domingo, 22 de septiembre de 2019

7 Absolute Moscow Marathon






Moscú fue la ciudad elegida para acoger los JJOO de 1980 tras una reñida disputa con la ciudad de Los Angeles. Fueron unos Juegos marcados por la división del mundo olímpico y en el que el concepto de mascota empezó a popularizarse con el simpático osito Misha.

Estados Unidos, argumentando presencia soviética en Afganistán, y sus países aliados entre los que se encontraban Alemania Occidental, Argentina, Canadá y Japón, entre muchos otros, decidieron no ir a los Juegos de Moscú que finalmente sólo pudieron contar con 80 países, una de las cifras más bajas de la Historia.

El estadio que albergaría las pruebas de atletismo de los Juegos Olímpicos sería el Estadio Luzhnikí, construido en 1956 y con una capacidad inícial de 102.000 espectadores.


Inauguración de los JJOO Moscu 80 en el Estadio Luzhiniki
Estadio Luzhiniki en la actualidad


La remodelación del estadio Luzhnikí comenzó inmediatamente después del Campeonato Mundial de Atletismo celebrado a mediados de 2013. Las obras, que duraron 4 años convirtieron al Luzhnikí en un recinto dedicado exclusivamente al fútbol con una capacidad de 80000 espectadores, eliminando completamente la pista de atletismo original.

Y en los aledaños de ese majestuoso estadio, se celebraría el 22 de Septiembre del 2019 el Absoulte Moscow Marathon, el que sería mi   noveno Maratón del reto #12MC19 y el #29 del total de maratones.

Como la crónica saldrá larga, porque la ciudad y este viaje lo merecen, y alguno abandona antes de terminar, voy a aprovechar ahora para mandarle un beso muy grande a mi familia por su apoyo una vez más. Sin mis niñas, no llegaría ni al kilómetro 10. Os quiero ❤️

Tras la pequeña decepción en Oussailles en donde esperaba haber podido dar algo más de mi dado que por primera vez en mucho tiempo llegaba sin molestias, aquí tenía ganas de volver a acercarme a las 4 horas. He de ser realista y con el poco entreno que hice durante el verano, más bien ya es un milagro que los vaya terminando. Desde luego esta locura requiere una dedicación bastante superior a la que le estoy dando, aunque también es verdad que a medida que caen maratones, el cuerpo lo nota y cuesta más recuperarse y coger ritmo de entrenamiento.

Al contrario de lo que es habitual en mí, este viaje no lo organicé yo, sino que lo contraté con El Corte Inglés, para ir cubierto en caso de alguna eventualidad. No se por qué y tampoco había ningún motivo extraordinario, pero Rusia me daba mucho respeto. Al llegar, la verdad es que no es ni más ni menos que entrar en cualquier otro país fuera de Schengen. Control de pasaporte y listo. Eso sí, al ir con agencia, te suelen reservar mejores habitaciones que si lo haces a través de webs como Booking o Hotels.com. La habitación estaba en el piso 17 y las vistas eran realmente espectaculares. Podía ver el Ministerio de Asuntos Exteriores, el Hotel Ukraina, el edificio de la Univerisidad y el Kudrinskoy al lado del Zoo, todos ellos majestuosos y levantados en la época de Stalin entre 1948 y 1957. También se divisaba Moscow City, la parte más moderna de la ciudad con enormes rascacielos y la calle Arbat con sus edificios con fachadas luminosas.

Ya totalmente instalado en Ribadeo, mi aeropuerto base ahora es Avilés, así que desde allí tuve que volar a Madrid y de ahí a Moscú. Aterricé en el aeropuerto Sheremetyevo (SVO) y la mejor opción para llegar desde cualquiera de los aeropuertos al centro es el Aeroexpress que te deja en el centro de la ciudad en media hora. El de Sheremetyevo en concreto, por 800 rublos (unos 12 euros) tienes viaje de ida y vuelta a la estación de Belorussky, desde dónde puedes coger las líneas 9 o 5 para empezar a desplazarte. Yo tenía el hotel a kilómetro y medio así que opté por el paseo ya que, aunque al aterrizar llovía, en el centro se podía pasear a pesar del frío. Para moverte por Moscú tanto en metro como en bus lo mejor es comprar la tarjeta Troika que vas recargando según gastas y con la que cada viaje te sale a 38 rublos (54 centimos). Tiene la opción de carga por un día entero con viajes ilimitados. En caso de querer más días, se puede comprar un pase hasta 3 días de viajes ilimitados por 240 rublos (€3.24) que, evidentemente compensa de sobra. Como veis, el transporte público en Moscú es realmente barato. Por cierto, es muy recomendable, yo diría que absolutamente imprescindible, descargarse esta app gratuita del metro de Moscú que se puede utilizar sin conexión ya que las estaciones vienen en cirílico y latino. Además en Rusia no hay roaming gratuito y tirar de datos puede ser una ruina.


Estación de Metro Smolenskaya


El clima era algo que me preocupaba un poco ya que venía de correr a 30ºC en Francia y el domingo la previsión a la hora de la carrera era de 3ºC y lluvia. Desgraciadamente, así fue. Ya corrí con frío y lluvia más veces y el problema es mantenerte caliente hasta la salida y luego no enfriarte en carrera. Como buen previsor que soy, llevaba una sudadera extra y un chubasquero de esos de lluvia que ya se dejan en el cajón de salida y que luego se recogen para organizaciones caritativas.

El viaje en el Aeroexpress muy cómodo como llegué bastante tarde al hotel, sólo salí a tomar una hamburguesa a un McDonalds cercano antes de irme a descansar. No estaba de humor para pelearme con los menus en ruso y, como decía Samuel L. Jackson en Pulp Fiction, un Big Mac es un Big Mac en cualquier parte del mundo.


El Aeroexpress es la mejor forma de llegar al centro



VIERNES 20

El Viernes tocaba recoger el dorsal y visitar un poco la ciudad para así el sábado no cansarme demasiado. Salí temprano para llegar pronto a la Expo que estaba situada en el recinto ferial Crocus Expo a casi una hora en metro desde mi hotel. Hay que decir que las distancias en Moscú son realmente grandes y te lleva un buen rato llegar a cualquier sitio.


Crocus Expo


El día, tal y cómo daba la previsión del tiempo, estaba grisáceo y con amenaza de lluvia. Al llegar a la estación de Myakinino, lo primero que me llamó la atención es que a la salida no había ningún cartel indicando hacia dónde estaba la Expo. El lugar era enorme, con un montón de pabellones y un centro comercial gigantesco, Las Vegas. También había un pequeño centro comercial, BoxCity como el Boxpark en la zona de Shoreditch en Londres hecho con contenedores (TEU) al lado del cual había una pequeña noria.


Box City


De camino me encontré con un corredor que llevaba la bolsa del Maratón y ya me indicó para llegar. Una vez dentro, lo primero que teníamos que pasar era un arco de detección de metales y el control del certificado médico. Sin el papel no había carrera. Espero que a nadie se le haya olvidado, porque si no lo tenías no podías pasar.

Aunque en el control de entrada había largas colas, para recoger el dorsal no tuve que esperar nada. Llegué a dónde me tocaba y me lo dieron al momento. Después paseo por la Expo que, cada vez me aburren más, porque son todas iguales. Hay que decir que estaba bien montada y con buenos stands, como el de ASCIS o Mizuno. Con el merchandising no se esmeraron demasiado así que al final me vine sin comprar nada.




Ahí estaba mi nombre junto a los otros 10500 inscritos


Tras una breve pausa para comer algo de pasta, salí para ir a visitar el centro comercial que había visto desde el metro. Espectacular y enorme. Nada más entrar, te encontrabas con una réplica de Times Square con pantallas led, las escaleras rojas e incluso hasta la taquilla TKTS debajo de las escaleras. La vedad es que me quedé alucinado, pero la cosa no acababa ahí. Tras pasear un poquito entre lujosas tiendas y tras un giro que indicaba Vegas Plaza, me planto en lo que es una plaza enorme, réplica de la Trump Plaza de New York, con su pista de hielo, la escultura dorada y con el techo simulando cielo con nubes que se movían. Realmente impresionante. 


Replica de Times Square, escaleras y TKTS incluidas

Réplica de la Trump Plaza

NYC o Moscu?

Cuando me disponía a salir, veo que fuera estaba cayendo el diluvio universal, así que aprovecho para ver el resto del centro comercial mientras confiaba en que parase de llover al menos un poquito. Así fue y pude llegar hasta el metro para regresar al centro.

Como en este viaje tenía un día extra antes del maratón, quería aprovechar para visitar un poco la ciudad. Aunque me cansase un poco el viernes, tendría todo el sábado para descansar y además también le viene bien a las piernas un poco de paseo para que estén activas.

Así que tocaba visita obligada a la Plaza Roja. Además el día parecía que quería abrir y, por momentos, aparecía el sol, aunque eran apariciones muy breves. No me defraudó. La verdad es que es inmensa e impresionante. El Kremlin es enorme y la Catedral de San Basilio es una verdadera maravilla. Los otros dos edificios que rodean la plaza son el precioso Museo Estatal de Historia y el centro comercial GUM, lujoso a mas no poder. Digamos que sería el equivalente al Harrods de Londres.



Catedral de San Basilio

Museo de Historia


Centro Cmercial GUM

Plaza Roja

La Celeste luciendo en la Plaza Roja

Catedral de San Basilio


Como no me quería cansar demasiado, simplemente me di un paseo bordeando el Kremlin por la parte del río hasta llegar a la Catedral del Cristo Salvador, a los pies de la cual estaba el embarcadero dónde había reservado un paseo fluvial. La verdad es que el barco era bastante cutrecillo si lo comparábamos con los Radisson que se cruzaban con nosotros, pero cumplía su función. Primero nos dirigimos hacia el oeste pasando por la estatua de Alejandro el Grande y ya de vuelta pasamos por delante del Embarkment Building, la Catedral de San Basilio y el Kremlin, para ya regresar al embarcadero. En total una hora de paseo que por 8 euros no estuvo nada mal.



Catedral de Cristo Salvador


Embankment Building


Kremlin


De ahí, decidí subir paseando hasta la calle Arbat, la calle peatonal por excelencia, al final de la cual se encontraba el Hard Rock dónde cumplí con mi ritual de la cerveza y aproveché para cenar mientras escuchaba una actuación en directo. Antes de marchar al hotel no podía dejar de visitar el impresionante Ministerio de Asuntos Exteriores, otro de los 7 edificios que se construyeron bajo el mandato de Stalin. De ahí para el hotel porque todavía me quedaba todo el sábado para visitar Moscú antes de la carrera.



Arbat Street

Ministerio de Asuntos Exteriores



SABADO 21

El sábado tenía claro que quería ir a la zona de salida y meta del Maratón para no llegar el día de la carrera como un pollo sin cabeza. Además, dadas las distancias necesitaba calcular el tiempo que me llevaría de la puerta del hotel, a la puerta del estadio. Al final unos 45 minutos, 30 de metro y 15 a pie desde la estación.

El complejo Luzhinikí es impresionante. Al salir del metro (Vorobyoby Gory) lo primero que te encuentras es un espectacular edificio que resultó ser el Centro de Natación. Alineado con él, estaba el imponente Estadio Luzhinikí con ese aspecto de anfiteatro rodeado de innumerables columnas.



Centro de Natación

Teatreo Mayan

Estadio Luzhinikí


Ya estaban colocados los carteles de los cajones de salida. Llegaban hasta la letra K, así que podíamos esperar a unos cuantos corredores. A final fuimos 10500. También estaban colocados carteles indicadores para el ropero, aseos, vestuarios, salida, etc... Se veía todo muy bien organizado.

Alineado con el Estadio y el Centro de Natación se encontraba el Mayan Arena, un pabellón multifuncional. Todo esto rodeado de enormes jardines y multitud de fuentes. Realmente grande.

Me quedaba por ver la zona de salida en la que ya estaba colocado el cartel y al llegar estaban con el cronómetro. Mientras me hacía unos selfies, se me acerca un corredor y nos ponemos a charlar. Se llamaba Boris e iba a por las 3h. Nos sacamos un selfie y me hizo unas fotos muy chulas en la linea de salida. Le pasé mi facebook, pero no me mandó la invitación. Lástima, porque el selfie lo tenía el. Fallo mío :(



Zona de Salida

CTAPT - START

Mostovoi como en casa :)


De ahí me dirigía a otro de los edificios de Stalin, la Universidad de Moscu. Para ello había que libra el Moscow River y una buena pendiente. Que mejor que un teleférico desde el que además, poder obtener una fantástica panorámica de Moscú. Y al llegar, justo al lado de la estación del teleférico, un restaurante panorámico en el que me quedé a comer y aproveché para descansar un poco, porque ya llevaba una buena pateada. Además se había puesto a llover así que me vino de maravilla.



Teleferico hacia la Universidad

Moscow City

Restaurante


Luego, cuando paró un poco la lluvia, me dirigí hacia la Universidad que al igual que el edificio de Asuntos Exteriores era inmenso. De hecho el de la Universidad es el más alto de los 7 con una torre principal de 200 metros de altura.



Universidad de Moscu

Universidad de Moscu

Universidad de Moscu

Universidad de Moscu


Tocaba descansar, así que tras unas breves paradas para fotografiar las increíbles estaciones de metro de Moscú, me dirigí al hotel para dar por finalizado el Sábado.



Metrro Moscu


Metrro Moscu

Metrro Moscu

Metrro Moscu

Metrro Moscu

Metrro Moscu


DOMINGO 22


El Domingo amaneció con el frío que se esperaba, unos dos grados y lloviendo. Después de un buen desayuno me abrigo bien con gorro, guantes, sudadera y chubasquero para dirigirme a la zona de salida. El metro iba a tope como era de esperar así que me tocó hacer todo el viaje de pie. Casi media hora.

Al llegar el ambiente era espectacular y las colas para pasar el control de seguridad de acceso al recinto Luzhiniki también. A pesar de eso se movían bastante rápido.



Buena cola en el metro

Control de acceso al recinto olímpico


Tras superar el control, me dirijo directamente al ropero dónde, al ver que no hay mucha cola, me quedo un ratito abrigado antes de dejar la bolsa con la ropa.

Faltando 15 minutos ya dejo todo y me voy a mi cajón. El frío era intenso, pero seguía calentito con la manta que había cogido del avión (no se pueden llevar salvo que vayas a correr un maratón ;)) y con la sudadera y la braga. Todo era para dejar en la linea de salida, pero al final me quedé con la braga.

Tras escuchar el himno nacional de la Federación Rusa, pistoletazo de salida y a correr. Llegaba con una ligerísima molestia en el isquion que me tenía algo preocupado, y en las primeras zancadas empecé a notar alguna sensación rara. Afortunadamente eran solo sensaciones. Cuando calenté, por decirlo de alguna manera, ya no se supo más del isquio.

Los primeros 8 kilómetros discurren al borde del Moscow River, pasando por delante del hotel Ukrania y llegando a Moscow City la parte más moderna de Moscú con enormes rascacielos de un fantástico diseño. Hasta ahí bastante bien, con frío y lluvia pero manteniendo un ritmo de 5'30" que era mi idea inicial. El primer parcial de 5K lo paso en 27'34. Clavado!

Justo al pasar al lado de los rascacielos, un fortísimo viento frontal helado hace que todos agachemos la cabeza y que yo me ponga la braga por la cara, algo que no había hecho nunca en ningún maratón ya que, para empezar, nunca me la había dejado puesta después de la salida.

La verdad es que fue breve, hasta que giramos hacia el km 9, pero fue muy intenso y era complicado tanto correr como respirar.

Una vez superado ese momento, el circuito se volvió favorable con un largo descenso que nos dejó en el km 10, marcando ahí un parcial de 27'24", diez segundos menos que el anterior, manteniendo ese ritmo medio de 5'30".

Tras un giro a la izquierda y bordeando el parque Krasnaya, la primera cuesta seria del circuito (no iba a ser la última). Regulando para no quemar mucha energía la superamos y nos dirigimos hacia el Zoo y el Edificio Kudrinskoy para enfilar una de las circunvalaciones interiores de Moscú, el Garden Ring que nos dejaría a las puertas de Gorky Park, después de haber pasado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de atravesar el Krymsky Bridge en el que se situaba el km 16 de la carrera. Había pasado el km 15 con un parcial de 27'57", un poco más lento que los dos anteriores, pero todavía dentro de un margen aceptable. La diferencia de ritmo medio hasta ese momento no había superado los 6" entre el parcial más rápido y el más lento.



Km 16 - Krymsky Bridge


Después de una pequeña cuesta, giramos a la izquierda y ya nos dirigimos directamente hacia el medio maratón que estaba poco después de pasar por debajo del Bolshoi Ustyinskiy Bridge, el cual deberíamos cruzar un poco después para dirigirnos al centro de la ciudad.

El parcial del km 20 ya lo paso algo más lento que los otros tres, 28'28", nada alarmante y marco un crono de 1:59:50 lo que significaba un ritmo medio de 5'41" ya bastante lejos de los 5'30" que quería hacer. Aún así, estaba dentro del margen de las 4 horas aunque ya empezaba a rondar por mi cabeza que la carrera se iba a poner dura y me iba a ir bastante de ese objetivo. Y así fue, tras cruzar el puente y, poco después del km 23, nos tocó afrontar una inhumana y larguísima cuesta de casi 2 kilómetros. Parecía que no se iba a terminar nunca. Ahí se quemaron bastantes de las reservas que tenía y toda posibilidad de bajar, o siquiera rondar las 4 horas. Aún así todavía seguía corriendo sin tener que detenerme en ningún momento a pesar de que las piernas ya empezaban a pedir tregua.



Aún con fuerzas :)


Tras esa larga cuesta llegaba el km 25. Ese parcial ya se disparó fuera de todos los límites pasando de los 30 minutos, en concreto 30'57"  Tocaba sufrir y apretar los dientes. La carrera estaba siendo muy dura desde el inicio con mucho frío, lluvia ligera por momentos, tremendos chaparrones en otras ocasiones y de vez en cuando asomaba un rayo de sol que apenas duraba unos minutos.

Ya en pleno centro de Moscú, el ambiente era bastante bueno. Hasta ahí, carrera con poquita gente a excepción de los voluntarios que realmente merecen mención aparte por el frío y lluvia que tuvieron que aguantar. Aprovecho para comentar que los habituallamientos eran principalmente de agua y sólo en alguna mesa había bebida energética. A partir del medio maratón ya empezábamos a encontrar naranjas, plátanos y otras fuentes de energía, así como geles.

Y volviendo a la carrera, los kilómetros seguían cayendo y en mi cabeza ya sólo estaba pasar por delante del Teatro Bolsoi en el km 31 y llegar de nuevo a la zona del río dónde transcurrirían los últimos 8 kilómetros del Maratón.

El km 30 lo paso con un parcial lentísimo, 33'42" que nos da un ritmo  medio por kilómetro de  6'45". Llevaba 2h46m de carrera y todavía quedaban 12 larguísimos kilómetros. Es curioso porque 12 kilómetros los suelo correr entrenando en 1 hora más o menos. Aunque os haga un spoiler ahora, los 12 kilómetros que me faltaban los hice en 1h30m, a ratos caminando y a ratos corriendo y, salvo en la recta de meta, sufriendo bastante durante todo ese tiempo. Eso sí, hay una cosa que con la experiencia he aprendido. Si llego al 30, el maratón está terminado, más pronto o más tarde, pero ya está.



Km 36



Así que con el pensamiento de intentar al menos no pasarme de las 4 horas y media, seguí devorando kilómetros mientras pasábamos por delante de la Catedral de San Basilio, bordeábamos el Kremlin y dejábamos atrás la Catedral de Cristo Salvador y el monumento dedicado a Pedro el Grande. Había pasado el parcial del km 35 en 35'34" y me acercaba lenta, muy lentamente, al km 40 que finalmente paso en 37"56 a un ritmo medio de 7'35" el kilómetro.

Los dos últimos kilómetros, con la meta ya al alcance, se me pasaron bastante rápido y pude subir un poco el ritmo para poder bajar de las 4 horas y media. Al final, tras mucho sufrimiento, crucé la línea de meta con un tiempo de 4h28m13s, 40 segundos más rápido que el anterior maratón que había corrido en Agosto en Oussailles.







Prueba superada


Feliz con mi medalla

Un mordisco más

La #29


Mi noveno maratón del 2019 estaba liquidado y, a pesar del cansancio y el frío, por mi cabeza ya solo pasaba la idea de que el tremendo reto que me había propuesto para este 2019 ahora ya lo tenía al alcance de la mano. Me quedan tres maratones, Munich, Porto y Pisa y, aunque sigue siendo complicado por el cansancio acumulado, no tengo ninguna lesión ni molestia y realmente lo veo factible.

Tras un largo viaje de una hora entre caminata y metro para llegar al hotel, por fin pude pegarme una duchita caliente y descansar un poco antes de salir a dar un breve paseo por la tarde para soltar un poco las piernas y comer algo. Me quedaba un día en Moscú que había que aprovechar al máximo.


LUNES 23


La primera parada del Lunes fue el edifico Kudrinskoy por el que el día anterior habíamos pasado corriendo. Quería hacerle alguna foto ya que era uno de los edificios de la época de Stalin que me faltaban. De ahí, tras un breve paseo, cruzando el Novoarbatsky Bridge me dirigí al Hotel Ukrania, que ahora es propiedad de la cadena Radisson, y cuyo diseño es similar al resto de los otros 6 edificios Stalinistas que encontramos repartidos por todo Moscú. Tras un paseo por la orilla contraria por la que habíamos corrido el día anterior llegué al puente que cruzaba hasta Moscow City. Maravillosa!! Ese tremendo contraste entre las antiguas edificaciones y estos modernos rascacielos te transportaba de repente a otro mundo. La verdad es que es una zona relativamente pequeña en la que están concentrados unos 10-11 rascacielos de libre diseño y algunos de sinuosas formas. Como no podía ser de otra manera, un gigantesco centro comercial ocupaba gran parte del espacio.



Kudrinskoi Building

Kudrinskoi Building

Hotel Ukrania


Moscow City

Moscow City

Moscow City

De ahí, esta vez en metro, me dirigí hacia el centro. Quería ver el VTA Arena, el estadio del Dinamo de Moscú, recientemente remodelado y realmente espectacular. Es un estadio con capacidad para 27000 espectadores que también alberga un pabellón en su interior donde se disputan partidos de hockey hielo, balonmano, baloncesto  etc. con capacidad para 12000 espectadores. También, por supuesto, hay un centro comercial que atraviesa longitudinalmente el estado. Lamentablemente no sabía que en una de sus esquinas estaba la estatua de Lev Yasin, el famoso portero apodado 'La Araña Negra'



Estadio Dynamo Moscu

Estadio Dynamo Moscu


Tras esta breve visita, me dirigí a la Plaza Roja porque quería sacar alguna foto con la medalla antes de que cayese la noche y también quería ver la propia Plaza Roja por la noche, así como el enorme centro comercial GUM que forma parte de la misma. Sería el equivalente a Harrods en Londres con tiendas de lujo y una preciosa cúpula de cristal.




Centro Comercial GUM



Centro Comercial GUM


Catedral de San Basilio

Museo de Historia

Mauselo Lenin

No me podía marchar de Moscú sin sacar alguna foto al Teatro Bolsoi, así que a pesar de que lloviznaba, me acerqué hasta allí y tuve la suerte de que en ese momento estaban haciendo un espectacular mapping en la fachada. Vamos, ni que lo tuviese cronometrado.



Mapping sobre el Teatro Bolsoi


Todavía me faltaba algo por ver. Unos edificios que se divisaban desde mi habitación del piso 17 del hotel, cuyas fachadas se iluminaban de noche. Era New Arbat Street una calle con 6 carriles de tráfico y con enormes edificios de oficinas en forma de V y de 26 plantas construidos entre 1962 y 1968 a los que les han incorporado moderna tecnología en lo que a iluminación se refiere. La calle está repleta de restaurantes y de vida nocturna y se encuentra a escasos metros de la peatonal Arbat Street y a poca distancia del Ministerio de Asuntos Exteriores. Es un verdadero espectáculo lumínico por las noches, muy al estilo Las Vegas o NYC.




New Arbat Street
Kudrinskoi Building

Y con ese fantástico cierre, terminaba mi viaje a Moscú. En la maleta regresaba la medalla #29 y un buen montón de recuerdos y vivencias de una ciudad de la que no me esperaba nada, y que me acabó sorprendiendo mucho. Tanto que diría que la podría situar en mi Top 5.

Así que, hasta la crónica del maratón de Munich, me despido dejando un buen álbum de fotos de Moscú en GOOGLE FOTOS MOSCÚ y el de la carrera en GOOGLE FOTOS MARATON. Las estadísticas completas como siempre en GARMIN CONNECT


NO RETREAT NO SURRENDER