domingo, 13 de mayo de 2018

7 Cursa Ciutat de Vilanova




El Domingo 13 de Mayo se celebraba la 7ª edición del 10K Ciutat de Vilanova, una carrera en la que, por calendario, nunca había podido correr. Me atraía mucho el circuito que sí conocía ya que forma parte del que recorre la Mitja que corrí un par de veces. Toda la carrera se desarrolla por el puerto y el perfil es totalmente plano. El dibujo a vista de pájaro sería una T con dos giros cerrados y el tercero en una rotonda muy amplia que apenas te frena. Se dan dos vueltas a ese circuito y el único problema que puede haber es el viento. Hoy tuvimos más o menos suerte y sólo nos atacó un poco de forma moderada en la segunda vuelta, entre los km 5.5 y 7.5.

Decidí ir en tren por el aviso de la organización de que podía haber problemas de aparcamiento y además la estación está realmente cerca de la zona de salida, con lo que perfecto. Eso si, igual que pasa en otras carreras, la organización se podía currar un vale para los que venimos de fuera, que se ve que para eso RENFE se porta bastante bien con los corredores.


Buena recta de meta


Llegué con bastante tiempo, así que no tuve ningún problema para coger el dorsal y la bolsa del corredor que consistía en una bolsita de frutos secos, caldo aneto 'mini' y publicidad. La camiseta tenía buena pinta y fueron muy amables porque me dieron una talla pequeña de chica para mi pequeñita que hoy estaba de santo, así que se llevó un regalo extra.


Recogida de dorsales sin problema


Me fui a tomar un café y aunque seguía haciendo algo de fresqito, el sol ya empezaba a pegar cuando llegué de nuevo a la zona de salida para dejar la bolsa y calentar. Ningún problema con el guardarropas aunque también es verdad que el tiempo acompañaba. No sé si tenían plan B para lluvia, pero desde luego en el tenderete que montaron, con lluvia se habría puesto todo perdido.

Aproveché para estirar y calentar bien mientras terminaba la carrera de 5K que había empezado a las 0845h y justo cuando iba ya a la línea de salida, me encuentro con Kike y Ruben de SeaRiders. Kike iba a por Sub35 y Rubén le haría de liebre los 4 últimos kilómetros. Al final se quedó en 36'38" que ya me los podían dar a mi :)

Eramos poquitos así que no había cajones, con lo que me puse al lado de Kike prácticamente en la línea de salida. Tan cerca estábamos que el pistoletazo sin cuenta atrás me piló de sorpresa y sin el GPS conectado. Así que puse el reloj en marcha de todas formas y a rezar que se conectase rápido. La verdad es que sí que lo hizo porque prácticamente clavó la distancia, lo cual, según Jordi B, quiere decir que estaba mal medida a favor de los corredores :)


En tierra de nadie...


Salida fulgurante igual que hace dos semanas en El Prat y marco el primer kilómetro en 4'11" lo que no estaba nada mal teniendo en cuenta que a 300 metros de la salida ya teníamos el primero de los dos giros de 180º.

El segundo kilómetro lo paso más comedido a 4'25" pero ya noto que no tengo la soltura de la semana pasada y que me estaba costando mantener el ritmo. Aún así, aprieto los dientes y voy limando kilómetros siempre alrededor de los 4'25". De hecho el más lento fue el km 7 que hice 4'29".


Último kilómetro


En los giros veía que el globo que se suponía de 45' lo llevaba muy cerca y había algo que no me cuadraba, porque yo llevaba un ritmo por debajo de los 4'30" que marcan los 45'. Y en el último kilómetro le escucho decir al líder que llevaban 1 minuto de margen, lo cual pienso que no es lo correcto, ya que ir un poco por encima del ritmo objetivo para imprevistos como avituallamientos o repechos (que aquí no había ni uno), está bien. Pero ir un minuto por debajo faltando 1 kilómetro me parece que es llevar al grupo asfixiado porque habrá corredores que irán justos para el 45' y los estás llevando a 44'. En fin, ellos sabrán. También es verdad que me pareció ver que el globo ponía 22'/44', con lo que entonces iba clavado y los que estaban ahí ya sabían a que atenerse.


Una más para la colección


Pasado el km 9 que estaba en el vértice de la T, y ya de regreso, voy aguantando el ritmo todo lo que puedo y en la larguísima recta de meta lo voy aumentando poco a poco para terminar en 44'09" con un último kilómetro que me salió igual que el primero, a 4'12" aunque no fue suficiente para bajar de 44' que era el objetivo que me había marcado a media carrera. El esfuerzo del Prat de la semana pasada se notó bastante y ya no os cuento qué será de mi el próximo Domingo en Nou Barris, el Dragon Khan de las carreras de Barcelona.

Como siempre, estadísticas en GARMIN CONNECT. De momento no tengo fotos suficientes como para hacer un álbum así que todas las disponibles están en esta crónica.







NO RETREAT NO SURRENDER


domingo, 6 de mayo de 2018

29 Cursa Delta Prat



El 06 de Mayo se celebraba la 29 edición de la Cursa Delta Prat una de las carreras de 10K más planas y rápidas de toda Catalunya. De hecho es en esta carrera dónde yo tengo mi mejor marca personal con 41'22" hace ya 5 años aunque en un circuito ligeramente diferente.

No llegaba con todos los kilómetros que me hubiese gustado, aunque los últimos entrenos me habían salido a muy buen ritmo y la referencia de la última carrera, la Nocturna de L'Hospitalet, era muy buena con 43'14". El clima en principio iba a ser propicio aunque al final no resultó tan bueno.

Llegué en tren con el vale gratuito que facilitaba la organización y fui directamente a por el dorsal que se podía recoger en el pabellón de las pistas de atletismo y que también hacía función de guardarropa. Va muy bien porque así lo tienes todo a mano y, en caso de lluvia, pues también te puedes resguardar.

En esta carrera tienes la opción de hacer la inscripción con regalos y camiseta (€13.00) o sólo el dorsal para correr (€7.00). Un punto a favor de la organización ya que los que corremos casi todos los fines de semana ya no tenemos suficiente espacio en casa para tanta camiseta y, al final, te gastas una pasta para nada.

Justo al salir a calentar me encuentro con Paqui y su familia y ya aprovechamos para rodar juntos. La temperatura era muy buena, fresquita y, aunque no llovía, había unas nubes amenazantes.

Como en esta carrera no hay cajones es importante colocarse lo más adelante posible para evitar tener que ir esquivando corredores más lentos en los primeros metros, así que me pongo en buena posición para salir con el globo de 40'. Disparo de salida y... a correr!!! Los primeros 500 metros discurren por una calle muy ancha, con lo que no hay demasiado problema para ya ir a buen ritmo desde el disparo de salida. Me pegué al globo de 40' aunque se me empezaba a ir con el paso del tiempo, pero sin llevarlo demasiado lejos. De hecho el primer y el segundo kilómetro los paso cerca de los 4'05" con lo que el globo sólo iba unos 10 segundos por delante. Eso sí, ya en el tercer kilómetro que estaba situado cerca de la zona adoquinada que nos llevaba hasta casi la estación de tren, para allí girar, volver por esa zona adoquinada y, después de un giro de 90 grados a la derecha ya volvíamos a las pistas de atletismo.

Tomando el primer giro de la carrera

Ahí mi ritmo se había establecido alrededor de los 4'20" que ya era algo más normal. Esa zona adoquinada era un poco ratonera con algún tramo en el que no cabíamos más de tres corredores y con diversos obstáculos con los que había que tener cuidado, como bancos y papeleras. Nada tampoco demasiado problemático.

Tras salir de ahí, una larguísima recta de un poco más de un kilómetro nos hacía pasar por debajo del arco de salida para luego hacer un extraño giro y encarar los últimos metros antes de entrar en las pistas de atletismo, donde los de 5K ya terminaban, y nosotros salíamos de nuevo para hacer la segunda vuelta.

Terminando la primera vuelta, camino del Km 5

Ahí empezó a llover y la cosa se complicó. No tanto en la zona de asfalto que, aunque se perdía algo de tracción, todavía se corría bien, pero sí en la zona adoquinada de unos 800m. Los adoquines que eran muy lisos resbalaban que daba gusto y tenías que pisar bastante plano para evitar irte al suelo. Ese kilómetro se me fue a 4'32" y con ello, cualquier esperanza de bajar de 43'. Aún así apreté todo lo que pude terminando con una vuelta a la pista espectacular en 4' para finalizar la carrera en 43'21" sólo 7" más que hacía dos semanas en la nocturna de L'Hospitalet.

Dandolo todo en los últimos metros

Muy contento con el rendimiento de estas últimas semanas en las que no estoy haciendo el kilometraje que debería, pero en las que lo ritmos tanto de entreno como de carrera son muchísimo mejores que hace un par de meses.

La próxima carrera serán los 10K de Vilanova que pinta muy bien porque es prácticamente toda en linea recta aunque tiene el handicap de 3 giros de 180 y doble vuelta. Ya veremos que tal sale y si puedo mantener estos buenos ritmos.





NO RETREAT NO SURRENDER


domingo, 8 de abril de 2018

40 Cursa El Corte Inglés



El 8 de Abril se disputaba la 40 Cursa El Corte Inglés, una de las carreras más populares, por no decir la más popular de las que se celebran en Barcelona. En ella se combina el atletismo popular con el deporte en general, contabilizando en total este año, 49965 participantes. De todos ellos, únicamente competimos 3427 corredores que fuimos los llegados a meta con chip. El resto simplemente personas de todo tipo que se apuntaron a una jornada deportiva festiva. Y gran valor que tuvieron este año con las condiciones meteorológicas que nos tocaron.

Tras casi tres semanas en las que tuve que parar totalmente para recuperarme de una sobrecarga, la propia semana de la carrera había hecho un par de entrenos a un buen ritmo. Aún así, y teniendo en cuenta el perfil exigente de esta carrera, no tenía muy claro cómo me iría.

El viernes fui con mi mujer a recoger el dorsal con el código que te envían al Corte Ingles del Portal del Angel y todo fue muy rápido. Los mostradores estaban justo enfrente de la escalera del último piso y no tuve que hacer nada de cola. El proceso duró menos de un minuto.

El Domingo, tal y como se esperaba amaneció con lluvia por lo que mis dos amores se quedaron en casa porque tampoco era cuestión de que las pobres cogiesen una pulmonía bajo la lluvia, así que quedé con Nukis en su casa para ir juntos trotando hasta la salida. Unos 2 kilómetros que nos iban a venir muy bien para llegar ya con el calentamiento hecho y no estar demasiado tiempo dando vueltas por la zona de salida. Nos acompañaban Miguel, compañero de trabajo de Nukis y Fernando, un amigo de Madrid de Miguel. Las previsiones meteorológicas daban lluvia y vaya si llovió.

El equipo al completo

De camino a la salida sólo cuatro gotas, pero cuando ya estábamos en el cajón de salida nos cayó la del pulpo. Allí estábamos Nukis, Paqui, yo y el resto de corredores calados hasta los huesos aguantando estoicamente el chaparrón mientras esperábamos a que sonase el bocinazo de salida. En cuanto lo escuchamos salimos todos disparados aprovechando que estábamos colocados casi al principio. En esta carrera es fundamental salir lo más adelante posible porque dado el carácter popular se acaba colando gente en la zona de Aragón y cuando antes libres el primer kilometro, problemas que te ahorras.

Salida multitudinaria

Salida limpia y rápida bajo el diluvio y con muy buenas sensaciones en el primer kilómetro que hago en 4'21" Las buenas sensaciones siguen camino de Plaza de España con dos buenos kilómetros a 4'11" y 4'24". Ahí empieza lo duro. Primera subida tendida pero bastante larga que hago en 4'38" al paso por el km 4 para, después del descenso en el que se situaba el km 5 (4'47"), afrontar la parte más dura de la carrera, el Carrer Foc. Ahí era cuestión simplemente de avanzar como se pudiese. Se me va el crono a la entrada del estadi a 5'25", pero ya recupero un poco en la vuelta al estadi para pasar el km 7 en 4'39" dejando atrás el último repecho.

El asfalto no estaba para bromas

A partir de ahí, descenso a tumba abierta ya casi hasta la meta. Km 8 en 4'09" y Km 9 en 3'55", uno de los más rápidos que recuerdo en los últimos dos años. El km 10 dónde había un punto de control lo paso en 4'13" con el crono oficial marcando 45'30". Quedaban 776 metros hasta la meta situada en Plaça Catalunya por la que paso en 49'50" que era más o menos el plan inicial, bajar de 50'.

Último esfuerzo en Pelayo

Otra más para la saca

Vuelta a casa de Nukis con otro diluvio y duchita mientras esperábamos a Miguel y Fernando para ir a desayunar y recuperar fuerzas.

La verdad es que esta carrera ha sido una buena inyección de moral ya que me salió mejor de lo que pensaba teniendo en cuenta que venía de lesión. La semana que viene toca la Cursa Nocturna de L'Hospitalet dónde tengo mi segunda mejor marca y en la que espero conseguir un buen tiempo, intentando bajar de los 44'. A ver cómo se da la semana.

Unas cuantas fotos en GOOGLE y las estadísticas completas en GARMIN



Resultado final

Clasificación Liga Championchip


NO RETREAT NO SURRENDER


domingo, 25 de febrero de 2018

12th Tokyo Marathon







Y con el Maratón de Tokyo que este año se celebraba el 25 de Febrero, me quedo a las puertas de cambiar de dígito doble y pasar al 2 que marca la veintena. Han sido 19 y cada uno especial. Este, por la lejanía, pero sobre todo porque suma mucho en mi cuenta estadística. Un Maratón más (19), un nuevo país (10), también un nuevo continente (3), nueva etiqueta Gold (11) y el cuarto Major de los seis que hay. Quedan pendientes para un futuro, espero que no muy lejano, Boston y Londres. También suma como Maratón Olímpico (9) ya que en Tokyo se celebraron los JJOO de 1964 que marcaban la edición número XVIII. Como curiosidad comentar que éstos fueron los primeros Juegos Olímpicos televisados en color y transmitidos en directo a Europa y EEUU. También se utilizó por primera vez la cámara lenta y los ordenadores para registrar los tiempos exactos de las competiciones.

El Maratón de Tokyo es realmente impresionante por todo lo que envuelve y la cantidad de gente que mueve. Ibamos a ser 35500 corredores, pero las cifras de la Expo hablan de 100000 visitantes durante los tres días que dura. Una locura para una feria de un Maratón. La cuidad se vuelca con la carrera y ya el día de mi llegada pude ver carteles en algunas estaciones de metro.

Este viaje lo planifiqué el mismo día que me confirmaron que me había tocado una plaza en el sorteo, el 25 de Septiembre. Tras darle unas cuantas vueltas, decidí volar con la Finnair y hacer escala en Helsinki en vez de hacerla en Frankfurt, Amsterdam o Paris. La razón principal, porque era más económica, pero sobre todo porque acortas bastante el segundo vuelo. Una hora u hora y media y eso en un vuelo de 11 horas es un mundo. Así que el primer vuelo es algo más largo, unas 4 horas y el segundo más corto, poco más de 9 y media. La verdad es que se me pasó bastante rápido el día, teniendo en cuenta que esta vez dormí poco en el avión.

Como voy a estar unos cuantos días y habrá mucho de qué hablar, en vez de hacer la crónica toda seguida la voy a dividir en días, de forma que el que se quiera ir directamente a leer la crónica pura de la carrera, pues no se come todo el mogollón. Ah, por cierto. Por si algun@ no lo sabía, las palabras o textos que están con otro color tienen enlace de interés, así que pinchado se amplía información del tema. Vamos a por el viaje!!


MIERCOLES 21 / JUEVES 22 – VUELO Y PRIMER CONTACTO CON TOKYO


Como ya conté un poco más arriba, llegué algo más cansado de lo habitual porque no conseguí dormir como otras veces. De todas formas el vuelo fue bastante tranquilo y sin ningún retraso ni problema a la hora de embarcar. Llegamos a Tokyo a las 1000h tal y cómo estaba previsto y lo primero que toca cuando sales de espacio Schengen es pasar aduana. Cuando vi la cola me asusté un poco, pero la verdad es que iba rapidísimo y si no fuese por una chica que tuvo un pequeño problema con el pasaporte, la hubiéramos librado en 15 minutos. Y la recogida de la maleta igual, ni cinco minutos esperando. Por lo menos, a pesar de la lluvia, empezábamos bien.

Vuelo con Finnair y escala en Helsinki
Sobrevolando los Alpes


El siguiente paso era el tema del transporte. Bien, en Tokyo es algo más complicado que en el resto del mundo porque no hay una compañía de metro, sino que hay varios con tarifas diferentes. La empresa Tokyo Metro es que más líneas tiene, cubre prácticamente todo Tokyo y tiene unos abonos de 24, 48 y 72 horas para extranjeros que van muy bien. Pero si te vas a mover en otras compañías, como la JR, Yurikamone (monorraíl) o las Toei Subway y Tobu Railway, entonces tienes que utilizar otros billetes distintos. En principio parece complicado, pero realmente no lo es. Después de investigar un poco, tampoco demasiado, descubrí que hay unas tarjetas tipo Oyster (la de Londres) que te hacen un pequeño descuento sobre el billete sencillo y que las puedes utilizar en todas las líneas, excepto en la JR. Son las tarjetas PASMO/SUICA (cualquiera de las dos vale). Al comprarlas te retienen  500 yenes, unos 3.75 euros y al devolverla te devuelven la mitad. Son muy cómodas porque no las tienes que insertar como los abonos turísticos, sino que son de las llamadas ‘sin contacto’, con lo que simplemente la apoyas en el sensor al entrar, sin ni siquiera tener que sacarla de la cartera, y ya se abren las puertas. O más bien no se cierran porque muchas ya están abiertas y si no tienes saldo o no es correcta la tarjeta, meten un sonido bastante ruidoso y se cierran. Estas tarjetas PASMO/SUICA son también muy útiles porque además puedes pagar con ellas como si fuesen tarjeta de crédito sin contacto en muchas tiendas con los 7Eleven y en las máquinas expendedoras que hay por todo Tokyo. Realmente merecen la pena aunque dependiendo de los viajes que hagas diarios pueden salir un poco más caras (2-3 euros) que el abono de tres días.

Así que yo lo tenía claro, tarjeta PASMO/SUICA nada más llegar. La otra cuestión era el tema transporte de Narita al centro de Tokyo. Yo tenía el apartamento de Airbnb cerca de la Tokyo Station que es a dónde llega el NEX (Narita Express), así que no me lo pensé demasiado. Son 4000 yenes que al cambio hacen unos 30 euros por billete de ida y vuelta. Hay muchísimas más opciones, de trenes más lentos, de la competencia del NEX, como el Skyliner de la empresa Keisei que es un poco más caro (unos 3 euros) aunque más rápido. Tarda 41 minutos, frente a los 60' del NEX. Dependiendo de dónde estés alejado puede ser una buena opción. Llega a la estación Ueno (H17) en 40 minutos y ahí puedes coger las líneas de Metro Guinza (G) o Hibiya (H) con las que te puedes desplazar muy cómodamente, aunque también puedes utilizar las JR, Toei y Tubu. En fin, variedad máxima.

Viajando cómodamente en el NEX y con Wifi de alta velocidad gratuita


Pues con mi billete de ida y vuelta del NEX y mi tarjeta PASMO, ya estaba listo para conocer Tokyo. El viaje del aeropuerto al centro es de una hora y la verdad es que se pasó todo el rato lloviendo y por tramos, nevando. En el tren se iba bien, pero fuera pintaba fresquito. Llegué puntual y mi anfitriona de Airbnb me fue a recoger a la estación. He de decir que quedamos, previa indicación de Junko (así se llama) en la puerta de Prada que estaba en una de las entradas más conocidas de la Tokyo Station, la Yaesu Main Entrance. Este es otro de los inconvenientes del metro de Tokyo para los extranjeros. Aunque está todo en inglés, cada estación es un mundo y todas tienen muchas salidas, no un par como estamos acostumbrados. Muchísimas, algunas estaciones tienen 20 o más. Y claro, como no sepas cual es la salida del sitio que quieres ver, pues puedes aparecer cuatro manzanas más abajo y en dirección contraria. Así que, a la hora de planificar, anotad la salida más cercana a la atracción, museo o monumento que queráis ver. Ahorraréis tiempo y cansancio.

Tokyo Station


Una vez me enseña el apartamento y me da unas indicaciones de cosas que hay por la zona, me quedo solo, me pego una ducha y, aunque el cuerpo me pedía dormir, salgo a comer. Iba a ir hacia la zona de Roppongi dónde está el Hard Rock y el restaurante dónde se rodó la famosa escena de Kill Bill, pero al final decidí ir a la zona de Akihabara que me quedaba sólo a 4 paradas de metro. Es la zona dónde se encuentran todos los centros comerciales de Manga, Anime, comics y electrónica. Y digo centros comerciales porque todos son de varias plantas, no son tiendas sin más. Es básicamente una calle, la Chuo Dori que, durante el día está bien, pero cuando cae la noche y se encienden todas las luces se transforma espectacularmente y es realmente digna de visitar. Esa misma calle se extiende algunos kilómetros hasta la zona de Ginza y en esa parte se convierte en la Quinta Avenida de Tokyo. Pero voliviendo a Akihabara, a mí, particularmente no me va mucho el Manga ni el Anime, pero los que sois fans os podéis volver completamente locos aquí. Así que yo sólo entré en una de electrónica y salí a la media hora mareado de todo lo que allí había. Digamos que sería como El Corte Inglés, aunque más grande y con sólo electrónica.

Avenida Chuo Dori en Akihabara

Mega centro comercial  anime


Y como ya me estaba cansando demasiado y se empezaba a hacer tarde, al final decido coger el metro y acercarme a Roppongi a ver si tenía suerte y encontraba mesa en el Restaurante Gonpachi, el de la peli de Kill Bill. Mesa no conseguí, pero sí un sitio en la barra donde cené muy a gusto y desde dónde puede hacer unas fotos para el recuerdo. Y con esta cena, ni el día ni las piernas daban para más, así que de nuevo metro de vuelta a casa para descansar que al día siguiente tocaba recogida de dorsal y Expo.

Roppongi Hills

Restaurante Gonpachi dónde se rodó Kill Bill


VIERNES 23 – RECOGIDA DE DORSAL Y TURISMO VARIADO


Para recoger el dorsal y visitar la Expo, la Organización nos hace desplazarnos hasta la isla artificial de Odaiba. Me parece genial, porque es un sitio que hay que visitar sí o sí, y además tiene unas instalaciones, el Tokyo Big Sight, impresionantes. De hecho antes de que cambiasen el circuito el año pasado, precisamente era en esa zona en dónde terminaba el Maratón. Ahora lo hace a las puertas del Palacio Imperial, bastante más céntrico.

Me levanto un poco más tarde de lo que quería y me voy a tomar un cafecito en un sito al lado del apartamento que se llama Café Rico. Con ese nombre como mínimo me encontraría a algún compatriota, pero de español sólo tiene el nombre. Eso sí, el café, de pota, estaba muy bueno.

Linea Y de metro hasta la estación de Toyusu dónde hay que cambiar de empresa y coger el metro automático de la línea Yaurikamome que hace un recorrido realmente espectacular atravesando el Rainbow Bridge que une Tokyo con la isla de Odaiba. He de comentar que Odaiba no es una isla en plan vegetación paradisíaca rodeada de playa. No. Aunque tiene una pequeña playa, es más bien un relleno o terreno ganado al mar que se les ha ido un poco de las manos porque es absolutamente gigantesca. De hecho ahí se encuentra el puerto comercial de Tokyo entre otras muchas, muchísimas cosas, como centros comerciales mastodónticos, el centro de convenciones Tokyo Big Sight dónde se estaba la Expo, el edificio de la Fuji TV. En fin, para pasarse una semana entera visitando todo.

Edificio Fuji TV

Puesta de sol desde Odaiba

Rainbow Bridge

Llego al Big Sight y según me acercaba desde el metro iba alucinando más. Era enorme, y eso que he estado en Centros de Convenciones como el de Chicago, Amsterdam RAI, Hamburgo Messe y, sin ir más lejos, Fira Barcelona o Madrid. Bien, pues yo creo que todos cabían dentro de este. No, no era para tanto, pero sí que era mucho más grande que cualquiera de los mencionados. Tenía 8 pabellones gigantescos en el ala Este y 4 más en el ala Oeste más otros de servicios. El exterior con una forma curiosa contaba con una fachada sobre la que algunos días hacen unos mapping espectaculares. Realmente impresionante.

Big Sight

Big Sight West Pavillions


Entro y, con todo muy bien indicado, llego sin problemas a la Expo. Realmente sólo con seguir a los demás corredores ya llegabas bien. Un montón de voluntarios todos indicándote por dónde ir y qué hacer. Lo primero, mostrar la confirmación del dorsal que te escaneaban para darte una pulsera de identificación que no te podías quitar hasta que salieras de la zona de meta del Maratón. Resistente al agua y con un chip con el que te controlan para entrar tanto en la Expo como en el Maratón.

Una vez colocada la pulsera te dirigían a recoger el dorsal. Todo estaba separado para japoneses y extranjeros, así se repartía todo mejor. Ni un segundo de cola. Fluidez y organización máxima. Con el dorsal ya en la mochila, antes de entrar en la zona de stands, fotografía identificativa asociada a la pulsera y tras recoger la bolsa con la camiseta, ahora sí, por fin, la Expo.

Entrada a la Expo

Un dorsal más para la colección

Recogida de dorsales

La pulsera identificativa

Bueno, pues la Expo, como todo lo demás. A lo grande. No se acababa nunca. Estuve 3 horas y eso que vi de pasada la mayoría de los estands. La verdad es que hice muy bien en llegar el jueves para ir a la Expo el viernes. Si llego haber ido el día anterior a la carrera, no llego ni al medio maratón.

La Expo no consistía simplemente en stands de firmas publicitarias. En el primer pabellón había de todo, desde stands enormes como el del Metro de Tokyo hasta stands de videojuegos (Pacman), de Anime, simulador de terremoto, o uno en el que te retaban en cinta a correr durante 10 segundos a ritmo del record del mundo, o sea a 22.57km/h o, lo que es lo mismo 2’55” por kilómetro. Te colocaban un arnés por si se te iban las piernas a esa velocidad que quedases colgado y no salieses disparado hacia atrás. Yo no lo intenté porque tampoco era cuestión de romper fibras a dos días del Maratón, pero vi a un chico hacerlo y no os podéis imaginar a qué velocidad van las piernas a ese ritmo. Increíble que los pro puedan aguantar algo más de 2 horas a ese ritmo.

Circuito

Stand de Tokyo Metro

Stand Packman

Un corredor intentando aguantar durante 10 segundos el ritmo de Kimetto en el WR

Parece que esté corriendo y todo


Dejando atrás ese pabellón, la ruta de la Expo nos dirigía a otro enorme dónde sí ya estaban las firmas convencionales de productos running, Adidas, Saucony y, por supuesto Asics, que es la patrocinadora del evento. Quizás por ese motivo no estaban otras importantes como Mizuno o Nike. No importaba demasiado porque había oferta más que suficiente.

Y tras esas 3 horas recorriendo la Expo, me pongo en marcha para explorar el resto de la isla. Iluso de mí, que lo tenía todo planificado sobre mapa para ir de paseo. Era tan sumamente grande, que sólo hice a pie el recorrido desde el Tokyo Big Sight hasta la noria gigantesca en la que, por cierto, era tal la cola para subir que la pasé de largo. Ahí ya cogí de nuevo el metro para cruzar la bahía y hacer algunas fotos con luz del día. Al llegar al otro lado, volví para recorrer la parte de la isla que tiene vistas a Tokyo. ¡Y que vistas! Me encantó. Está todo muy bien montado con un paseo precioso y puntos fotográficos y de descanso. Desde ahí se puede ver perfectamente el Rainbow Bridge con la Tokyo Tower al fondo y todo el Skyline de Tokyo. Hay incluso una réplica de la Estatua de la Libertad. Sencillamente maravilloso.

Esperé a que cayese la noche (sobre las 1730h ya está oscuro) para sacar algunas fotos tanto del atardecer como nocturnas. Tuve mucha suerte porque hizo un atardecer precioso. Luego, agotado, me fui a cenar a un restaurante de un centro comercial que se llamaba Aqua City y que era mastodóntico, aunque el de al lado, Decks, no se le quedaba atrás con Legoland y el museo Madamme Tussauds en su interior. Los que conozcáis cualquiera de estas dos atracciones, ya os podéis imaginar más o menos la dimensión del centro comercial.

Odiaba desde el monorraíl

Rainbow Bridge

Estatua de la Libertad


Y de vuelta a casa, al bajarme en la estación de Shimbashi para coger la línea Hibiya (H) que de dejaba al lado del apartamento, veo una calle muy, pero que muy iluminada. La intención era irme directamente a casa, pero no pude resistir la tentación de acercarme a explorar. Resultó ser Chuo Dori en su paso por Ginza, o sea, que estaba en la equivalente a la Quinta Avenida o el Passeig de Gracia. Lujo por doquier, Prada, Bulgary, Ferragamo, Cartier…. No me la acabé porque estaba muy cansado, así que después de hacerme una foto en un cartel donde figuraba el tiempo del actual record del mundo de Kimetto (2h02m53s) en la famosa tienda de Seiko, en el Ginza Wako Building,  cogí el metro y por fin me fui al apartamento a pegarme una ducha y caer rendido en la cama.

Avenida Chuo Dori en Ginza

Tienda Dior en Ginza

Record del mundo de Maratón de Kimetto


SÁBADO 24 – RECONOCIMIENTO SALIDA Y META


Ya con las pilas cargadas, me despierto tempranito para ir a hacer algo que no se puede pasar por alto en este tipo de maratones. Primero, calcular el tiempo que te lleva llegar hasta la salida y reconocer la zona para no llegar el día de la carrera y andar por allí como un pollo sin cabeza. Y segundo, recorrer andando el último kilómetro del Maratón para no llevarte una sorpresa de última hora, como, por ejemplo, un repecho inesperado, o calles con giros que te corten el ritmo. De hecho al ir a la zona de meta me llevé la agradable sorpresa de que la recta final no era tan corta como había visto en el video del año pasado ya que la meta estaba prácticamente dentro de los Jardines del Palacio Imperial y el año pasado estaba situada bastante antes. Y la calle por la discurre el último kilómetro, Marunouchi Street llena de tiendas de lujo igual que Chuo Dori en Ginza, tampoco es tan estrecha como parecía en el video. Así que siempre hay que inspeccionar el terreno, si se puede, antes de echarse a la aventura.

Al contrario que el día que llegué, hoy lucía un sol espléndido aunque con algo de bruma. Me levanto temprano para poder volver también temprano al apartamento y cojo la línea Hibiya en la estación de Hatchobori (H11) de metro hasta Kasumigasaki (H6), dónde cambio a la línea Marounochi (M) para llegar a Shinjuku (M9), la estación de transportes más grande de Tokyo. Y tan grande que es. Al salir al primer hall me quedo muerto. Creo que llegué a contar unas 18 o 19 salidas diferentes y la gran pregunta era: ¿Y ahora cuál por cual demonios voy? Así que me puse el sombrero de Indiana Jones y a la aventura por un pasillo concurrido lleno de tiendas, cafeterías y gente. Como no había desayunado todavía, entro en una cafetería y me tomo un cafecito con unas tostadas riquísimas y un huevo cocido. Se ve que es lo que se estila aquí para desayunar, así que como dicen los ingleses… ‘When in Rome, do the Romans’. Tras reponer fuerzas tiro de imaginación y me voy hacia las salidas de la zona Oeste que recordaba era la que tenía que tomar el día de la carrera para llegar a la salida. Ahí ya pude ver un cartel que indicaba el Tokyo Metropolitan Government Building que es exactamente el punto de partida del Maratón. A partir de ahí todo rodado. Ya pude ver en la gran plaza interior movimiento montando carpas y cómo no había demasiada gente, aproveché para liquidar una de las visitas de mi lista de este viaje, el mirador del Metropolitan que encima de las vistas que tiene, es gratuito. Cola mínima y en 10 minutos ya estaba en el piso 45 disfrutando de las fantásticas vistas de Tokyo. Todavía me quedan dos miradores más, el de la Mori Tower y el Sky Tower, esos dos ya de pago. Tras una buena sesión de fotos, bajo y como ya tenía listo el tema de cómo llegar a la salida y el tiempo que me llevaba desde el apartamento (40 minutos más o menos), pues me voy camino a la Tokyo Station a ver la zona de meta. Parada a comer un poco de pasta que es lo que toca el día anterior al Maratón y metro hacia Chiyoda.

Metropolitan Government Building

Panorámica de Tokyo desde el Observatorio del piso 45 del Metropolitan Government Building

Shinjuku area

Grata bienvenida

Al llegar a la Tokyo Station y pasando por las galerías subterráneas veo una pequeña exposición del Maratón con todos los campeones y con los carteles de las ediciones. Pensaba que tenía más tradición, pero sólo van 12 ediciones con esta y en cuanto a participantes ya está a la altura de otras históricas como Berlín o Boston y muy cerca de Chicago y Londres. NYC es la única capaz de gestionar a 50000 corredores/as.

Tras encontrar la salida que me correspondía (vaya viajecito me están dando las dichosas salidas), me planto directamente en la recta de meta. Como comenté antes, bastante más larga de lo que me esperaba, lo cual agradezco, porque es el momento que más disfruto y en el que más me recreo en los Maratones. Luego me pegué un paseo por el último kilómetro en sentido contrario para ver cómo era. Pues llano y adoquinado pero no como el de Roma. En plan peatonal planito. Quizás si se moja pueda patinar un poco. Y con este reconocimiento, un par de fotos a la preciosa Estación de Tokyo y una cena tranquilita y suave, quedaba todo listo para el gran día.


DOMINGO 25 – LA CARRERA


Y por fin llegó el momento más deseado. El día de la carrera. Ese día para el que me estuve entrenando (no tanto como me hubiese gustado) durante los últimos meses y que parecía que nunca llegaría. El parte meteorológico daba frío, unos 6 grados de máxima y nubes, aunque se suponía que no iba a llover.

Ya había estudiado ayer el camino del apartamento a la zona de salida para no llevarme sorpresas y tener el tiempo calculado, así que todo fue rodado. Me levanté temprano, aunque no demasiado ya que la carrera era a las 0910h, hora realmente curiosa. Al entrar en el metro de Hatchobori (H11) ya me encontré con los primeros corredores y, aunque no me supiese el camino, sólo con haberlos seguido ya llegaría sin problemas.

La zona de salida estaba realmente cambiada con respecto al sábado. Parecía zona de guerra. Muchísimos corredores (éramos 36000 sumando los 500 de los 10K) y muchos, muchísimos voluntarios (12000) con carteles para indicarte por dónde tenías que ir. Hay que tener en cuenta que estábamos divididos en zonas para poder organizar perfectamente el tema de la entrega de la bolsa de la ropa en los camiones. En el dorsal se indicaba el cajón, el B en mi caso, y el número de camión, 27-3.


Zona de salida
Zona Meta


Para entrar en la zona de salida te escaneaban la pulsera que te habían dado en la Expo y te hacían pasar por unos arcos como los de los aeropuertos, controlando también las pertenencias que llevabas en la bolsa. Como curiosidad, dejaban entrar mochilas, siempre y cuando luego entrasen en la bolsa que te daban y a la que le tenías que pegar la pegatina que correspondía con tu dorsal. A pesar de todo, el proceso era super rápido y no había prácticamente colas. ¿Os lo podéis imaginar? Con 36000 corredores controlados uno por uno!!!

Esta vez me tuve que abrigar más de lo que suelo hacer para correr un maratón, utilizando la térmica más gruesa que tengo por debajo de la Celeste. Y menos mal, porque hacía un frío que pelaba. De hecho, durante la carrera, a pesar de ir en constante movimiento, sentí algo de frío por momentos.


Zona de salida

Camiones guardarropa muy bien organizados
Buffet libre agua, bebida energética, plátanos y naranjas antes de la salida


Tras un buen estiramiento, dejo la ropa en el camión y me voy a echar ‘la meadita del miedo’. Aquí quizás el único punto negativo de la excelente organización. Me dio la impresión de que no había suficientes baños para todos. Deberían poner esos retretes portátiles de 4 para los chicos, con lo que se aligeraría muchísimo el tema. Estuve prácticamente media hora en la cola y aquí no había lugar a eso de buscar un árbol y ayudarle en su crecimiento.

Y a sólo 20 minutos del inicio me dirijo al cajón, con los nervios a flor de piel. Muchos os pensaréis que después de 18 Maratones es tontería ir nervioso. No es eso. No es que vayas nervioso, es que el Maratón es muy duro y el miedo al fracaso y a no terminarlo está ahí. En este caso, era un viaje difícilmente repetible y que encima me tocó el dorsal por sorteo, con lo que tenía que terminar como fuese, y cuando te enfrentas al Monstruo nunca hay un 100% de probabilidades de hacerlo. Sí que llegaba bien de forma, aunque corto en kilómetros y no tenía muy claro cómo reaccionaría el cuerpo más allá del km 30. Eso sí, la mentalidad era terminarlo aunque fuese a gatas.

Salida multitudinaria

Después de escuchar un himno, que doy por hecho era el de Japón y, tras la salida de los atletas en silla de ruedas, un disparo al aire y esos típicos cañones de confeti que siempre había visto en la tele y en fotos, marcaron el inicio del que iba a ser mi Maratón #19. Nos movemos lentamente hasta estar cerca de la alfombra de salida para ya empezar a poner ritmo de carrera nada más cruzarla. Aquí no hay arcos ni de salida, ni de meta, son dos pilares al estilo de los que hay ahora también en el Marató de NYC.

A pesar de la multitud, se podía correr perfectamente desde el inicio dado que las calles, en consonancia con el resto de la ciudad, son enormes. Había tramos de 10 carriles, 5 por cada sentido. Aún así, fui regulando un poco para no salir demasiado lanzado y cuando paso el primer kilómetro veo que voy algo más lento de lo que tenía planeado, así que aprovechando que los 5 primeros kilómetros son cuesta abajo, aumento un poco el ritmo para ir compensando y ponerme a los 4’45” que pretendía. La verdad es que me dejé llevar un poco por el corazón en el planteamiento porque, aunque las 4 Medias Maratones que corrí este año las hice muy bien de ritmo, no era el momento de intentar hacer mi marca personal. Pero salí valiente y como había visto que el circuito era, en principio, plano, pues intenté emular la gesta de Chicago.

Salida entre confeti

Del kilómetro 3 al kilómetro 4 y pico bordeábamos el Departamento de Defensa. Sí, es una manzana de kilómetro y pico. Impresionante. Pasado el kilómetro 5 girábamos a la derecha para ir hacia la zona de Asakusa, aunque sin llegar a ella. En ese momento mi reloj iba loco. El parcial real era 23’53”, más o menos dónde quería estar, pero el reloj marcaba 22’ y poco y los puntos kilométricos muy desfasados, así que no me servía de mucho. Tocaba hacer cálculos mentales al pasar por los parciales de 5K. Tampoco va mal del todo porque así vas entretenido.

Del 5 al 10 seguíamos bajando, pero esta vez sólo por coordenadas, porque el asfalto era bastante plano. Nada destacable salvo que iba a buen ritmo y disfrutando de la carrera. Segundo parcial en 24’05”, algo más lento de lo que pretendía, pero bien. No me notaba cansado y la carrera transcurría sin problemas.

Km 10 todavía fresco

Quizás este sea un buen momento para comentar cosas de la organización. La primera, el tema de los aseos. Había muchos, muchísimos y estaban indicados en carteles que sostenían los voluntarios. Lo curioso es que la mayoría no estaban al costado del circuito sino que te tenías que desviar, 40, 50 o incluso 60 metros por calles perpendiculares. Una locura el tiempo que puedes perder ahí. Así que aunque por esa parte ya tenía algo de ganas de mear, me aguanté.

Desvío para ir al servicio

Larguísimos avituallamientos

Otra cosa curiosa era que había un montón de voluntarios con bolsas de plástico repartidos por el circuito para que echaras sobres de geles, o lo que fuera. Evidentemente en los avituallamientos los vasos iban al suelo, aunque había tropecientas papeleras de cartón. Y hablando de los avituallamientos. ¿Cómo pensáis que eran? Pues sí, enormes, larguísimos, no te los saltabas ni aunque quisieras, lo cual es fantástico porque no pierdes absolutamente nada de tiempo.

De vuelta a la carrera, llegamos al km 14 donde hay una confluencia con los corredores que vienen ya de vuelta del medio maratón. Un poco antes habíamos visto pasar a los atletas de silla de ruedas. ¡Qué espectáculo! Lástima que yo pasé antes de que les diese tiempo a los de élite a llegar allí, que tampoco me sacan tanto jajajjaja. Y así, muy entretenido y con el imponente SkyTree a la  derecha del circuito llego al tercer parcial, el del km 15 que paso en 24’17” casi igual al anterior. Pero ya había una nota discordante en mi cabeza. El circuito no era tan plano como parecía. Había bastante falso llano, y cómo había tres partes del circuito que eran de ida y vuelta había que subir y bajar. No hubiese sido un problema a un ritmo tranquilo, pero a la velocidad a la que iba me estaba minando bastante.

Km 16 - Volando y con el SkyTree al fondo

Cuando giramos en el km 16 a la izquierda para enfilar la larguísima recta que nos dejaba en el medio maratón ya no veía tan alegre, y mucho menos después de tener que atravesar tres puentes que había entre el 16 y el 21 y que tendríamos que atravesar de nuevo de vuelta. Fue justo ahí cuando decidí dar por finalizada mi aventura sub 3h30m. Sabía al 100% que no lo podía conseguir, así que aguanté el ritmo hasta el medio maratón que paso en poco más de 1h44m y poco después, aprovechando unos servicios al lado del circuito, aprovecho para hacer el ‘riuet’ que llevaba unos kilómetros aguantando. Ahí dejé a Tatiana, una corredora con la que me iba cruzando desde el principio de la carrera y que iba exactamente al mismo ritmo que yo intentaba mantener a toda costa. Al final la que lo consiguió fue ella y terminó por debajo de 3h30m colgándose dos medallas, la del Maratón y la Six Star por haber completado los 6 Majors. Enhorabuena!!

Al regresar al circuito, me pongo a ritmo de rodaje por Castelldefels, sobre 5’10” y voy devorando kilómetros mientras disfruto de la carrera fijándome en mis compañeros de aventura. Uno vestido de pollo, otro con la camiseta de Iniesta y muchos con un dorsal a la espalda que decía que ese era su último Maratón para completar los 6 Majors. Se ve que la Organización de los Major te lo daba previo email acreditando los tiempos de los otros 5. Ese dorsal es el que espero poder llevar orgulloso algún día. Ya sólo me quedan dos.

Unos de los giros de 180º

El parcial del kilómetro 25, ya camino de Ginza mostraba una realidad bien diferente de los primeros 4. El ritmo, con la parada técnica, se había caído considerablemente y ya estaba por encima de 5’20” y el parcial 27’27”. Ya empezaba a estar cansado pero todavía era un cansancio soportable. De piernas no estaba mal, pero los pies, los dos, me dolían muchísimo y no en un punto concreto sino en general.

Así que poco a poco nos acercamos a Chuo Dori, esa Quinta Avenida japonesa que se encuentra en el barrio de Ginza. Pasamos por delante de las tiendas de Cartier, Tiffany’s, Apple, Zegna, Ferrutti y unas cuantas más de puro lujo antes de girar a la derecha en el icónico edificio de Seiko dónde poco después estaba situado el kilómetro 30 que paso con un parcial de 27’44” casi igual al anterior. De ahí subimos subimos hacia el parque Hibiya dónde en un giro a la izquierda nos cruzábamos con los corredores que enfilaban ya el último kilómetro, cuando a nosotros todavía nos faltaban 11. Mentalmente es un poco duro, pero hay que hacerse a la idea. En el km 30 ya había pensado en pasar el avituallamiento caminando porque ya no podía con las piernas. Pero haciendo cálculos me salía que si no paraba ni me desplomaba del todo, podía bajar de 3h45m que no estaría tampoco nada mal.

Km 32 - El templo budista Zojo-Ji y la Tokyo Tower al fondo

Apretando dientes en el último kilómetro

Úlitmos 195 metros!!!!!

Enfilábamos la última de las largas rectas de ida y vuelta del circuito que nos volvería a dejar a los pies del parque Hibiya para encarar el último kilómetro por la calle Marunouchi, otra calle también rebosante de lujo. Esa larguísima recta de casi 5 kilómetros nos metía de lleno en la zona de Shiba dónde está el famoso parque y su templo buidsta y desde dónde pudimos ver la Tokyo Tower, esa copia de la Torre Eiffel colorida, y en la zona de Mite, dónde estaba situado el último giro que nos ponía de cara a la meta. Más que correr ya me arrastraba y el parcial del km 35 se desplomaba a los 28’00”. Sufrimiento máximo para no dejar de correr y alcanzar el parcial del km 40 que me sale en 30’ con los pies que me mataban en cada pisada. Ya sólo quedaban 2 kilómetros y 195 metros para cruzar la línea de meta y colgarme una nueva medalla. Evidentemente ya sabía que lo iba a conseguir, pero ahora lo que quería era bajar de las 3h45m. Para ello tenía que acelerar un poco, así que emulando al espíritu de La Habana, aumento el ritmo y empiezo a adelantar a bastante corredores disfrutando de ese paso por la calle Marunochi que nos dejaba en la rambla que va de la Estación de Tokyo al Palacio Imperial y dónde estaba situada la línea de meta. A pesar de todo el sufrimiento tomo esa curva con una emoción increíble para disfrutar de los últimos 195 metros del Maratón de Tokyo, mi cuarto Major y mi decimonoveno maratón finalizado. De momento efectividad del 100%.

Disfrutando de los últimos metros

Entrando en meta con la Tokyo Station al fondo

Besito para mis dos amores  

Tras cruzar la línea de meta, nos hacían caminar bastante en dirección al Palacio Imperial para luego hacer un giro en U y dirigirnos al parque Hibiya que estaba a casi dos kilómetros. Un muy buen paseo que se me hizo eterno a pesar de que cada poco nos tenían entretenidos. Primero con la bolsa de avituallamiento, luego una toalla finisher y, por supuesto, la ansiada medalla. Preciosa, por cierto. Sin duda, la más bonita de mi colección.

Ya en el parque, nos dirigen hacia los camiones donde debíamos recoger la ropa, pasando antes por el típico fotocall que me salto al ver la cola y por un stand de Seiko dónde podías poner tu marca en un cartel cómo los de los de pie de pista de las pistas de atletismo y que luego se colgaría en el metro de Tokyo a modo promoción. También me lo salté. No estaba para colas. Me cambio, fotos varias mordiendo la medalla y a coger el metro para ir a descansar un poco.

Una de las medallas más bonitas de mi coleeción

Otra medalla con mi muesca

Y van 19 mordiscos!! Thanks Sarah Kreisman for the pic :)

Al igual que la ciudad, el Maratón de Tokyo me encantó. Muy bien organizado y con un recorrido muy bonito y repleto de gente muy ruidosa. Nada que envidiar a Chicago o NYC y ojo, que lo que para los populares son falsos llanos, para los profesionales no son nada y quizás en el futuro aquí se pueda hacer una gran marca. Para empezar el récord del circuito ya está por debajo de las 2h04m.

Normalmente el tema fotos y estadísticas lo pongo al final de la crónica, pero como voy a seguir contando mi aventura nipona, os dejo los enlaces aquí. Catálogo completo de fotos del viaje en TRIP TOKYO, las relacionadas con la carrera en TOKYO MARATHON y estadísticas, aunque muy desvirtuadas, en GARMIN CONNECT. Por cierto, mis fotos en carrera no son de buena calidad porque por primera vez en mucho tiempo no las he comprado dado que la descarga digital costaba €180.00!!!! Está muy bien que te saquen fotos en carrera y ya el precio habitual de €70.00 me parece excesivo para una descarga digital, pero €180.00 ya me parece totalmente fuera de lugar.

Parciales oficiales de la Organización



LUNES 26 – MOMENTO DE RECUPERACIÓN


Por si no fuese suficiente con los 42195 metros de ayer, pues hoy me pegué una buena pateada por Tokyo. El viaje entra en su recta final y todavía tengo mucho por ver. Además, el caminar al día siguiente al Maratón ayuda muchísimo en la recuperación.

El día empezó con la visita al Parque Meji, dónde pude ver el Tori más alto de Japón y el Santuario que allí se encuentra, así como su Jardín Interior que tiene un lago y un jardín que cambia de flor dependiendo de la época del año. En esta época estaba en proceso de florecimiento por lo que parecía un poco desolado. No me di cuenta que justo al lado del Parque Meji, está el Parque Yoyogui, así que quedará pendiente para un futuro viaje.

Tori en el Parque Meji

Meji Shrine

Meji Shrine

Jardín interior


Al otro lado del Parque, cruzando las vías del tren, se encuentra uno de los puntos más turísticos de Tokyo, la zona Harajuku con la famosa Takeshita Street, muy abarrotada de gente. La típica calle llena de tiendas de suvenirs y, sobre todo aquí, de dulces y caramelos. Rápida pasada para llegar a Omotesando otro centro neurálgico lleno de tiendas y con un centro comercial, el Omotesando Hills, bastante imponente, al menos su fachada.

                  
Takeshita Street
Omotesando Hills

Había visto en un blog que, un poco alejada del mundanal ruido había una calle llamada Cat Street en la que se encontraba un sitio en el que servían bocadillos de langosta, el Luke’s Lobster. Como tenía la dirección, me acerqué hasta allí y la verdad es que fue una buena elección. Apenas había turistas (occidentales, que asiáticos sí que había bastantes) y el sitio es un ‘corner’ a pie de calle. Hay unos poquitos bancos en los que te puedes sentar si tienes la suerte de coger sitio. Si no, pues nada, te comes el bocata de pie. Pequeña cola para pedir y la verdad es que el bocadillo estaba muy rico, aunque con pan tipo perrito caliente y no demasiado grande. Pero para matar el hambre y evadirse un poco de lo típico, no está mal.

Luke's Lobster

Rico bocata de langosta

Y como el cruce de Shibuya no estaba demasiado lejos, pues me puse a caminar por esa calle que estaba repleta de tiendas de todo tipo entre ellas una bastante grande de Galaxy con un escaparate en el que había dos filas de 4 asientos para una demo de VR (Realidad Virtual). Cómo a mí me encanta, entré y resulta que para la demo te daban un cartón con casillas que tenías que sellar en diferentes lugares del edificio. Con esto lo que hacían era enseñarte cómo funcionaban los últimos terminales, los accesorios (pulseras de fitness, cámaras....) y cómo se podía utilizar el móvil para VR. Pues allí estuve un buen rato para conseguir los cinco sellos que necesitaba para poder subir a la atracción y la verdad es que fue genial. Primero con la foto. Resulta que me voy a hacer un selfie y cuando enfoco veo a los de la fila de atrás posando. Muy japonés jajajaja. Y luego que la experiencia fue alucinante. Era una batalla espacial pero que realmente parecía que llevabas tu la nave. Muy chula. Es una técnica que se empieza a utilizar en parques de atracciones en montañas rusas. O sea, vas en la montaña rusa pero con las gafas, con lo que los giros y la velocidad son los del circuito, pero lo que ves no son los raíles, sino un mundo distinto.

VR con mis amigos sapos


En fin, que después de la experiencia me voy a Shibuya a conocer la zona y el famoso cruce. Bueno, simplemente es curioso. Eso sí, la zona tiene un ambiente tremendo. Luego volví por la noche para hacer fotos nocturnas ya con todos los carteles y pantallas de video encendidos.

El famoso cruce de Shibuya

Y mientras atardecía, me acerqué a Roppongi Hills, al Observatorio Tokyo City View que hay en la Mori Tower que es dónde se encuentra el Museo de Arte. Desde el piso 52 y desde la terraza del 53, se puede contemplar la inmensidad de la ciudad, con un precioso primer plano de la Tokyo Tower, la réplica que tienen los japoneses de la Torre Eiffel. Unas buenas vistas que merecen la pena.

Mori Tower
Tokyo Tower

Tokyo night

Shinjuku

Y en este ajetreado día, todavía me quedaba una cosa por hacer. Ya llevaba 4 días completos en Tokyo y todavía no había probado el sushi, así que tiré de repertorio y tenía un restaurante anotado en la zona de Ginza en el que se comía sushi de primera y a un precio razonable. Así que allí me fui y la verdad es que fue una experiencia increíble. El local se llama Ginza Marui Sushi, pequeño con dos mesas para cuatro y 6 taburetes en barra. Evidentemente me tocó barra y fue lo mejor que me podía haber pasado ya que la comida la preparaban delante de tus narices y no sólo la tuya, sino también la de los demás, evidentemente. Así que me pasé un buen rato cenando tranquilamente mientras contemplaba con que arte preparaba la comida aquel chico. Y al terminar, más que muerto para el apartamento a dormir un poco porque el Martes tocaba más caminata.

Delicioso sushi preparado delante de mis narices

Fantástico y relajado ambiente

Ginza Marui Sushi


MARTES 27 – UENO PARK Y KABUKICHO


El martes amaneció con sol, así que perfecto para ir a dar un paseo por el Parque Ueno. Había leído que era grande, pero la verdad es que es enorme. Se puede dividir en tres bloques. El central dónde hay un largo paseo que lo atraviesa y en dónde encontramos una gran plaza casi al final y una fuente y en su parte este según avanzamos por el parque encontramos el Museo de Arte Occidental, el Museo de Historia Natural y Ciencias y una sala de conciertos, la Tokyo Bunka Kailan. En esa gran plaza a la derecha, está la entrada del zoo dónde se encuentra una preciosa pagoda de 5 pisos, muy típica en las postales de Tokyo. El Zoo gigantesco que cuenta con dos partes, una en la zona del parque y otra al otro lado cerca de The Pond, un lago bastante grande. Las dos partes están unidas por un puente y monorraíl. También en esa parte oeste del parque se encuentra el enorme Museo Metropolitano.

The Pond

Pagoda de 5 pisos en el Zoo

Museo de Ciencias e Historia Natural


El segundo bloque sería precisamente ese, el del lago. No es especialmente bonito, pero tiene sus barcas para remar o para pedalear. Eso sí, para correr es fantástico.

Y el tercer bloque lo ocupa íntegramente el Museo Nacional de Tokyo que consta de varios edificios y ocupa una extensión incluso mayor que la del zoo. Como te pongas a visitar todo lo que hay en ese parque, no te llega una vida.

Tokyo National Museum

La segunda visita del día era el Sky Tree, la torre de comunicaciones más alta del mundo con 634 metros de altura, pero antes de llegar ahí, me pasé un buen rato paseando por el mercadillo de Ameya-Yokocho (Callejón de la tienda de dulces), conocido como Ameyoko y que está formado por varias calles llenas de puestos callejeros de todo tipo, de comida fresca, o cocinada ya para comer y tiendas de todo tipo, de ropa, zapatos, electrónica, souvenirs y, como no, de dulces. Una locura de mercado que ocupa 165000m2.

Mercado de Ayeyamococho

Mercado de Ayeyamococho

Y después de comer un buen plato de curri, ya cogí el metro hasta la estación de Asakusa, que está al lado del río Sumida y desde la que me dirigí paseando hasta el Tokyo Skytree. Aunque el Skytree tiene su estación de metro, preferí parar antes para así poder buscar algún buen ángulo para las fotos. Y como había hecho los deberes antes de venir, me fui paseando por las calles de Sumida City, que es como se llama esa zona, hasta llegar a un parque que se extendía a lo largo de lo que antes debía haber sido un canal. El paseo muy tranquilito sin apenas gente, salvo algunos niños y algunas personas en bici o corriendo. Era bastante largo, la verdad y no me lo acabé, porque me desviaba del lugar que estaba buscando, un pequeño templo desde dónde había una buena vista de la torre. Al final lo encontré y de vuelta hacia la torre también localicé un puente que debía ser bastante popular porque no era el único que estaba tirando fotos desde ese lugar que tenía un plano limpio sobre la el Skytree y además se podía ver reflejado en un canal. Hay que reconocer que la torre es impresionante, tanto en altura, como en su base dónde hay un enorme centro comercial de tres plantas que ocupa una manzana entera y que incluye también el acuario de Sumida. Luego hablamos de los los americanos, pero los japoneses tampoco se quedan cortos a la hora de hacer las cosas a lo grande.

Tokyo Skytree

Tokyo Skytree

Tokyo Skytree

Tokyo Skytree

Tokyo Skytree

Y la última visita del día era a la zona de Kabukicho al lado de la estación de Shinjuku, pero estaba realmente agotado y decidí ir al apartamento y dejarla para mi último día en Japón.


MIERCOLES 28 – ULTIMO DÍA


He tenido mucha suerte en este viaje, porque sólo llovió el primer día que llegué y de forma intermitente con lo que incluso pude aprovechar para ir a la zona de Roppongi. Los demás días, sin excesivo frío y con sol para poder pasear tranquilamente.

Este último día guardaba una sorpresa inesperada. Resulta que un amigo al que hacía tiempo que no veía, llegaba hoy de viaje de negocios a Tokyo así que como tenía algo de tiempo antes de coger un tren a Yokohama, aprovechamos para ponernos al día y comer juntos.

Con mi amigo Ronald

Pero antes de eso, aún hubo tiempo para hacer muchas cosas. La primera, visita al santuario Senso-Ji que me volvía a llevar de nuevo a la zona de Asakusa aunque esta vez a una parte que no había explorado. El santuario es bastante grande y consta de varios edificios, pero el hall central es majestuoso. Realmente merece la pena acercarse para verlo. También había una pagoda de 5 pisos. Por los aledaños, las calles estaban repletas de puestos. Como veis, hay puestecillos tanto de comida como de cualquier cosa que os imaginéis, por todo Tokyo.

Santuario Senso-Ji

Santuario Senso-Ji

De ahí, cogí el metro para ir a ver el famoso MercadoTsujiki dónde se comercia con el pescado fresco. Vamos, la lonja de toda la vida. Se puede visitar a eso de las 5 de la mañana aunque el cupo es muy pequeño, como unas 200 personas por día. Parece ser que la gracia es ver especies que sólo hay por aquí. Los aledaños atestados de puestos de comida y de mucho turista. Por cierto, que hay turistas por todo Tokyo, pero orientales, con lo cual ya no sabes si es que hay mucha gente por todos lados, o es que está lleno de turistas. Occidentales muy pocos.

Tsujiki Market

Y del mercado de Tsujiki, subí en el metro a la zona de Mita y Shiba para ver el templo budista Zojo-Ji y la Tokyo Tower a ras de tierra, ya que sólo la había visto hasta el momento desde las alturas. Tras un buen recorrido por la zona, continué caminando hacia la zona del la Estación de Tokyo dónde había quedado con mi amigo Ronald que resulta llegaba esta tarde a Tokyo de viaje de negocios. Antes de vernos, me dio tiempo a acercarme hasta el Palacio Imperial que sólo había visto el día del Maratón y de bastante lejos. No se veía muy bien, sólo una parte, porque para entrar tienes que pedir visita por internet con antelación. Lo que impresiona es el gran muro y el anchísimo foso que rodea a toda la zona que comprende el Palacio que es gigantesca.

Zojo-Ji

Templo Budista Zojo-Ji
Parque Hibiya

Jardines Palacio Imperial


Y tras la cena con Ronald, me fui a hacer la última visita del día y del viaje. La zona de Kabukicho que es la que más juventud concentra junto con la de Shibuya y en la que se encuentran la mayoría de locales de copas y discotecas. Paseo rápido para sacar un par de fotos y vuelta al apartamento después de un día agotador. Mañana toca madrugón y largo viaje de vuelta.


Kabukicho

Kabukicho


JUEVES 1 – EL REGRESO


Recurriendo a tópico, todo lo bueno se acaba, y mi viaje a Tokyo llegó a su fin. Creo que ya me he explayado lo suficiente, pero he de decir que regreso con un poquito más de conocimiento y, sobre todo, encantado de la experiencia. Tokyo es una ciudad increíble. Es sorprendente, encantadora, acogedora, asombrosa, misteriosa, histórica, moderna, limpia, ordenada, mágica… Podría seguir y seguir y nunca se me acabarían los adjetivos. Vuelvo completamente enamorado de esta ciudad que me sorprendió desde el primer día. Su gente, su cultura, su gastronomía, su arquitectura, esa mezcla de lo ancestral y lo vanguardista. En Tokyo todo es pura magia. Ese silencio sepulcral de los vagones de metro atestados de gente. Ese respeto que se muestra en los templos. Sus enormes parques, sus mastodónticos centros comerciales. Sin duda ha sido el viaje que más me ha marcado de todos los que he hecho hasta el momento, y van unos cuantos.

Sólo espero que la vida me dé una nueva oportunidad de volver para poder compartir esta ciudad con las dos personas que más quiero en el mundo, mi mujer Yoly y mi pequeñita Fátima, y así poderles mostrar mi agradecimiento por todos los sacrificios que están haciendo para que yo pueda continuar con esta Historia de un Sueño. Os quiero con locura.


NO RETREAT NO SURRENDER