domingo, 25 de agosto de 2019

20 Marathon des Oussailles




El 25 de Agosto el Marathon des Oussailles celebraba su vigésima edición. En principio tenía previsto ir a Reykjavik, pero como sé que a mi mujer le encantaría ese viaje, pues decidí posponerlo para otra ocasión para poder ir juntos. Así que buscando y buscando, sin salir de Europa, esta era la mejor opción. Viaje económico, en coche y relativamente cerca. Además, por perfil, muy favorable. Nos llevaban en autobús de St. Girons, donde estaba la meta hasta Aulus Les Bains en pleno Parque Natural de los Pirineos franceses.

En principio, el viaje sería desde Barcelona, unas 4 horas, pero después se me complicó un poquito más porque me trasladé a vivir a Ribadeo en Galicia, con lo que el viaje duplicaba su duración.

Este maratón iba a suponer el inicio de la segunda parte del año tras un pequeño 'descanso' de 6 semanas. Digo 'descanso' porque desde Marzo lo máximo que había tenido entre un maratón y otro habían sido 3 semanas. Me vino bien para recuperarme muscularmente, pero el verano en mi pueblo es complicado y entre compromisos y el poco entrenamiento, cogí unos kilos que hacían que no llegase precisamente en mi mejor momento. De todas formas, el perfil de la carrera, en continuo descenso se suponía me ayudaría un poco.

El viaje en coche lo hice en dos etapas. Pare en Bilbao la noche del viernes y el sábado me puse en marcha bien temprano porque el mismo viernes hubo unas tremendas retenciones en la frontera por culpa de la reunión del G7 en Biarritz. Al final, pasé la frontera sin ningún problema y llegué a St. Girons a eso de las 1100h dónde me estaba esperando el equipo de animadores: Victor (Nukis), Margareht, Manolo, Mireia y Andreu. Antiguos compañeros de trabajo reconvertidos a grandes amigos.


Gran equipo


Así que el día empezó buscando un lugar para comer y, después de ir a hacer el check-in y un pequeño descanso, quedamos para dar un paseo por el río que nos sirvió para conocer parte de la ruta del Maratón ya que de camino vimos el poste del km 36. Era una zona de tierra, así que ya nos dimos cuenta que el recorrido no iba a ser 100% asfalto (al final fue 99% :))







Después del paseo me fui con Nukis a por el dorsal y a ver la zona de meta que estaba situada en las pistas de atletismo del Estado Jo Boussion y en vista de que en esa parte de Francia se come y cena todavía más temprano que en el resto de Europa, tras las fotos de rigor, nos fuimos a buscar al resto del grupo que ya se habían ido a reservar sitio.

Cena relajada y retirada a tiempo ya que a mi me tocaba madrugar para coger el autobús a las 0700h. Ellos, tenían un poco más de margen ya que subían en el coche y en realidad, hasta las 0900h no era la salida.


Arcos de meta (aunque ponga Salida)


El maravilloso km 42


Al llegar a Aulus Les Bains, la verdad es que hacía fresquito. Quedaban 3/4 de hora para la salida y tampoco era cuestión de ponerse a hacer kilómetros para entrar en calor antes del Maratón. Como no llevaba bolsa, pues estaba simplemente con la ropa de correr. Afortunadamente no hacía demasiado frío y a la que asomó el sol ya estábamos todos perfectamente.

Poco antes de las 0900, aparecieron mis compañeros de viaje para darme los últimos ánimos. Nukis me iba a acompañar desde el km 18 que estaba en el pueblo de Seix desde dónde salía el Medio Maratón. También había carrera de relevos, con lo que había que tener cuidado de no contagiarse con su ritmo ya que era mucho más alto.

La salida preciosa, cruzando el río Le Garbet, corriendo por las estrechas calles del pequeño pueblo de Aulus Les Bains y con Nukis acompañándome ese primer kilómetro mientras me sacaba algunas fotos.


Listo para la salida


Salida en Aulus Les Bains


A partir del km 1 ya me tocaba ir en solitario. Me encontraba bien y el perfil descendente ayudaba aunque ya empezábamos a notar cómo el sol iba tomando protagonismo. Quizás excesivo.

Primero fui detrás de un par de chicos que iban a un ritmo bastante constante, alrededor de los 5'30" y tras un avituallamiento nos dispersamos y enganché con una chica y un chico que iban más o menos igual, aunque luego viendo los parciales, la verdad es que iban bastante más rápido, sobre 5'15".

Los avituallamientos eran pequeñas mesas de camping con un par de voluntarios y exclusivamente de agua. No había bebida isotónica, lo cual no era buena noticia porque el sol empezaba a pegar fuerte y yo ya empezaba a sudar bastante a pesar de no ir demasiado rápido.


El entorno precioso


Sobre el km 15 primer cambio de relevos y ahí perdí a la pareja, así que continué en solitario. En realidad quedaban 3 kilómetros para encontrarme con Nukis y el resto del grupo que estaban ya en Seix.

Ya no iba tan alegre como antes. La falta de entreno y el calor empezaban a hacer mella y todavía no había llegado ni al medio maratón. Ahí ya sabía que la segunda mitad iba a ser muy complicada. Por si fuera poco, aunque no era mal circuito, esa segunda parte ya tenía algún pequeño falso llano que iba minando las piernas.

Es cierto que si hubiese llegado en forma, ese maratón es para bajar fácil de las 4h, pero no fue el caso.

Después de saludar a todos, continuamos Nukis y yo camino a St. Girons. Cada vez me costaba más correr y cada vez echaba más de menos el agua. Afortunadamente en los avituallamientos cogíamos una botella cada uno y Nukis me hacía de sherpa :)


Ya con Nukis en Seix


Me olvidé comentar que, aparte de los avituallamientos de las mesas. De vez en cuando aparecía un chico con una bicicleta con un pequeño carro que nos daba botellas de agua. Iba y venía a lo largo del circuito cargando agua y repartiendo. La verdad es que se agradecía.

Esta segunda mitad ya fue mucho más solitaria. La carrera iba alargada y, teniendo en cuenta que el máximo de inscripciones era 200, pues apenas te encontrabas con corredores. Casi ninguno de los que iba a mi ritmo estaba para muchas bromas, así que sólo coincidimos en los avituallamientos. Lo de adelantar era ciencia ficción.

Y así, sufriendo muchísimo y entre corer y caminar fuimos liquidando kilómetros hasta llegar al muncipio de St. Giróns. Ahí nos desviaron hacia la parte del río por dónde habíamos paseado el día anterior. Y gracias a ese paseo, tuvimos la suerte de no perdernos y pudimos indicarles a un par de corredores que iban delante por dónde era el camino, ya que, al atravesar un puente, había un cruce y no estaba claro por dónde ir.

Más adelante, entre el km 36 y el 37 vimos a lo lejos a un corredor que estaba discutiendo con una mujer de la organización que estaba en otro cruce, porque se ve que había cogido el camino equivocado y se lo estaba reprochando. La verdad es que era fácil equivocarse y a esas alturas de la carrera no está la cosa ni para dar vueltas ni para estar pensando si te has perdido o no.

El km 37 estaban en el centro del pueblo y ahí estaban de nuevo Margareht, Mireia, Manolo y Andreu. Un par de fotos y tocaba afrontar los últimos 5 kilómetros.



Km 37



Sabíamos que había un repecho de ida y vuelta, pero lo que no nos imaginábamos era que iba a ser de 1K y no un repecho, sino una cuesta en toda regla que nos iba a dejar a los pies del Monasterio. La tuvimos que subir andando, porque después de 38 kilómetros era imposible correrla. De hecho la subida todo el mundo andando. Me recordó al reciente maratón de Gales con sus terroríficas cuestas.

Una vez coronada, un poquito de agua y ya descenso hasta volver al centro del pueblo para atravesar el río y enfilar la recta que nos dejaba en el estadio. Yo ya tenía ganas de acabar, así que cambié de ritmo y, sin ir muy rápido, empezamos a adelantar a algunos corredores.

Entramos en el estadio por un lateral y corrimos unos 200 metros por la pista para finalmente cruzar la linea de meta en 4h28m53s mi segunda peor marca, pero casi 12 minutos menos que en Gales.





Entrevista al cruzar la meta


Nada más cruzar el speaker dijo mi nombre y me hizo una pequeña entrevista. Realmente había tiempo de sobra porque mientras hablaba no entró ningún corredor más. Luego, lo más extraño es que no nos dieron ninguna medalla. El Maratón era modesto, pero me extraño que no hubiese medalla. De regreso a España y leyendo en su web, parece ser que el problema fue debido a un retraso de entrega de la empresa de transportes. Comentaban que las iban a enviar por correo. En el momento de escribir esta crónica todavía estoy intentando hablar con ellos porque cuando me inscribí, todavía figuraba mi dirección de Castelldefels así que a ver si me la pueden enviar a Ribadeo.

Al día siguiente, después compartir un fantástico desayuno en el B&B  con Nico, un aventurero holandés de 66 años, todavía tuve tiempo de parar a visitar Lourdes, no por motivos religiosos, sino porque me fascinan esa clase de monasterios majestuosos construidos en as montañas. Me gusto mucho tanto el monasterio como el entorno. Eso sí, el pueblo es realmente intransitable.



Lourdes


Y con este Maratón ya tengo liquidados 2/3 del reto. Quedan 4 maratones y el cuerpo está bastante cansado, pero por el contrario, la mente está muy ilusionada así que será una batalla interesante. La próxima parada es Moscú donde aparte de liquidar un maratón más del reto, también liquidaré una de las ciudades olímpicas que me quedan.

Y antes de despedirme quiero dar las gracias al equipo de apoyo por ese finde tan divertido y, por supuesto, a mis dos amores que están ahí día tras día apoyándome y dándome todo el cariño tanta falta me hace cuando estoy lejos de ellas. Os quiero con locura ❤️

Las fotos del precioso pueblo de St. Girons las podéis encontrar en GOOGLE FOTOS ST. GIRONS y las de la carrera en GOOGLE FOTOS MARATHON. Las estadísticas, como siempre en GARMIN CONNECT

NO RETREAT NO SURRENDER

domingo, 7 de julio de 2019

The Wales Marathon





El 7 de Julio, como marca la tradición española, toca chupinazo en Pamplona. Pero para, mi este 7 de Julio el chupinazo que me tocó fue el de la salida de mi 7º Maratón del 2019 y el #27 de todo mi historial deportivo.

El Maratón que había elegido inicialmente era el de San Petersburgo que se solía celebrar el primer fin de semana de Julio, pero este año lo habían cambiado al último de Junio, con lo que yo también tuve que cambiar de planes y buscar y rebuscar para encontrar uno de asfalto en Julio. Había dos opciones, uno en Gales y el otro en Escocia y finalmente dime decanté por el Maratón de Gales, ya que el de Escocia era mixto.

Tenby es un pequeño pueblo de la costa galesa que se transforma totalmente en el llamado Long Course Weekend, donde se disputan las distancias del Iroman pero en días diferentes. Es decir, el viernes se hacen las pruebas de natación, el sábado las de bicicleta y el domingo las carreras que incluyen Maratón, Medio Maratón, 10K y 5K.

El pueblo tiene poco más de 4000 habitantes, que debe triplicar o cuadriplicar la cifra en este fin de semana y me imagino que también el segundo fin de semana de Septiembre cuando se celebra el verdadero Iroman con 40 slots para Kona. Me comentaron que al pueblo le llaman Irontown por la enorme cantidad de atletas Iroman que tiene y por estos dos eventos de gran magnitud. Si pincháis aquí, podéis leer el articulo que escibrió el New York Times sobre este curioso hecho.



Puerto de Tenby


Castle Beach


La zona es realmente preciosa. Me recordaba a Galicia, con sus playas, la enorme marea que dejaba los barcos varados en el puerto, los acantilados y los verdes campos, aunque en el Condado de Pembrokeshire hay más colinas que montañas. Suficientes, eso sí, para hacer del Maratón el más duro que he corrido en mi vida.

El viaje fue un poco complicado, ya que al haberme trasladado de Castelldefels a Ribadeo he pedido los beneficios de los vuelos directos de El Prat. Así que la combinación que mejor me iba, tanto de tiempo como económicamente fue volar de Oviedo a Málaga y de ahí a Cardiff, dónde cogí un coche de alquiler para, en algo menos de dos horas, llegar a Tenby. Era mi primera experiencia conduciendo en UK y la verdad es que no estuvo mal. Pensaba que sería más complicado.

Si vais con tiempo suficiente, hay una estación de tren cerca del aeropuerto, aunque tendréis que ir en taxi. Desde allí, con cambio en Swansea se puede llegar al centro de Tenby. La otra opción es volver a Bristol, aunque el viaje a Tenby sería más largo, unas dos horas y media en coche.

Tras un pequeño fallo el meter la dirección del hotel y tener que dar un pequeño rodeo al salir del aeropuerto de Cardiff, conseguí meterme en la M4 y en hora y tres cuartos plantarme en Tenby. Me alojaba en el Albany Hotel, un pequeño hotel tipo B&B que lo regentaban dos jubilados encantadores. Muy recomendable porque además está a 5 minutos del pleno centro. Bueno, en Tenby todo está relativamente cerca.

Aparco con mucha fortuna en la misma puerta del hotel y me voy a dar un pequeño paseo para buscar un restaurante donde comer y de paso tomar contacto con el pueblo. La primera impresión fue maravillosa. Un pueblo encantador.



Five Arch


Tenby Caslte


North Beach


South Beach


Tenby's port


Al día siguiente me levanté tranquilamente y después de desayunar en el centro del pueblo, fui caminando hacia el lugar donde se recogía el dorsal. El pueblo ya estaba en ebullición con la prueba ciclista en marcha. Un ambientado tremendo.

La organización es de 10. Todo muy bien indicado. Flechas para los ciclistas por todos lados e indicaciones para la feria del corredor en cada cruce. El local era la sede de la Organización de LCW (Long Course Weekend) y aparte del pabellón donde estaba montada la feria habían motado carpas para la entrega de dorsales y para el merchandising oficial que, por cierto, era realmente bueno. También la feria con mucho material de triatlón, natación, ciclismo y running con unas ofertas espectaculares en primeras marcas como Arena, 2XU, etc...

De camino veía pasar a los ciclistas que estaban en la prueba de las 112 y 70 millas, y también pude ver parte del circuito por el que íbamos a correr mañana. No pintaba nada bien, porque la zona no tenía ni un trago llano.


Avituallamiento prueba ciclista

Uno más...


Por la tarde, después de comer, pasito por el pueblo para sacar algunas fotos y después me fui al hotel a descansar hasta la hora de cenar que volví a salir un ratito. La verdad es que fue uno de los días pre-maratón más relajados de los últimos tiempos.

El Domingo, al igual que el sábado, amaneció algo nublado y con unos 15 grados. No son ideales, pero no están mal. Desayuno en el hotel y ya, con la indumentaria para correr, me dirijo a la zona de salida. Muy relajado porque realmente estaba todo muy cerca. No esperé más de 10 minutos antes de entrar en la zona de salida en la que sólo estuve esperando, como mucho, otros 10 antes de escuchar el pistoletazo de salida.

El ambiente era tremendo. A mi alrededor verdaderas bestias pardas. Unos armarios empotrados con las pegatinas de la natación y la mayoría con el dorsal amarillo que significaba que habían hecho la natación y la bici en los días anteriores. Muchos de ellos todavía con el tatuaje del dorsal de la natación en las piernas. Y no sólo chicos. También había un buen número de chicas. Bueno, de super-chicas, porque hacer las tres pruebas merece todos mis respetos.

La salida con música motivadora de Ironman (no la película, sino la prueba) y con la moqueta roja transcurriendo por calles estrechas fue realmente espectacular. De las mejores que recuerdo.


Meta sin la alfombra roja que colocarían al día siguiente


El ritmo inicial muy tranquilo. Me dejé llevar por los corredores que tenía alrededor y que, seguramente conocían bien el circuito. Me parecía que íbamos muy despacio, pero ni se me ocurrió acelerar lo más mínimo. Y que bien hice!


Km 2 - Todo en orden


Los primeros 4 kilómetros transcurrían callejeando por el pueblo y al llegar al 5, poco después de pasar el pabellón de la Expo, llegó el primer aviso de la carrera. Una cuesta, bueno, una tremenda cuesta, del 14% en la que el 90% de los corredores íbamos andando. Mal empezábamos si nada más comenzar el Maratón ya estábamos con esas. Al final de la cuesta, el primer avituallamiento que nos vino de maravilla. Ese primer parcial de 5K, dentro de lo esperado 27'21" aunque por el circuito ya sabía que ese ritmo iba a durar bien poco.


No era una exageración mía - Gracias Eduardo por la foto


Y tan poco que duró, porque el siguiente ya se me fue a 32'26" es decir a 6'29" el kilómetro, algo que no había hecho jamás en un segundo parcial, pero es que las cuestas eran realmente inhumanas. Las piernas las notaba bien, cansadas, pero sin problemas musculares y eso era una buena notica.

La carrera discurría por colinas y estábamos realmente altos, porque podíamos ver prácticamente todo el condado. Las vistas y el recorrido hay que reconocer que eran espectaculares..

Poco después del km 15 que paso en 28'12", recuperando un poco el ritmo, se me pone un corredor al lado y me empieza a hablar en castellano. Le pregunto de dónde es y cuando me lo dice me quedo alucinado. Resulta que era de Tapia un pueblo marinero que está a 10 kilómetros de Ribadeo, dónde vivo ahora. Menuda coincidencia!

Me vino muy bien la compañía de Eduardo porque me estaba apalancando un poco detrás de un para de corredores de un equipo de la zona y gracias a él, volví a espabilar un poco. De hecho creo que fue el único tramo de todo el maratón en el que corrí 'de verdad', a pesar de ir todo el rato hablando con él y de los amigos que teníamos en común. Esta es la grandeza de correr por el mundo. Conocer personas y compartir experiencias.

Poco antes del km 20, en un paso muy estrecho llegando a Pembroke dónde estaba el medio  maratón, le dijo que tire que si sigo a ese ritmo, no llego. Nos despedimos y quedamos para después de la carrera en un pub del pueblo.

El km 20 lo paso con un parcial de 28'23", muy parecido al anterior, y el medio maratón, tras un avituallamiento y una tremenda subida en pleno pueblo de Pembroke, lo paso en 2h03m, muy similar al paso de Helsinki y Estocolmo.

Tras dejar atrás el pueblo, me empiezo a encontrar con corredores que iban, muy pero que muy lentos, porque yo tampoco es que fuese muy rápido. Y cada vez más que colapsaban la ya de por si estrecha carretera.

Resulta que eran los corredores del Medio Maratón que habían salido poco antes de que llegara yo y ahora me los encontraba delante. Si ya de por si el circuito era complicado con tantísimas curvas, ahora súmale tener que ir en zig-zag esquivando corredores todos con ritmos dispares.

Tocaba tener paciencia, así que me puse detrás de dos corredores del Maratón y fuimos liquidando kilómetros hasta que ya encontramos al grupo del Medio Maratón que llevaba más o menos nuestro ritmo, consiguiendo así algo de fluidez.

En esa zona, y en muchas otras, hay que destacar el buen ambiente y cómo lo viven los vecinos, que salían a las puertas de sus casas con vasos de agua y mangueras para regarnos porque justo en ese momento el amigo Lorenzo hizo su aparición ya para rematarnos del todo. La temperatura ya estaba por encima de los 20 grados y las piernas cargadísimas. Quedaba mucha carrera y tenía claro que iba a sufrir muchísimo para terminar.

El parcial del km 25 lo hago en 32'01", volviendo a perder el buen ritmo que había llevado en los 10K anteriores. Seguíamos subiendo y bajando y adelantando y siendo adelantados por corredores de la Media.



Momento Mostovoi en el km 31


En el km 31, tras marcar un parcial de 34'12" en el km 30, nos encontramos una tremenda bajada que nos dejaba a pie de playa, algo que podría parecer fantástico si no fuese porque sabía que teníamos que volver en unos pocos kilómetros al que había sido el km 6 de la carrera y eso supondría subir y mucho. No tardamos ni 300 metros en afrontar la cruda realidad. Poco antes de llegar al pueblo de Manorbier una tremenda subida del 16% pasando al lado del Manorbier Castle, nos dejaba en el centro del pueblo dónde empiezo a ver a un montón de corredores parados. No entendía lo que estaba pasando porque no podía ser que tanta gente fuese andando o que hubiese un avituallamiento. Nosotros íbamos por la derecha y ellos se apartaban a la izquierda y nos aplaudían al pasar. Resulta que eran los corredores del 10K que estaban a punto de salir. Pues eso era lo que faltaba para terminar. Diez kilómetros que iban a ser un infierno. En ese punto llevaba 3h26m de carrera y estaba claro que no iba a bajar de la hora en hacer esos últimos 10K, con lo que me iba a ir bastante más allá de las 4h30m.

Dejamos atrás el pueblo y al poco nos empiezan a pasar corredores como balas... Eran los del 10K que estaban en su primer kilómetro. Ahora la mezcla ya era de broma. Los de Maratón con nuestro ritmo y nuestro sufrimiento. Los del Medio Maratón que iban mejor, pero que ya empezaban también a sufrir. Y los del 10K que parecían aviones a reacción. Cada uno en su guerra.

Cuestas y más cuestas, hasta que por fin llegamos al kilómetro 36 que nos dejaba en la carretera por la que habíamos hecho los primeros kilómetros del Maratón. Había pasado el km 35 con un parcial de 43'21", a 8'40" el kilómetro. El consuelo de tontos es que poca gente me adelantaba así que la pájara no era sólo mía. Aunque yo no diría que era una pájara. Simplemente el circuito era durísimo.

A partir de ahí, y tras librar un par de cuestas como pude, mi prominente nariz empezó a oler la meta y, aprovechando que, a excepción de 300 metros a la entrada de Tenby, los últimos 5K eran en descenso y llanos, puse la directa y empecé a correr ya a un ritmo más que decente adelantando a un montón de corredores.

Al llegar a Tenby quedaba esa pendiente de 300 metros donde estaba situada la biblioteca municipal, para luego, tras un giro a la izquierda y otro a la derecha, vislumbrar ya las vallas y esa maravillosa alfombra roja que indicaba que la meta estaba a 195 metros. La entrada en meta espectacular, como en un Iroman, estrechita, con gradas y con un ambiente excepcional. La cruzo con una felicidad tremenda porque por momentos, durante la carrera, pensaba que no iba a poder ni siquiera pasar el corte de las 6 horas. Al final 4h40m03s, mi peor marca, pero una de las que más valoro.


Por fin...
Besito para mis dos amores ❤️


Parciales oficiales


Tras un pequeño paseo hasta el hotel, la ducha y un breve descanso, me voy con Eduardo para tomar esa merecida cerveza y seguir hablando de nuestras vidas. Uno de esos grandes momentos que se te quedan de los viajes. El finalmente terminó en 4h15m un tiempo que hubiese firmado yo con los ojos cerrados al pasar por el Medio Maratón, visto lo visto.



Merecidas pintas con Eduardo


Al día siguiente, un poco más de turisteo y por la tarde/noche regreso a casa, con escala de nuevo en Malaga.

Con este ya van 7 maratones este año en 7 países diferentes y en 7 meses, cumpliendo el plan a rajatabla. Ahora tengo 7 fantásticas semanas para poder recuperar y entrenar bien, cosa que no he podido hacer en estos primeros meses, bien por lesion, bien porque los maratones estaban demasiado juntos.

Gracias a mis dos amores por vuestro apoyo incondicional día tras día. Os quiero mucho ❤️❤️❤️

Como siempre, estadísticas completas en GARMIN CONNECT, fotos del viaje en GOOGLE TENBY y las relacionadas con el maratón en GOOGLE WALES MARATHON



NO RETREAT NO SURRENDER




sábado, 1 de junio de 2019

41 ASICS Stockholm Marathon




Estocolmo fue la ciudad elegida para albergar los Juegos de la V Olimpiada, sucediendo de esta manera a Londres que los habían celebrado 4 años antes. Se celebraron entre el 5 de mayo y el 27 de julio de 1912 participando 2407 atletas (2359 hombres y 48 mujeres) Fue la primera vez que se celebraron las pruebas de Pentatlón y Decatlon, ambas pruebas ganadas por el estadounidense Jim Thorpe al que meses más tarde le retiraron las medallas por haberse descubierto que había sido profesional del beisbol, deporte en el que tenía un salario, algo prohibido por aquel entonces para poder participar en los Juegos Olímpicos, ya que estaban concebidos exclusivamente para deportistas amateur.


Ceremonia inauguración JJOO Estocolmo 1912


En el año 1982, durante una reunión del Comité Ejecutivo del COI, Juan Antonio Samaranch propuso que se restauraran las medallas de Thorpe lo que fue aceptado de manera unánime. Dado que Thorpe había fallecido en 1953, las medallas les fueron entregadas a sus hijos.

Y hasta esta preciosa ciudad nórdica de 965.000 habitantes en el 2107, me llevo mi pasión maratoniana para correr el que sería mi Maratón #26 y la sexta de este reto del 2019, el ASCIS Stockholm Marathon.

No llegaba en buenas condiciones. El cansancio de los dos últimos meses ya empezaba a hacer mella en mis piernas y, aunque el último entreno me había salido muy bien, no sabía realmente lo que me esperaba en la carrera. Y ya os avanzo que no fue del todo agradable.

Por si fuera poco, la semana anterior me habían empezado a molestar las varices de la pierna derecha, algo que nunca me había pasado anteriormente. Llevo años con ellas, e incluso estoy operado, pero nunca había sentido dolor. Eso si, en cuanto ponía la sangre en circulación al caminar o correr, el dolor desparecía. Claro que no sabía cuál sería el resultado de someter las piernas a 42 kilómetros y 195 metros.

Así que con esa incertidumbre viajé el viernes a Estocolmo después de haber tenido que cambiar el billete que tenía con la Norwegian por uno con Vueling, por un cambio de horario de la primera que no me permitía recoger el dorsal. Menos mal que avisaron con tiempo y no me supuso un desembolso a mayores.

Para desplazarme del aeropuerto al centro había barajado dos opciones. La más popular y rápida (18 minutos) que es el tren Arlanda Express (€49.00 con descuento), y el autobús Flygbussarna que fue la opción que elegí finalmente y quizás la más acertada ya que por €20.00 tienes billete de ida y vuelta. El trayecto dura poco más de 40 minutos y la frecuencia es cada 10 minutos. En mi caso fue salir de la terminal T2 y encontrarme el autobús justo en la puerta. La parada en Estocolmo está al lado de la estación central, así que para mí era perfecto ya que tenía el hotel allí cerca. Cuenta con app en la que puedes guardar el billete electrónico que escaseas al subir al autobús. Realmente cómoda y recomendable.

En cuanto al transporte público en Estocolmo, la empresa que lo gestiona es la SL que dispone de diferentes tipos de billetes (24h-72h...) También dispone de app, pero ésta sólo te deja comprar billetes sencillos que cuestan unos €4.00, por lo que es recomendable comprar los billetes de cartón en los supermercados de las estaciones o la tarjeta SL Access que se puede recargar con los mismos abonos de 24h 72h etc.. Los billetes son válidos para autobuses, metro (T), tranvía, trenes y ferries (los turísticos no)

Una vez ubicado en la ciudad y con la maleta en el First Hotel Kungsbron, me fui directo al estadio a recoger el dorsal. Aunque no es lo más indicado el día antes del Maratón, decidí ir caminando, ya que sólo había un par de kilómetros desde el hotel.

Al llegar, lo primero que me impresionó fue el Estadio Olímpico. Me esperaba encontrar un gran estadio en cuanto a dimensiones, y lo que apareció delante mía fue un precioso y coqueto estadio al que desde 1912 sólo le debieron cambiar el césped y la pista. Las gradas, columnas y cubierta de madera y sólo tenía 18 filas. El palco parecía sacado de Juego de Tronos. Me quede totalmente enamorado. A pesar de su reducidísima capacidad, con sólo 14000 localidades, es el estadio que más records mundiales ostenta (83 en el 2008). Y ahí, en ese marco incomparable, era dónde al día siguiente debería cruzar la línea de meta.












Después de una breve visita al estadio, me acerque a la zona Expo que estaba situada en otro estadio anexo. Sería también nuestra zona cero el día del Maratón para dejar las bolsas y entrar en los cajones.

La Expo no era demasiado grande. Su stand principal, evidentemente era el de ASCIS, muy parecido (si no el mismo) que el que se montó en Barcelona. El dorsal te lo imprimían al momento y en esta ocasión te daban un chip retornable para colocar en las zapatillas.





Había unos cuantos stand de otros maratones, entre ellos el de Barcelona, pero en el que me paré fue en el del Gran Canaria Maratón, dónde estuve hablando con Juan que, casualmente vivía allí y además me comentó que me había visto en Helsinki hacía dos semanas (la Celeste me delata :) Y gracias a sus recomendaciones  el Domingo pasé un par de horas fantásticas en el Crucero Bajo los Puentes que luego os detallaré.


Amplia zona Expo


No había mucho más que hacer por allí, así que de nuevo regresé caminando hasta el hotel para ya quedarme a descansar hasta el día siguiente.

Si el viernes al llegar, lucía un sol esplendoroso, el sábado cuando me levanté ya no lo hacía tanto. La previsión era de nubes, sol por momentos y lluvia. O sea, de todo un poco. Desayuno en el hotel y salgo tranquilamente hacia la Expo, esta vez en metro.

La riada de gente era impresionante y el metro iba lleno hasta los topes. No era para menos, porque la organización había anunciado 16000 inscritos. Aún así, todo fue muy fluido. Dejé mi bolsa sin problemas y el acceso a los cajones muy ordenado. Justo antes de entrar en el mío, me encuentro con un par de murcianos con los que estuve charlando un rato. Otros trotamundos como yo, que llevaban unos cuantos maratones en sus piernas.




En los cajones se estaba de lujo, ya que habían puesto baños portátiles. Todo un detalle para esas necesidades de última hora. También había una mesa con agua, para no salir con la garganta seca.

Esta vez la salida era a las 1200h, algo tarde, pero mejor hora que las 1500h de Helsinki. La animación por megafonía y la música eran espectaculares y a las 1200 en punto escuchamos una salva con la que se daba inicio a la carrera.

Los primeros kilómetros como siempre de tanteo. Con 16000 corredores, aún a pesar de los cajones, hay que ir con cuidado de no tropezarse y buscar un ritmo cómodo. Ahí ya se intuía que la carrera no iba a ser fácil porque empezábamos a encontramos con toboganes.

No iba especialmente suelto y el primer parcial de 5K lo paso en 28'18" casi un minuto más lento de lo que inicialmente era mi tiempo previsto más optimista, 27'00". Aún así, no estaba nada mal teniendo en cuenta que poco antes del km 5 tuve que parar a 'fer un riuet'


Primeros kilómetros más o menos bien


Pero no me encontraba cómodo y los toboganes continuaban por la ciudad, sobre todo cuando nos acercamos al río. El segundo parcial lo hago un poco mejor a 28'09" aunque por mi cabeza ya rondaba la idea de que no iba a ser mi día. Ese tramo es uno de los que tendríamos que repetir al final del Maratón, del km 35 al 41. Los primeros 4K eran bastante llanos, pero los dos del 13 al 14 y del 40 al 41 eran en subida constante.

El tiempo la verdad es que acompañaba, porque estaba nublado y hacía un poquito de fresco sin ser frío. No era el calor agobiante de Helsinki aunque el sol apareció en algún momento antes de ponerse a diluviar cuando íbamos por el km 32. Pero aún quedaba mucho para llegar ahí.

En el km 12 tuve que parar en un baño portátil a hacer necesidades mayores. Desde Marrakech no me había pasado. Ahi perdí unos cuantos minutos, y el km 15, en el que dejábamos atrás el Estadio Olímpico al que volveríamos después para terminar el Maratón, lo paso en 1h28m09s con un parcial 5K de 31'43".

He de comentar que los avituallamientos estaban muy bien organizados. Mesas bastante largas y con agua y bebida energética en vasos de cartón. Avanzada la carrera había azúcar, plátanos, naranjas, etc. La verdad es que la organización es de Maratón Gold, pero me imagino que no querrán pagar el canon que pide la IAAF para dar la etiqueta.

Llegaba una de las partes duras del circuito, el parque Ladugardsgardet dónde estaba la antena gigante de TV y con constantes y empinadas, subidas y bajadas. Eso sí, el paisaje era muy bonito, ovejas pastando incluidas.

Por mi cabeza ya sólo pasaba el pensamiento de cuántos minutos me iba a ir de las 4h, porque sabía que no tenía el día. Las piernas cansadas y mi vejiga floja. De nuevo, otro 'riuet'.

Atravesando un pequeño puente pasamos al Djurgarden uno de los parques (o más bien bosques) más visitados de la ciudad, dónde se encuentra el poblado Skansen, el Abba The Museum, el Vassa Museum y el Museo Nórdico. El tranvía 7 es la mejor opción para llegar ahí.

Pero nosotros no íbamos precisamente en tranvía y el kilómetro 21 se hacía de rogar. Antes, el paso por el km 20 marca un parcial de 29'39". Había mejorado un poco, pero iba realmente mal y lento. El medio maratón lo paso en 2'04'31".


En el km 22 el tema ya se había complicado un poco


Teniendo en cuenta que no iba a doblar tiempo, y el cansancio que notaba, la previsión más optimista en ese momento era bajar de las 4h30m. Así que intentando olvidarme un poco del cansancio y los dolores que ya empezaban a aparecer en las piernas, seguí liquidando kilómetros a trote cochinero.

Debíamos pasar de nuevo por el muelle de cruceros fluviales de Estocolmo para cruzar Gamla Stan, el barrio antiguo y llegar a Sodermalm, la zona más bohemia de la ciudad. Lo que nadie nos había dicho era el pedazo de subida que había que hacer para pasar de una isla a la otra. Realmente demoledora. Poco después se encontraba el km 25 en un larguísimo falso llano. El parcial se me había ido de nuevo por encima de los 30', a 31'12" concretamente y el Maratón empezaba a dejar de ser divertido para pasar a una fase en la que lo único que pensaba era en llegar a la meta y terminar.

Al final de esa larga recta, en la que circulábamos en paralelo con los corredores que ya habían pasado por el km 30 (psicológicamente minaba bastante), y tras un giro de 90º, empezamos un descenso muy empinado que nos dejaba a los pies de la terminal de cruceros. Como me había estudiado el recorrido, sabía que esa  bajada, nos la iban a cobrar tarde o temprano. Y no tardaron mucho. Dos aburridos kilómetros por la terminal de cruceros y una subida en curva realmente demoledora para volver al centro de Sodermalm y, tras atravesar un túnel, llegar al kilometro 30, un punto importante psicológicamente, porque ya sólo te quedan 12K y sabes que, aunque sea andando, ya vas a llegar a meta.



En el km 35 ya no era persona

El parcial de esos 5K fue 32'34". Iba de mal en peor y ya muy escaso de fuerzas. Aún así no había dejado de correr en ningún momento, salvo para hacer mis necesidades. Pero eso poco duró, porque en el km 32 una nueva subida bastante empinada, acabó con mi paciencia y saque la bandera blanca. La subí caminando y al llegar arriba, aprovechando la bajada, volví a iniciar la marcha. Iba a ser la primera de unas cuantas caminatas.

Y la segunda, poco después, cuando bajo la intensa lluvia, divisamos el Vasterbon Bridge, el puente más largo y empinado de la ciudad que une Sodermalm con Kungsholmen por donde ya habíamos transitado en el inicio de la carrera.

De nuevo hasta que no coroné el puente no me puse a correr, por llamarlo de alguna manera, y poco a poco, con mucho esfuerzo llegué al km 35 con un parcial de 36'39". Ya me veía más cerca de las 5h que de las 4h30m, pero tiré de afouteza y fui liquidando kilómetros como podía.


Intentando visualizar el cartel del km 40



El km 40 estaba situado al final de otra subida y marco un parcial de 36'15". A partir de ahí, cambio el chip y tiro de reservas para subir el ritmo y, al menos, entrar dignamente en el Estadio y dar dos cuartos de vuelta disfrutando de la que iba a ser mi Maratón número 26. Cruzo la meta en 4h27m57m, mi peor marca hasta el momento, pero una de las más sufridas. Aunque era lo de menos, proporcionalmente no quedé tan mal, porque llegué en el puesto 6300 de 12353 llegados a meta, o sea, más o menos en la mitad.




Feliz en el tartán del Olímpico


Besito para mis dos amores


Por fin!!!


Nada más recoger la medalla, me encuentro con dos chicos de Madrid, también trotamundos (uno de ellos había corrido 4 veces NYC) y me confirman que no me estaba buscando excusas, que el circuito era muy duro. Eso sí, he de decir que no tanto como para haberme ido tanto de las 4h, pero teniendo en cuenta que era el segundo maratón en 15 días y que el anterior en Helsinki ya había sido duro, la verdad es que tengo que estar contento.



Mordisco a la #26




Me fui con ellos charlando a recoger la camiseta y la bolsa con bebida y comida y luego nos despedimos. Yo recogí mi bolsa con la ropa y me fui al Estadio Olímpico a ver cómo seguían llegando corredores y a disfrutar del ambiente. Por cierto, tanto el depósito como la recogida de la ropa sin cola, lo cual es digno de alabanza porque éramos 16000 corredores. También había la opción de dejar objetos de valor (carteras o móviles) en un sobre en unas carpas habilitadas exclusivamente para eso.

Después de un buen rato viendo las caras de felicidad y alguna de sufrimiento tras cruzar la meta del Estadio Olímpico, me fui hasta el  metro para regresar al hotel a ducharme y a descansar un poco, antes de salir para cumplir con mi tradición de brindar con todos vosotros en el Hard Rock Café.



Ahí va el brindis


Ojo a la política de empresa :)


Al día siguiente, con las piernas muy cargadas, tocaba visitar la ciudad. Es algo que no perdono, y la verdad es que las piernas, aunque sufren un poco, al cabo de tres días están como nuevas. Yo se lo recomiendo a todo el mundo. Que no se queden en casa o en el hotel tirados en el sofá o en la cama. Al día siguiente hay que caminar para activar las piernas. Concretamente, ese día, según mi reloj, caminé nada menos que 18K. Eso sí, de vez en cuando una pausa para un agua o una cervecita.

Lo primero que hice fue ir hacia el muelle de cruceros fluviales para hacer el crucero fluvial 'Under the Bridges' (€26.00) que me había recomendado Juan. Era algo que no estaba en mis planes y la verdad es que me alegro mucho de haberlo hecho. Se lo recomiendo a todo el mundo. Es una forma diferente de ver la cuidad pasando por 9 de sus múltiples puentes y con unas perspectivas muy diferentes de cuando vas paseando. Primero fuimos hacia la zona de Djungarden para luego ya pasar por un pequeño canal entre Henriksadal y Sodermalm que nos dejaba en un lago interior rodeado de naturaleza y edificios sostenibles tras pasar por una pequeña esclusa.












Después fuimos en dirección al puente Vasterbon que tanto me había costado subir el día anterior. Pasando por debajo llegamos de nuevo al centro de Estocolmo, pero esta vez por su lado oeste, con unas vistas espectaculares de la parte antigua y del Ayuntamiento y su famosa torre. Tras un giro de 180º regresamos por dónde habíamos venido para cerrar un relajarte paseo de casi 2 horas en los que con los auriculares podías escuchar la historia de la ciudad.










Una vez finalizado el paseo en barco y tras pasar por St. Jacobs Kyrka,  el edificio de la Opera y el Palacio Real, llego hasta la Catedral de San Nicolas y la iglesia Riddarholmskyrkan desde la que ya me dijo a la estación de metro de Gamla Stan, para ir a la zona del rio en Sodermalm que había visto desde el barco. Me bajo en Medborgarplatsen y de ahí voy caminando hasta Skanstul dónde bajo a la zona del río dónde se encontraba el complejo Eriksdalsbadet de 27000 m2, con un pabellón de natación con piscina olímpica y una zona exterior con dos piscinas más y unos jardines dónde la gente se relajaba disfrutando del sol.



Eriksdalsbadet




Unos metros más abajo estaba el embarcadero y un paseo fluvial por el que transitaban corredores, paseantes, bicicletas y hasta alguna que otra familia de patos. En 10 minutos, pasabas del tráfico de la ciudad a estar en plena naturaleza. Una maravilla.

Después de un relajarte paseo, me dirigí a la estación de Skanstul desde dónde decidí iniciar la ruta del metro. Era algo que tenía previsto hacer el lunes por la mañana, pero por si luego iba justo de tiempo decidí adelantarlo. Y la verdad es que hice bien, porque no me hubiese dado tiempo.

No hay un orden fijo, pero sí que hay algunas estaciones que realmente merece la pena visitar y pasear para ver las obras de arte con las que se han decorado. Las estaciones que están decoradas están casi todas en la línea azul, aunque hay algunas como la del Estadio Olímpico que pertenece a la roja. Yo visité Central Station, Kungstradgarden (quizás las más espectacular) y Radhuset para terminar en Solna, un barrio en las afueras de Estocolmo en el que se encuentra el Mall de Scandinavia y el Friend's Arena, campo de fútbol con techo retráctil y en el que el Celta estuvo a punto de jugar la Europa League en el 2017. Lástima que aquel último balón del Tucu en Old Trafford no entrase...
















Friends Arena


Y de ahí, totalmente agotado después de haber caminado según el reloj 17 kilómetros, me fui al hotel a dormir porque todavía quedaban un par de cosas que hacer al día siguiente antes de coger el avión de regreso.

El lunes no tenía mucho tiempo porque a las 1300h tenía que estar en el hotel para recoger las cosas y subir al autobús que me llevaría al aeropuerto de Arlanda, así que después de disfrutar de un fantástico desayuno en el hotel, me fui en busca del metro para ir a ver algo único en el mundo: Ericsson Globe

Globen es el edificio esférico más grande del mundo y alberga un auditorio de conciertos con capacidad para 16.000 espectadores. En él se celebraron los Europeos de Atletismo en Pista Cubierta de 1996 y otros muchos eventos deportivos, desde baloncesto y balonmano, hasta patinaje artístico o hockey hielo. Por su escenario pasaron figuras como MUSE, Bruno Mars, Depeche Mode, Lady Gaga, Radiohead, Green Day y muchos otros.  Tiene un diámetro de 110m y una altura de 85m y por sus paredes exteriores circulan dos esferas que pueden transportar hasta 15 personas y desde las que se puede contemplar una fantástica vista aérea de todo Estocolmo por sólo €16.00. Desde luego para mi, era una visita obligada.


Ericsson Globe

Panoramic Stockholm

Panoramic Stockholm


Al lado, se encuentra el Tele2 Arena, un estadio inaugurado en el 2013 y que  cuenta con techo retráctil y una capacidad para 33.000 espectadores, aumentando a 45.000 en caso de conciertos musicales. Por su césped artificial pasaron artistas tan diversos como Madonna, Avicii o Iron Maiden. Dos días después de mi regreso estaría actuando allí mismo Bon Jovi dentro de su gira 'This House is not for Sale'



Tele2 Stadium

Tele2 Stadium



Tras esta breve visita, regresé al centro de Estocolmo para coger el tranvía #7 que recorre la zona de los cruceros fluviales partiendo de la Central Station y llegando hasta Djurgarden, para luego regresar de nuevo a la Central Station. Una buena forma de ver esa parte de la ciudad usando el bono de transporte público y sin cansarse nada.


Gamla Stan

Abba The Museum

Nordic Museum


Y ya no había tiempo para nada más. Maleta, autobús, avión y de regreso a casa donde, como siempre, me esperaban mis dos amores a las que dedico un Maratón más porque sin su cariño y su apoyo este sueño sería imposible.

Regreso bastante cascado de estos dos intensos meses y ahora tengo un pequeño respiro de 5 semanas hasta el próximo que será en Tenby, Gales el 7 de Julio.

Como siempre, fotos del maratón en GOOGLE FOTOS MARATON, las de la ciudad en GOOGLE FOTOS ESTOCOLMO y las estadísticas del reloj, que no las oficiales, en GARMIN CONNECT






NO RETREAT NO SURRENDER