domingo, 25 de agosto de 2019

20 Marathon des Oussailles




El 25 de Agosto el Marathon des Oussailles celebraba su vigésima edición. En principio tenía previsto ir a Reykjavik, pero como sé que a mi mujer le encantaría ese viaje, pues decidí posponerlo para otra ocasión para poder ir juntos. Así que buscando y buscando, sin salir de Europa, esta era la mejor opción. Viaje económico, en coche y relativamente cerca. Además, por perfil, muy favorable. Nos llevaban en autobús de St. Girons, donde estaba la meta hasta Aulus Les Bains en pleno Parque Natural de los Pirineos franceses.

En principio, el viaje sería desde Barcelona, unas 4 horas, pero después se me complicó un poquito más porque me trasladé a vivir a Ribadeo en Galicia, con lo que el viaje duplicaba su duración.

Este maratón iba a suponer el inicio de la segunda parte del año tras un pequeño 'descanso' de 6 semanas. Digo 'descanso' porque desde Marzo lo máximo que había tenido entre un maratón y otro habían sido 3 semanas. Me vino bien para recuperarme muscularmente, pero el verano en mi pueblo es complicado y entre compromisos y el poco entrenamiento, cogí unos kilos que hacían que no llegase precisamente en mi mejor momento. De todas formas, el perfil de la carrera, en continuo descenso se suponía me ayudaría un poco.

El viaje en coche lo hice en dos etapas. Pare en Bilbao la noche del viernes y el sábado me puse en marcha bien temprano porque el mismo viernes hubo unas tremendas retenciones en la frontera por culpa de la reunión del G7 en Biarritz. Al final, pasé la frontera sin ningún problema y llegué a St. Girons a eso de las 1100h dónde me estaba esperando el equipo de animadores: Victor (Nukis), Margareht, Manolo, Mireia y Andreu. Antiguos compañeros de trabajo reconvertidos a grandes amigos.


Gran equipo


Así que el día empezó buscando un lugar para comer y, después de ir a hacer el check-in y un pequeño descanso, quedamos para dar un paseo por el río que nos sirvió para conocer parte de la ruta del Maratón ya que de camino vimos el poste del km 36. Era una zona de tierra, así que ya nos dimos cuenta que el recorrido no iba a ser 100% asfalto (al final fue 99% :))







Después del paseo me fui con Nukis a por el dorsal y a ver la zona de meta que estaba situada en las pistas de atletismo del Estado Jo Boussion y en vista de que en esa parte de Francia se come y cena todavía más temprano que en el resto de Europa, tras las fotos de rigor, nos fuimos a buscar al resto del grupo que ya se habían ido a reservar sitio.

Cena relajada y retirada a tiempo ya que a mi me tocaba madrugar para coger el autobús a las 0700h. Ellos, tenían un poco más de margen ya que subían en el coche y en realidad, hasta las 0900h no era la salida.


Arcos de meta (aunque ponga Salida)


El maravilloso km 42


Al llegar a Aulus Les Bains, la verdad es que hacía fresquito. Quedaban 3/4 de hora para la salida y tampoco era cuestión de ponerse a hacer kilómetros para entrar en calor antes del Maratón. Como no llevaba bolsa, pues estaba simplemente con la ropa de correr. Afortunadamente no hacía demasiado frío y a la que asomó el sol ya estábamos todos perfectamente.

Poco antes de las 0900, aparecieron mis compañeros de viaje para darme los últimos ánimos. Nukis me iba a acompañar desde el km 18 que estaba en el pueblo de Seix desde dónde salía el Medio Maratón. También había carrera de relevos, con lo que había que tener cuidado de no contagiarse con su ritmo ya que era mucho más alto.

La salida preciosa, cruzando el río Le Garbet, corriendo por las estrechas calles del pequeño pueblo de Aulus Les Bains y con Nukis acompañándome ese primer kilómetro mientras me sacaba algunas fotos.


Listo para la salida


Salida en Aulus Les Bains


A partir del km 1 ya me tocaba ir en solitario. Me encontraba bien y el perfil descendente ayudaba aunque ya empezábamos a notar cómo el sol iba tomando protagonismo. Quizás excesivo.

Primero fui detrás de un par de chicos que iban a un ritmo bastante constante, alrededor de los 5'30" y tras un avituallamiento nos dispersamos y enganché con una chica y un chico que iban más o menos igual, aunque luego viendo los parciales, la verdad es que iban bastante más rápido, sobre 5'15".

Los avituallamientos eran pequeñas mesas de camping con un par de voluntarios y exclusivamente de agua. No había bebida isotónica, lo cual no era buena noticia porque el sol empezaba a pegar fuerte y yo ya empezaba a sudar bastante a pesar de no ir demasiado rápido.


El entorno precioso


Sobre el km 15 primer cambio de relevos y ahí perdí a la pareja, así que continué en solitario. En realidad quedaban 3 kilómetros para encontrarme con Nukis y el resto del grupo que estaban ya en Seix.

Ya no iba tan alegre como antes. La falta de entreno y el calor empezaban a hacer mella y todavía no había llegado ni al medio maratón. Ahí ya sabía que la segunda mitad iba a ser muy complicada. Por si fuera poco, aunque no era mal circuito, esa segunda parte ya tenía algún pequeño falso llano que iba minando las piernas.

Es cierto que si hubiese llegado en forma, ese maratón es para bajar fácil de las 4h, pero no fue el caso.

Después de saludar a todos, continuamos Nukis y yo camino a St. Girons. Cada vez me costaba más correr y cada vez echaba más de menos el agua. Afortunadamente en los avituallamientos cogíamos una botella cada uno y Nukis me hacía de sherpa :)


Ya con Nukis en Seix


Me olvidé comentar que, aparte de los avituallamientos de las mesas. De vez en cuando aparecía un chico con una bicicleta con un pequeño carro que nos daba botellas de agua. Iba y venía a lo largo del circuito cargando agua y repartiendo. La verdad es que se agradecía.

Esta segunda mitad ya fue mucho más solitaria. La carrera iba alargada y, teniendo en cuenta que el máximo de inscripciones era 200, pues apenas te encontrabas con corredores. Casi ninguno de los que iba a mi ritmo estaba para muchas bromas, así que sólo coincidimos en los avituallamientos. Lo de adelantar era ciencia ficción.

Y así, sufriendo muchísimo y entre corer y caminar fuimos liquidando kilómetros hasta llegar al muncipio de St. Giróns. Ahí nos desviaron hacia la parte del río por dónde habíamos paseado el día anterior. Y gracias a ese paseo, tuvimos la suerte de no perdernos y pudimos indicarles a un par de corredores que iban delante por dónde era el camino, ya que, al atravesar un puente, había un cruce y no estaba claro por dónde ir.

Más adelante, entre el km 36 y el 37 vimos a lo lejos a un corredor que estaba discutiendo con una mujer de la organización que estaba en otro cruce, porque se ve que había cogido el camino equivocado y se lo estaba reprochando. La verdad es que era fácil equivocarse y a esas alturas de la carrera no está la cosa ni para dar vueltas ni para estar pensando si te has perdido o no.

El km 37 estaban en el centro del pueblo y ahí estaban de nuevo Margareht, Mireia, Manolo y Andreu. Un par de fotos y tocaba afrontar los últimos 5 kilómetros.



Km 37



Sabíamos que había un repecho de ida y vuelta, pero lo que no nos imaginábamos era que iba a ser de 1K y no un repecho, sino una cuesta en toda regla que nos iba a dejar a los pies del Monasterio. La tuvimos que subir andando, porque después de 38 kilómetros era imposible correrla. De hecho la subida todo el mundo andando. Me recordó al reciente maratón de Gales con sus terroríficas cuestas.

Una vez coronada, un poquito de agua y ya descenso hasta volver al centro del pueblo para atravesar el río y enfilar la recta que nos dejaba en el estadio. Yo ya tenía ganas de acabar, así que cambié de ritmo y, sin ir muy rápido, empezamos a adelantar a algunos corredores.

Entramos en el estadio por un lateral y corrimos unos 200 metros por la pista para finalmente cruzar la linea de meta en 4h28m53s mi segunda peor marca, pero casi 12 minutos menos que en Gales.





Entrevista al cruzar la meta


Nada más cruzar el speaker dijo mi nombre y me hizo una pequeña entrevista. Realmente había tiempo de sobra porque mientras hablaba no entró ningún corredor más. Luego, lo más extraño es que no nos dieron ninguna medalla. El Maratón era modesto, pero me extraño que no hubiese medalla. De regreso a España y leyendo en su web, parece ser que el problema fue debido a un retraso de entrega de la empresa de transportes. Comentaban que las iban a enviar por correo. En el momento de escribir esta crónica todavía estoy intentando hablar con ellos porque cuando me inscribí, todavía figuraba mi dirección de Castelldefels así que a ver si me la pueden enviar a Ribadeo.

Al día siguiente, después compartir un fantástico desayuno en el B&B  con Nico, un aventurero holandés de 66 años, todavía tuve tiempo de parar a visitar Lourdes, no por motivos religiosos, sino porque me fascinan esa clase de monasterios majestuosos construidos en as montañas. Me gusto mucho tanto el monasterio como el entorno. Eso sí, el pueblo es realmente intransitable.



Lourdes


Y con este Maratón ya tengo liquidados 2/3 del reto. Quedan 4 maratones y el cuerpo está bastante cansado, pero por el contrario, la mente está muy ilusionada así que será una batalla interesante. La próxima parada es Moscú donde aparte de liquidar un maratón más del reto, también liquidaré una de las ciudades olímpicas que me quedan.

Y antes de despedirme quiero dar las gracias al equipo de apoyo por ese finde tan divertido y, por supuesto, a mis dos amores que están ahí día tras día apoyándome y dándome todo el cariño tanta falta me hace cuando estoy lejos de ellas. Os quiero con locura ❤️

Las fotos del precioso pueblo de St. Girons las podéis encontrar en GOOGLE FOTOS ST. GIRONS y las de la carrera en GOOGLE FOTOS MARATHON. Las estadísticas, como siempre en GARMIN CONNECT

NO RETREAT NO SURRENDER