domingo, 7 de abril de 2019

36 Vienna City Marathon



Conocida como la ciudad de la música por la enorme cantidad de compositores clásicos que desarrollaron sus carreras en sus históricos edificios, Viena iba a ser protagonista de mi nueva aventura maratoniana después de la inesperada suspensión del Maratón de Malta en Febrero. El Viena City Maratón (VCM) celebraba este año su 36 edición y está calificado con etiqueta oro de la IAAF

Me enfrentaba a un reto que desconocía. Correr 2 maratones en menos de un mes. Concretamente 27 días separaban el Marató de Barcelona con la 23 Vienna City Marathon. Sería mi primera prueba de fuego en este 12 Marathon Challenge.

No llegaba mentalmente en las mejores condiciones. Mi lesión del gemelo parecía haber remitido completamente después de dos buenas sesiones de fisio, pero apenas pude entrenar en las semanas previas. Para colmo, la semana del Maratón que suelo seguir más o menos el ritual de rodaje Martes o Miércoles y fisio Jueves o Viernes, dependiendo de cuando viaje, tuve que coger 4 aviones por motivos de trabajo y pasarme fuera de casa de Domingo a Viernes, llegando de madrugada el Sábado y durmiendo sólo 4 horas para coger el vuelo a Viena el mismo Sábado temprano. Me notaba cansado y falto de kilómetros así que iba a tocar épica. El hecho de haberme ido a las 4h27m en Barcelona tampoco ayudaba mucho. Pero soy gallego y además del Celta por lo que la ‘Afouteza’ la llevamos en la sangre.

A morder otra medalla

Nada más llegar me dirigí a la estación de tren para coger el equivalente al cercanías español. Había reservado tanto el billete de ida como el de vuelta al centro por €4.20 cada trayecto a través de su web (www.oebb.at) y tras descargar su app ya te aparece el billete nada más abrirla. La verdad es que es una maravilla. También se pueden comprar los pases de 24, 48, 72 y semanales para utilizar todo el transporte público. Para mi creo que es la mejor opción ya que en 23 minutos estás en la estación central (Wien Mitte). Otras opciones son autobús y un tren express sin paradas que cuesta €16.00 ida y vuelta con el que ahorras únicamente 7 minutos.

El hotel lo había reservado en Booking con bastante tiempo y menos mal, porque estaba a tope cuando llegué. De hecho hice un cambio de planes de última hora y en vez de regresar el Domingo después del Maratón, decidí quedarme un día más, y mi habitación ya estaba cogida, así que me tuvieron que dar otra, lo que se tradujo que salí a correr de una habitación y al llegar ya me duché en otra. La entrada del hotel daba miedo, pero luego la verdad es que estaba bien si no somos muy exquisitos sobre todo con el espacio. El personal fantástico.

Pero volvamos al tren. Como iba muy justo de tiempo y al hotel no podía entrar hasta las 1500h. resulta que una de las paradas intermedias del tren me dejaba a 5 minutos andando del lugar dónde estaba la Expo Marathon, el Max Halle. Así que me bajo, recojo el dorsal y a reponer fuerzas con una buena pizza para no perder el ritual pre-maratón. Después camino un poquito y me voy a la línea U3 que en 5 paradas me dejaba cerquita del hotel.

Robert-Hochner Park


Expo Marathon


Expo Marathon


Tras el check in salgo a dar una vuelta para estirar un poco las piernas y hacerme también un poco con la ciudad. Me acerqué hasta la zona de meta en la que había mucho ambiente porque se estaban celebrando varias carreras, una de inclusión realmente emotiva y un 5K y 10K.

Como ya comenté anteriormente, el Maratón de Viena está categorizado con etiqueta oro (Gold Label) por la IAAF, así que se espera una organización implacable. Mucha pantalla y una zona de meta con muchas carpas, mesas para la pasta party justo delante del Ayuntamiento (Rathaus), gradas y pantallas gigantes para seguir las competiciones. La verdad es que me dejó muy buena impresión.


Michaelerplatz


Rathaus


Burgtheater


Iglesia Votiva


Recta de meta



Meta


Photocall :)


Como no era cuestión de cansarse demasiado, tras inspeccionar la zona hago el recorrido desde dónde se iban a colocar los camiones guarda-ropa hasta el hotel, porque no hay nada peor que terminar un maratón agotado y sin fuerzas y tener todavía que pensar cómo volver al hotel. Más o menos era un paseíto de 10 minutos, aunque a la hora de la verdad al terminar le Maratón fueron alguno más jajjajaja.

Y, por supuesto, tampoco podía faltar mi tradicional cena de Sushi, con la suerte de que en el portal de al lado del hotel tenía el restaurante Momoya, un Japonés bastante bueno, con lo que después de descansar un poco en el hotel, bajé a cenar y de nuevo al hotel para dejarlo todo preparado para la carrera.

El tiempo había sido bueno el Sábado y el Domingo no fue menos. Amaneció con sol y fresquito, unos 6 o 7 grados. Tras un pequeño paseo, llego a la estación de Metro que tenía que coger para llegar a la salida. En este Maratón están bastante lejos la salida y la meta. El metro ya iba lleno de corredores así que no me tuve que preocupar ni de dónde bajarme.


Todo listo para la batalla


La zona de salida era realmente espectacular, al lado de la tercera sede mundial de la ONU y encarando el Reichbrücke, el puente que cruzaba el Danubio en dirección al centro histórico de Viena. ¿Se puede pedir más? Que suene el pistoletazo de salida y cruzar el Danubio. Espectacular!!

Pero no adelantemos acontecimientos. Salimos del metro y lo primero con lo que nos encontramos es con una buena hilera de servicios portátiles y un para de porta-contenedores con baños ultra limpios, por cierto y con personal de limpieza permanente.

Pocos metros después girando a la derecha se encontraban los camiones guarda ropa y la infinita recta de salida. Había 6 cajones divididos en tres bloques cada uno a cada lado de la carretera. Era raro, porque estaban escalonados y con lo que al salir no veías a nadie por el otro carril porque iban un poco detrás. Nos juntábamos en el km 3 y ya compartíamos circuito hasta el final. La música sonaba espectacularmente y había tres pantallas gigantescas colocadas antes de cada cajón. El montaje impresionante. Eso sí, el control de entrada de los cajones nulos, aunque bueno, por Europa adelante la gente es bastante más sensata que nosotros que somos unos cafres y cada uno iba al que le correspondía.


Recta de salida


Recta de meta


Tres minutos antes de las 0900h dieron la salida de la élite que pudimos ver por las pantallas y a las 0900h en punto, el pistoletazo de salida, a ritmo del Danubio Azul primero y de Heroes de David Bowie después, del resto de corredores.

El puente me recordó al Verrazano por aquello de salir y empezar a subir. Eso sí, bastante más corto y menos empinado, pero si que se notaba la picada inicial.

Mi idea era ir alrededor de los 5’30” de reloj que son unos 5’35” oficiales teniendo en cuenta las desviaciones. Las primeras sensaciones muy buenas. Iba muy cómodo y el primer kilómetro lo paso en 5’33” prácticamente clavando el ritmo. En el km 3 pasamor por el gigantesco parque Prater por el que tendríamos que volver a pasar más tarde, concretamente del km 27.5 al 35.5. La verdad es que mentalmente es durillo ver como pasas el km 3 y un poco más adelante ves la marca del km 28, aunque peor fue ver la marca del km 11 y al lado la del 41. Eso sí que es doloroso. No os penséis que era a doble vuelta. Simplemente se repetían un par de tramos.


Km 7


Sigo con mi ritmo y paso el km 5 en 28’11” más o menos lo que esperaba, a un ritmo medio de 5’39”. Y es justo ahí cuando viene la primera sorpresa desagradable de la carrera. El avituallamiento es en vasos de plástico que rellenaban de cubos de agua. Afortunadamente el agua de Viena cae directamente de los pre-Alpes con lo que se puede beber perfectamente. El problema son los vasos de plástico. Es absolutamente imposible beber en ellos en carrera. Y como no te puedes pasar la carrera sin beber, pues tocaba parar en cada avituallamiento. Al final tuve que parar 14 veces a beber más 2 para ‘fer un riuet’ que diría mi amigo Arcadi. Todo eso sumado, en el mejor de los casos, supone unos 9 minutos. No es que me fuese la vida en ello, pero la verdad es que me hubiesen venido muy bien para bajar de las 4h. Pero no adelantemos acontecimientos.

Seguimos por el Prater y tras un giro a la derecha y una pequeña bajada, llegamos a orillas del Canal del Danubio, por dónde transcurrirían los próximos kilómetros que nos dejarían a la entrada del centro de Viena. Yo seguía con el mismo ritmo, y el kilómetro 10 lo paso con un parcial de 28'15" y un ritmo medio de 5’39” clavando el parcial anterior. Más que en Viena parecía que estaba en Zurich, porque iba como un reloj suizo. El ambiente era fantástico en esa zona porque aparte del km 10, unos metros más adelante estaba el 40.


Km 11


Tras pasar por Stadpark llegamos a una larga recta que 30 kilómetros más tarde tendríamos que volver a recorrer para enfilar la meta, pero que ahora era sólo el km 11. Podíamos ver las vallas con publicidad que indicaban que el final del Maratón estaba cerca, pero todavía quedaba mucho que remar para llegar a ese punto.

Giro a la izquierda en el km 11 y comenzamos un prolongadísimo descenso que nos llevaba hasta el km 14 para luego girar y regresar por una zona con poco ambiente pero que nos iba a devolver al centro de la ciudad. Yo pensaba que después del descenso vendría una sufrida cuesta, pero la verdad es que no. Era todo bastante plano.


Km 17


El km 15 lo paso con un parcial de 28'18", tres segundos más que el anterior y con un ritmo medio de 5’40”. Ni las paradas para beber me sabana del ritmo.  En esa zona había bastante ambiente que iba aumentando poco a poco a medida que nos acercábamos a Mariahilfer Strasse, una de las dos arterias comerciales de Viena  y al final de la cual nos separábamos de los corredores de la Media Maratón que ya enfilarían el último tramo de su recorrido por el centro de la ciudad.

He de comentar también que si ya el Maratón de por si es duro, ver cómo te adelantan corredores a toda velocidad no ayuda mucho. En Viena, a la par con el Maratón se celebraba un Medio Maratón y el Maratón por relevos. Imaginaros, en el kilómetro 25 ver pasar corredores a toda velocidad ya que sólo llevaban 11 kilómetros en su relevo, o en el km 35 que ya vas como puedes, ver como te pasan los del último relevo que era en el km 30… En fin, que era complicado llevar el ritmo y tienes que ir muy centrado para no perderte.

De vuelta a la carrera, el km 20, justo después de separarnos de los del medio maratón, lo paso en 29’26, un poco más lento que los anteriores, colocándome en un ritmo de 5’54”. El tiempo de paso del medio maratón es de 2h justas, un par de minutos más de lo que tenía planeado, más o menos el tiempo de las paradas que tenía que hacer para beber.


Km 19


La verdad es que ahí ya me notaba un poco cansado y me temía lo peor, que antes de llegar al km 30 las piernas no dieran más de sí. De la lesión del gemelo, afortunadamente, no se sabía nada.

El parcial del km 25 es prácticamente igual que el anterior, 29'37" y el ritmo sube un poquito hasta los 5'59" . Seguía cansado pero concentrado pensando que pronto llegaría al km 28 por dónde había pasado dos horas antes.

Ese segundo paso por el parque Prater se hizo realmente eterno. El km 30 estaba al lado del Erns Happel Stadim y a pesar de la altura de la carrera en la que estaba, conseguía a duras penas mantener el ritmo, e incluso arañar unos segundos al parcial anterior. No me encontraba tan mal como pensaba. Para entretenerme iba  haciendo mis cálculos mentales y si no me ponía a caminar y conseguía trotar cuando las cosas se pusieran más feas, podía estar muy cerca de las 4 horas. El parcial fue de 29'06" a un ritmo de 5'50"


Km 20


Así que con esa mentalidad sigo liquidando kilómetros a pesar de que la larguísima recta de ida y vuelta del parque se me hizo eterna. Fueron sólo 4 kilómetros, pero realmente interminables, muy al estilo de Diagonal en el Maratón de Barcelona. El final de esa recta era el km 35 dónde el crono se había caído desplomado hasta los 31'00" a un ritmo de 6’25”. También es verdad que el viento en contra en el tramo de ida no ayudó mucho.


Km 41


A pesar de que sólo quedaban 7 kilómetros, dos de los cuales ya conocía, las piernas me pidieron tregua y se la tuve que dar. El ritmo se me había desplomado a 6'32" en el paso del km 40 y ya me costaba llegar de un kilómetro a otro. Tocaba tirar de Afouteza, así que, como buenamente pude fui avanzando hasta llegar al kilómetro 41 al lado de la Opera dónde ya levanté la cabeza del suelo y me dirigí con una sonrisa a la recta de meta sabiendo que mi medalla #23 estaba a punto de llevarse un buen mordisco.

El ambiente de ese último kilómetro era realmente espectacular y la verdad es que lo disfruté muchísimo, sobre todo en el último giro dónde a 500 metros ya se divisaban los dos arcos de meta que crucé finalmente en 4h10m00s un tiempo que, aunque en mi mente siempre está la idea de bajar de las 4h, hubiese firmado antes de empezar.


FOTAZA!!!!!!


El besito para mis dos amores ❤️


Mordisco a la medalla, avituallamiento y recogida de la ropa sin absolutamente ningún problema ni ninguna cola. Todo super bien organizado. Aunque las bolsas ropa iba en camiones, la llevaban colgada en ganchos, con lo que la localización era muy cómoda para los voluntarios.


La #23 ya tiene su mordisco


Del cuello a la pared :)


Tras un corto paseíto que se hizo un poco largo por la velocidad que llevaba, llegué al hotel muy contento para pegarme una ducha y descansar un poco antes de cumplir con otro de mis clásicos. La visita al Hard Rock y ese brindis por todos lo que me siguen en las redes sociales y por aquellos que están pendientes de mis locuras. La verdad es que, saber que hay tanta gente pendiente, realmente motiva.

El lunes tocaba regreso, pero para aprovechar la mañana, había reservado a través de Booking, el bus turístico (www.viennasightseeing.com) y una vuelta a la noria clásica del parque Prater por dónde habíamos pasado corriendo el día anterior. Me estoy haciendo muy fan de los buses turísiticos sobre todo en estos viajes tan cortos. Es una gran opción para llevarte una buena (o mala) impresión de la ciudad y conocer un poco más su historia. Y Viena tiene historia para dar y tomar.


Iglesia de San Pedro


Opera de Vienna


Contraste antigüedad y modernidad


Iglesia del Jubileo


Iglesia de San Pedro


Wiener Riesenrad


Museum Quarter


Y no podía terminar esta crónica sin dedicársela a mis dos amores que tanto me aguantan y me apoyan con esta locura de maratones. Gracias por compartir conmigo todos estos momentos aunque sea en la distancia. Os quiero muchísimo ❤️

Ahora ya de vuelta, escribiendo estas líneas en el avión, con la cabeza en Amberes que me tocará en 3 semanas y en el que espero batir un nuevo record: Correr dos maratones en el mismo mes. Espero recuperar pronto y poder entrenar un poquito, aunque esté la Semana Santa por medio y un viaje al peligroso Ribadeo (por aquello de ir de vinos con los amigos)

Así que hasta entonces, me despido dejando un buen álbum de fotos de Viena en GOOGLE FOTOS VIENA y el de la carrera en GOOGLE FOTOS MARATON. Las estadísticas completas como siempre en GARMIN CONNECT





NO RETREAT NO SURRENDER