domingo, 27 de enero de 2019

30 Marathon International de Marrakech





El 27 de Enero del 2019 mi aventura maratoniana me llevaba a Marruecos para correr el 30 Marathon  International de Marrakech. Iba a ser mi Maratón #21, mi 4º continente y el primer Maratón del '12 Marathon Challenge 2019', ese reto que me he propuesto para el 2019 en el que intentaré correr un Maratón al mes en 12 países diferentes.

Llegaba a este Maratón con un par de meses de entrenos de calidad y con mejora progresiva en las carreras de 10K. Quizás un poco corto de kilómetros y de tiradas largas, salvo por la Mitja de Sitges en la que aparte de los 21K oficiales, aproveché para hacer un rodaje previo de 6K sumando un total de 27K. Muy pobre balance para enfrentarse al Monstruo.

Por otra parte, notaba las piernas ligeras y descansadas y, lo más importante, libres de lesiones, salvo por esa molestia en la planta del pie que me acompaña ya desde hace unos cuantos meses. Afortunadamente no me impide correr aunque en ciertas fases de las carreras y entrenos se hace bastante incómoda.

Esta vez el viaje ha sido express con vuelo de ida el Sábado por la mañana y vuelta el Lunes por la noche. Este año, con tantos maratones, tocará más de uno de estos viajes express.

La primera sorpresa que me llevé al llegar al Aeropuerto Internacional de Menara, fue ver un aeropuerto moderno con un diseño espectacular. La verdad es que me esperaba algo más modesto. Una vez pasado el control de aduanas (llevaros un boli para rellenar el formulario de aduanas), salgo a la calle en la busqueda del autobús nº 11 que te deja en el centro de la ciudad. Es la segunda opción más económica para llegar al centro (la más económica os lo cuento al final). La tercera sería el ALSA nº 12 y la última, evidentemente, el taxi, que ronda los €12.00 hasta la Medina aunque el regateo puede incluso empezar en los €50.00



Aeropuerto de Menara

Tenía claro que cogería ese autobús nº 11, pero de camino a la parada se detiene un taxi a mi lado y me pide 80MAD (unos €8.00) por llevarme hasta la puerta del hotel. Ni me lo pensé y subí al taxi. Después de unos 4K de largas y anchas avenidas con pocos edificios, nos adentramos en la parte nueva de la ciudad dejando la muralla de la Medina a la derecha para llegar al hotel. Un recorrido de escasos 15 minutos pero con intenso tráfico.

Esta vez no elegí Airbnb como suelo hacer y me alojé en el Hotel Racine, económico, con habitaciones amplias y muy cómodas y terraza con piscina. Lo mejor es que estaba a 1K escaso de la famosa plaza Jamaa el Fna y a 1.3K de la salida y meta del Maratón, es decir, dentro de ese diámetro que siempre marco de un máximo de 2K.

Nada más llegar me fui directamente a la Plaza 16 de Noviembre dónde estaba la zona de entrega de dorsales. Había muy buen ambiente ya que justo en ese momento se iban a celebrar las carreras infantiles. La recogida del dorsal sin mayores problemas y sin cola, lo cual siempre se agradece. Lo que no había era representación de las marcas comerciales que solemos ver en otros maratones. Simplemente carpas de incidencias, inscripciones y un par de ellas del patrocinador del agua y otra de Wolkswagen.



Recogida de dorsal en la Plaza 16 de Noviembre

Gare de Marrakech


Una vez con el dorsal en mi poder, me fui a visitar la cercana estación de tren, Gare de Marrakech, para luego buscar una pizzeria dónde comer mi ración de pasta. Antes, me di un buen paseo hasta los Jardines Majorelle, pero vista la cola que había en las taquillas (€7.00 la visita), decidí no cansarme más de lo necesario y dejar la visita para otra ocasión.

Tras la pizza y una breve parada en el hotel para dejar la bolsa con el dorsal y la camiseta, continúo mi paseo ya en dirección al Menara Mall dónde había quedado con Josep y Tere, dos amigos de Arcadi que también habían venido a Marrakech para correr el Maratón. Bueno, lo corría el Josep y su mujer se iba a encargar del fantástico reportaje fotográfico.

Tras las presentaciones, comenzamos a charlar y me doy cuenta que no estoy solo en esta locura de viajes por el mundo. Se ve que hay una buena tropa de 'chalados' que nos dedicamos a esto. Josep iba a correr su maratón #33 de los cuales 21 los había hecho en ciudades olímpicas, por lo que sólo le quedan 2 para completar ese reto que yo también persigo.

Como el sol empezaba a caer, decidimos irnos a descansar porque al día siguiente nos esperaban 42195 metros que recorrer. Ellos se fueron al hotel y yo a seguir con mi rutina per-maratón que  consiste en cenar sushi siempre que se pueda. Afortunadamente, al lado del hotel estaba el restaurante Katsura en donde pude cumplir mi ritual.



Katsura Sushi


Y el Domingo llegó la hora de la verdad. No hizo falta madrugar mucho porque la salida estaba programada para las 0830h y desde mi hotel hasta la salida había poco más de 1K. Tras un buen desayuno en el restaurante del hotel, me dirijo a la zona de salida. El día amaneció muy fresquito, unos 4ºC y con una intensa niebla que no tenía pinta de levantarse.

Al acercarme a la zona de salida ya podía ver el ambiente e incluso a algunos corredores calentando. Una vez ubicado, busco entre la gente a Josep y a Tere y a los cinco minutos aparecen. Foto de rigor y listos para empezar la aventura.



Listo para mi Maratón #21


En cuanto al circuito he de comentar que, sobre plano, es un circuito circular que, salvo en los primeros 3K y los últimos 5K, el resto transcurre casi en su práctica totalidad por los límites exteriores de la ciudad, es decir, que la vamos bordeando sin meternos al interior salvo en la salida y meta.

Al mismo tiempo que se celebraba el Maratón, también había una Media Maratón que salía con media hora de diferencia y con la que compartíamos parte del circuito. Esto era un poco caótico porque nos mezclábamos unos con los otros y los ritmos eran muy diferentes y pasabas de tener todo el espacio del mundo para correr, a quedar atrapado en el medio de una muchedumbre. El Maratón los corríamos algo más de 1100 corredores y en el Medio Maratón eran más de 6000.

La salida, sin cajones ni liebres, fue bastante limpia, porque la verdad es que las avenidas son inmensas, de ancho y sobre todo de longitud. Son rectas interminables. Salí con Josep y fuimos juntos algo más de un kilómetro. Luego yo me adelanté porque tenía previsto un ritmo, ligeramente superior al suyo para intentar bajar de las 4 horas.



Preparados para la aventura


La niebla seguía baja y la temperatura ya había mejorado algo. Al final se mantuvo casi todo el recorrido alrededor de los 10-12ºC

Los primeros kilómetros intenté controlar el ritmo para no acelerarme, algo que me suele pasar en casi todos los maratones y veo que el primer parcial de 5K lo paso un poco por encima de los 26 minutos, algo más rápido de lo previsto. Estábamos a la entrada de los Jardines de la Menara, una zona asfaltada, pero más estrecha que las avenidas por las que habíamos venido antes.

Al salir nos encontrábamos ya cerca del aeropuerto y volvemos a las anchas avenidas. Seguía con un ritmo constante cercano a los 5'20" muy cómodo para mi en esa parte de la carrera.  Continuamos hacia el sur y paso el segundo parcial ya cerca de los 27 minutos. Había regulado un poco con respecto al primer tramo. Seguía cómodo de ritmo, pero empezaba a notar que mi estómago no iba fino. Tanto es así que en el km 12 me empiezan a entrar unas enormes ganas de ir al aseo y lo cierto es que, salvo un centro comercial de próxima apertura, no había ni un sitio para poder escaparse. Así que con los dientes apretados y algo más también apretado, sigo corriendo con la esperanza de encontrar un hotel o algún sitio donde poder aliviarme. Finalmente, poco antes del km 14 veo un hotel al que me dirijo como un rayo para hacer un pit stop de exactamente 4 minutos según marcan las gráficas del Garmin 😃 Curiosamente en Berlin 2012 me pasó lo mismo en el mismo punto kilométrico.

Tras aligerar, me incorporo a la carrera de nuevo y comienzo a adelantar a corredores que ya había pasado anteriormente. Un kilómetro después nos encontramos por la pista del circuito de Formula 3 Moulay el Hassan dónde pudimos ver las marcas de la posición de salida de los coches pintadas en el asfalto.

Llegamos al kilómetro 15 y me tomo el primer gel de los tres que llevaba con tiempo suficiente para digerirlo antes de llegar al avituallamiento. Y cuál sería mi sorpresa cuando pasamos el km 16 y el 17 y seguíamos sin avituallamiento. Hasta el Km 20 nos tuvieron sin agua desde el último en el Km 10!! Menos mal que los geles Maurten que tomo desde Montreal son especiales y se pueden tomar sin agua sin que te quede la boca pastosa. No suelo mencionar marcas publicitarias, pero la verdad es que estos geles son increíbles  y os puedo asegurar que he probado unas cuantas marcas diferentes a lo largo de estos años. Eso sí, cuestan el doble que los PowerGel, Enervit, 226ers o Gu, pero realmente merece la pena pagar la diferencia.

Y volviendo al tema del avituallamiento, me parece incluso peligroso tener a los corredores durante 10K sin avituallamiento líquido en un Maratón en Marruecos. Menos mal que no hacía calor, porque si no, a más de uno le podía haber dado algo serio.

Y por si esto fuese poco, encima, justo el km 15 era el primer punto en el que nos encontrábamos con los corredores de la Media Maratón que , encima, venían todos con botellas de agua. Parecía que lo hubiesen hecho a propósito para desgastarnos psicológicamente.

En fin, ese tramo que transcurría por los Jardines de Agdal, fue bastante complicado, porque teníamos que ir esquivando a muchos corredores de la Media que llevaban un ritmo bastante más lento que el nuestro. Se ve que los más rápidos ya habían pasado.

Continuamos juntos durante un kilómetro y medio aproximadamente y mientras ellos giraban a la izquierda, nosotros lo hacíamos hacia la derecha para adentrarnos en una zona bastante desolada. Había algún tramo con gente, sobre todo niños corriendo que te chocaban las manos. Creo que es la vez que más manos choqué desde el Maratón de New York.



La intensa niebla nos acompañó todo el Maratón


Tras esa larga y desolada travesía, llegamos al kilómetro 20 en el que mi ritmo seguía bastante constante, un poquito por encima de los 5'25" de media. Aquí por fin, pudimos beber algo de agua. He de decir que también había naranjas y dátiles. Yo naranjas no tomé, pero en el km 25 probé un dátil y la verdad es que no me convenció mucho. Sigo prefiriendo mis geles.

Y sobre el km 22 nos encontramos de nuevo con nuestros amigos de la Media Maraton que estaban en su kilómetro 15. De nuevo ritmos diferentes y ahora sí, ya estábamos en una zona que transcurría paralela a la muralla de la Medina y con bastante ambiente. Estuvimos compartiendo carrera durante casi 3K para dividirnos por última vez, poco antes del km 25. Nosotros nos dirigíamos al Palmeral y ellos ya en dirección Meta.

Ese parcial lo paso en poco más de 27' y las sensaciones seguían siendo buenas. Me notaba algo cansado, pero no tenía esa sensación de tener que ponerme a caminar un poco más adelante. Además esa zona era muy favorable ya que prácticamente fueron 5K de bajada constante. No muy pronunciada, pero toda en descenso.

He de decir que también ese tramo se me hizo muy llevadero porque me junté con un chico polaco y otro francés que se estrenaban en la distancia, y eso hizo que los tres fuésemos entretenidos mientras comentábamos experiencias viendo cómo iban cayendo los kilómetros casi sin enterarnos.

Y así pasé el temido muro del km 30 casi sin despeinarme con un parcial sólo 20" más lento que el anterior, lo que no estaba nada mal para la altura de la carrera en la que estábamos.

Un poquito después me despido de ellos porque los veía con algo más de ritmo que yo y no quería forzar demasiado sabiendo que los 10 últimos kilómetros suelen ser bastante durillos.

Lo que no sabía, es que en el caso del Maratón de Marrakech, los últimos 7K no sólo son duros por ser el tramo final del Maratón, sino porque eran un constante sube-baja en forma de falsos llanos larguísimos. Para los que conocéis el Paralel en Barcelona, pues sería el equivalente a subirlo y bajarlo 2 veces.... Ahí lo dejo... Estaba claro que aquella bajada del Palmeral nos la iban a cobrar en algún momento.

El parcial del km 35 lo paso 21" más rápido que el anterior, clavando prácticamente el parcial del km 20 (27'22" vs 27'21"). Y a partir de aquí, la alegría que llevaban mis piernas decayó un poquito por culpa de esos malditos toboganes. La pesadez ya era grande, pero había hecho un gran Maratón y me veía con fuerzas para terminarlo corriendo, así que de nuevo apreté los dientes (esta vez con un motivo diferente al del km 12) y con más 'afouteza' que otra cosa, conseguí llegar ese último giro de 90ºC que nos dejaba a 600 metros de la meta. Una meta que cruzo en 3h55m18s, casi clavando el ritmo medio que me había propuesto inicialmente de 5'30"

Comentar también que ese último tramo de casi 7K estaba abierto al tráfico y controlado por las autoridades locales. No sufrí ningún incidente, pero ver como abren y cierran el tráfico al paso de los corredores, tampoco es que tranquilice mucho, sobre todo viendo la (quizás lógica) impaciencia de algunos.

Al cruzar la meta, ya después de recoger la bolsa con la naranja, plátano y agua, me encuentro con el chico polaco y el francés con el que me hago una foto (que tiene ellos) y también con un chico de Almería, Javi, Iroman, que había terminado en 3h50m y con el que estuve charlando un poquito mientras espera por Josep que finalmente entró en 4h05m muy castigado por la humedad pero muy feliz por haber completado su Maratón #33. Un crack!!!!



Al más puro estilo Mostovoi :)

Recreamdome en los últimos 195m

Después nos fuimos al encuentro de Tere que nos había hecho un fantástico reportaje fotográfico, y que todavía nos sacó alguna más  con nuestras merecidas medallas. Ahí ya nos despedimos hasta la tarde, aunque finalmente no nos volvimos a ver hasta el lunes en el aeropuerto.



       
Con Javi Ironman, de Amería 
Con el gran Josep. Menudo crack!


Mordisco a la #21


Yo me fui al hotel a ducharme y a descansar un poco antes de salir a comer, ver el partido del Barça (al del Celta no me dio tiempo a llegar) y luego a pasear por la Medina y su famosa plaza Jamaa el Fna, que todavía no había visitado. De camino, pasé al lado de la Mezquita Koutoubia que es el monumento que marca la altura máxima de construcción en Marrakech.



La medalla #21 con la Mezquita Kouroubia al fondo


Y como ya es tradición, al día siguiente del Maratón, toca soltar piernas, así que me pegué un buen paseo por las callejuelas de la Mediana y también por la parte exterior, visitando, aunque sin entrar el Palacio Bahía y el Palacio El Badi y el famoso Hotel La Mamounia fundado por cierto, el mismo año que el RC Celta, en 1923, y refugio de personajes históricos como Winston Churchill en el pasado y famosos artistas y deportistas en nuestros días.



Mezquita Koutoubia

Plaza Jamaa El Fna

Bab Laarissa

Parc Lalla Hasna

Place de la Liberté


Después me acerqué hasta la Madrassa de Ben Youssef  que estaba cerrada por reformas y a las curtidurías del cuero donde pude ver cómo se trataba el cuero desde el inicio hasta su llegada a la tienda. Evidentemente me intentaron timar pero a un gallego afincado en Cataluña, no hay morito que lo consiga 😜 Para no alargar más la crónica, os aconsejo leer esta entrada de blog sobre la experiencia. La mía fue exactamente igual, sólo que en vez de niños, mi 'guía' era un chico. Lo más curioso fue el tema de la hierbabuena que no sabía para que era, hasta que me metieron dentro del recinto. El olor por momentos era bastante insufrible.



Una de las curtidurías  donde se trata el cuero

Ahí dentro el olor era insoportable. Y el burro un presumido 🤣

El cuero secando


Eso sí, para evitar disgustos o perderos y tener que soltar todo lo que lleváis encima, no dejéis que nadie os líe, porque son unos verdaderos profesionales. Siempre aparece alguien que te ayuda sin pedir nada para terminar en la tienda de su amigo al que le acabas comprando algo para que te deje tranquilo. Es su idiosincrasia y contra eso lo mejor es tomarlo con humor y disfrutar de la experiencia.

Ya no había tiempo para más, así que tocaba volver al hotel a por la mochila y contaros la forma más barata de ir del aeropuerto a la ciudad o viceversa: andando!!! Sí, en Marrakech puedes ir andando al aeropuerto porque hay acera durante todo el trayecto y el aeropuerto además se encuentra al lado de los Jardines de la Menara. Eso sí, dependiendo de dónde estés en la ciudad caminarás más o menos. En mi caso, el paseo fue de 6K exactos, desde la puerta del hotel, hasta la puerta del aeropuerto. Además, como estaba atardeciendo, encima disfruté de una fantástica puesta de sol.



Aeropuerto de la Menara

Cupula principal del Aeropuerto de Menara

Y con este paseo concluyó mi visita a Marrakech y mi primera parada del '12 Marathon Challenge 2019', donde viví una magnifica experiencia y pude conocer a gente maravillosa como Josep y Tere con los que volveré a compartir experiencia maratoniana a finales de Febrero en la segunda parada: Malta Marathon

Hasta entonces, os dejo con las estadísticas en GARMIN CONNECT y con las fotos relacionadas con el Maratón en FOTOS MARATÓN y las de Marrakech en FOTOS MARRAKECH. Espero que las disfrutéis.



Parciales cada 5K






NO RETREAT NO SURRENDER