformé con sacar unas fotos del exterior y continuar con el paseo.


Töölö

Playa Hietaniemi


Helsinki


Iglesia Temppeliauku


De cabeza al centro pasé por el Museo de Historia Natural y por el Parlamento de Helsinki (Eduskuntatalo) que se encontraba enfrente de la explanada dónde estaba situado el km 40 del Maratón. De ahí, al Hard Rock para comer un buen solomillo y recargar proteínas.


Museo de Historia Natural


Edificio Gubernamental - Parlamento

Plaza Makasiinipuisto

Biblioteca


Por la tarde tocaba ver iglesias. No es que sea católico y apostólico, pero si me gusta admirar su belleza y los diferentes estilos según dónde te encuentres en el mundo. Primero encontré la Catedral de Helsinki, que es realmente digna de visitar. Tras de un pequeño paseo por el puerto llegué la Catedral Ortodoxa Uspenski que dicen es la más grande de la Europa Occidental.


Catedral de Helsinki


Catedral de Helsinki


Iglesia Ortodoxa Uspenski


Iglesia ortodoxa Uspenski


Continuando con el recorrido eclesiástico y, tras atravesar el Esplanadi Park dónde se encuentra la famosa fuente que simboliza a la sirena Havis Amanda alzada desnuda por unos peces y rodeada de cuatro leones marinos y símbolo de la ciudad, llego a la Iglesia de San Juan que es la iglesia luterana más grande de Finlandia con capacidad para acoger a 2600 personas sentadas. Sus majestuosas torres gemelas tienen 74m de altura.


                           


                          



Pasando del distrito de Ullanlinna al de Kamppi, me planto en la plaza Narinkka, dónde visito la curiosa Capilla del Silencio (Kamppi Chapel), para luego cruzar la plaza Rautalientori donde, aparte de la Estación Central de Helsinki se encuentra el Teatro Nacional y el Ateneum, el museo de arte de Finlandia





Iglesia del silencio (Kamppi Chapel)





plaza Rautalientori


De ahí, atravesando el Jardín Botánico me dirijo al Norte para bordear el lago que se encuentra en el barrio Kallio y tras atravesar un puente sobre las vías del tren, llegar al otro lago que me dejaba ya a los pies del Estadio Olímpico, donde aproveché para hacer un par de bonitas fotos con la medalla en la estatua de Paavo Nurmi y con ello, dar por finalizado un día en el que, según mi Garmin, recorrí 25000 pasos que más o menos es el equivalente a unos 20 kilómetros. No está mal para el día siguiente al Maratón. Pero os voy a decir una cosa. Ese es el secreto para recuperar más pronto. No apalancarse al día siguiente del Maratón. A mí me va fantástico, tanto para recuperar, como para recorrer las ciudades que visito.

















El lunes ya no me dio tiempo a nada, salvo coger el bus 415, que esta vez sí pasó con puntualidad suiza, y que me dejó en el aeropuerto para regresar a Barcelona y dar por finalizada esta nueva aventura y sumar un nuevo Maratón a mi lista.

Ahora viene la prueba definitiva. Saber cómo recuperará mi cuerpo para correr de nuevo en 14 días, esta vez el Maratón de Estocolmo con el que llegaré a la mitad de mi reto de este año. Los gemelos se encuentran bien, pero ahora ha aparecido una pequeña molestia en la rodilla izquierda. Espero que sea simplemente fruto del esfuerzo y de la sobrecarga de los cuádriceps.

Así que, hasta la crónica de Estocolmo, me despido dejando un buen álbum de fotos de Helsinki en GOOGLE FOTOS HELSINKI y el de la carrera en GOOGLE FOTOS MARATON. Las estadísticas completas como siempre en GARMIN CONNECT







NO RETREAT NO SURRENDER