domingo, 23 de septiembre de 2018

28 Oasis Rock N Roll Marathon de Montreal



Montreal fue ciudad olímpica en 1976 así que era una cita obligada en mi lista de Maratones en ciudades que hayan albergado las olimpiadas de verano. Al contrario que sucede en las ‘Major’, para apuntarte a la edición 28 del Oasis Rock N Roll Maratón de Montreal no hace falta ir a ningún sorteo o acreditar marca, así que simplemente es cuestión de decidirte y pagar la inscripción que en el caso de Montreal era bastante económica €53.00
Tenía claro que Montreal iba a ser el segundo Maratón de este año, después de haber corrido el Maratón de Tokyo en Febrero, pero por circunstancias personales retrasé bastante la organización. Finalmente, en Junio reservé apartamento con Airbnb y el avión con Air France haciendo escala en París. Era el que me salía más económico y sobre todo, era la mejor combinación para aprovechar al máximo la estancia en Montreal.

Embarcándome en una nueva aventura

Con el cambio de trabajo y la gran cantidad de viajes que tuve que hacer este verano, no me fue posible preparar el Maratón ni siquiera con lo mínimo que serían unos 50K semanales. Y eso ya es poquísimo, porque lo normal sería entre 60K y 70K. En total, entre Julio y Agosto apenas había llegado a los 200K, cuando, por ejemplo, para Chicago, había corrido 600K en dos meses y medio.
Era consciente, por lo tanto, de que iba a ser un Maratón muy difícil para mi, independientemente del perfil y que, posiblemente, ya a partir del km 25 o 26, empezaría a sufrir. Pero son circunstancias que a veces no se pueden controlar y que lo único que queda es lidiar con ellas con cabeza.

VIERNES 21
El viaje tampoco ayudó demasiado. Suelo dormir bien en los aviones, pero una mala elección de asiento (ojo a los asientos cerca de los baños en vuelos intercontinentales. Hay más ambiente en ese espacio que en Amnesia en pleno Agosto) y un señor que ocupaba asiento y medio, hizo que apenas durmiese media hora de las 8 que duraba el viaje desde Paris.
A la llegada al aeropuerto Pierre-Elliot-Trudeaume estaba esperando Samuel, un amigo que había sido compañero de trabajo hace 12 años y que se había ido a vivir con su mujer y su hijo a Montreal hacía 3 años. Es un verdadero lujo tener amigos por todo el mundo. Así que me ahorré coger el autobús 747 ($10 billete 24 horas o $19 por 3 días válido también para metro) que es el que te lleva a la estación BERRI-UCAM, en el centro y que, visto lo que tardamos en coche en llegar al apartamento, con el autobús me podía haber llevado una eternidad.

Apartamento Airbnb

Llegué al apartamento y me despedí de Samu hasta el día siguiente que me iba a llevar a visitar la ciudad y a comer juntos. El apartamento muy chulo para pasar unos días, ahora, para vivir sería un poco justo. Sólo tenía un ambiente en el que estaba el salón, la cama y la cocina y luego el aseo y armario empotrado. Para mi, más que suficiente y lo mejor es que estaba a escasos 400 metros de la salida y meta y en una zona realmente fantástica con la calle St. Catherine a sólo una manzana y la calle St. Denis, a poco más de 10 minutos andando. La Universidad de Quebec en Montreal (UQAM) está también muy cerca, con lo que el ambiente es fantástico en la zona, lo que no quita que por la noche el apartamento sea realmente tranquilo y perfecto para descansar.
Como es habitual en mis viajes maratonianos, lo primero que hago es salir a dar un paseo por la zona cero del Maratón para ver la meta y el ambiente. En esta ocasión la meta estaba situada en el trozo peatonal de la calle St. Catherine, justo enfrente de la Place Dels Arts dónde se encuentra el Museo de Arte (MAC) y la Montreal Simphonh Orchestra. Un enorme arco con una gran pantalla digital sería el que tendría que cruzar el Domingo para colgarme la medalla número 20.

Museo de Arte Contemporáneo

Centro Comercial Desjardins


Ahí mismo había un gran centro comercial con restaurantes y ya aproveché la ocasión para cenar, aunque eran aún las 7 de la tarde. Hay que tener en cuenta que los horarios aquí son muy distintos de los españoles, ya que se come sobre las 1200h y se cena a las 1800h.
Como había sido un día muy largo, a eso de las 2000h ya me fui al apartamento y a las 2100h ya estaba durmiendo. Es muy importante dormir bien la noche previa a la del Maratón.

SABADO 22
El Sábado me levanté temprano para ir a por el dorsal que no se entregaba en la zona de meta, sino en el Hotel Bonaventure que estaba a un kilómetro y medio más o menos. Pero antes, me acerqué de nuevo a la Plaza de las Artes porque dentro del programa del fin de semana del Maratón, se celebraban las carreras de 1K, 3K, 5K y 10K. Ahora sí que ya se respiraba ambiente runner. Mucha gente por la calle calentando y justo cuando llegué a la zona, estaban pasando corredores de una de las carreras, me imagino que la de 3K.
Calentamiento 10K

Recta de meta

Seguí el flujo de corredores y llegué a un parque dónde estaba montado un gran escenario y al lado del cual era la salida de los 5K y 10K. Así que esperé a que saliesen los corredores y luego me fui paseando a recoger el dorsal.
La Expo era enorme en espacio, no tanto en expositores, y la entrega del dorsal sin cola. Después estuve dando un paseo para ver los stands y también hablé con las liebres para que me contasen los puntos críticos del Maratón. Había una cuesta crítica, la de la calle Berri, que ya me la imaginaba por la orografía de la ciudad, pero prácticamente todo el Maratón es llano.

Mi dorsal #20

Recorrido Maratón

La Expo más bien tranquiliza :)

De ahí me marcho al apartamento de nuevo para reunirme con Samuel y su familia que me llevaron a la zona alta de la ciudad, al barrio de Rosemond donde me comentaron que hay una buena comunidad de portugueses. Y precisamente en un restaurante portugués fuimos a comer el famoso bacalhao grelhado. ¿Quien me lo iba a decir?  J  Antes, me dieron un paseo por la zona del Estadio Olímpico y también pasamos por varios tramos del Maratón que transcurría por ese barrio ya en la parte final. Pude comprobar que, aparte de la cuesta de la calle Berri, en el km 33 también había una cuestecita que iba a hacer algo de daño.
Después de la comida, me llevaron al Mount Royal, visita obligada para todo turista, ya que desde su mirador hay unas vistas espectaculares de toda la ciudad. De ahí bajamos al Lago de los Castores para ya luego ir de nuevo al apartamento. Un verdadero lujo tener guía personal en este viaje. 

Panorámica de Montreal

Samu y su familia

Montreal

Lago de los Castores

Estadio Olímpico

Al contrario que en otras ocasiones, esta vez me decidí por pasta para cenar. Salí de paseo por la zona de St Denis en pleno corazón del Barrio Latino y que está llena de restaurantes de todo el mundo (hindús, thai, italianos, japoneses…) y que, por lo que pude comprobar, es una de las zonas de ocio principales de la ciudad. Retirada a una hora prudente y de nuevo a la cama temprano para ya enfrentarme al Monstruo al día siguiente.

Calle St. Denis


DOMINGO 23
Y llegó el día del Maratón. Me levanto temprano, pero sin madrugar excesivamente ya que tenía la salida a poco más de 400 metros. Desayuno y una hora antes del inicio, previsto para las 0730h, salgo hacia la zona de salida. Buen ambiente y temperatura más bien fresquita, unos 6 grados. Como tenía el apartamento cerca, no necesité dejar la bolsa en el ropero con lo que ya iba listo para correr, protegido por la manta (que no se puede llevar) que te dan en el avión. Si os podéis llevar la almohada (que tampoco se puede coger) os servirá para sentaros tranquilamente mientras esperáis la salida. En este Maratón no había problema, pero en otros como NYC tienes que estar dos o tres horas antes en la zona de salida y viene bien tener algo mullidito para descansar.
Había puesto un tiempo muy bajo para salir en los primeros cajones, pero no me esperaba que me diesen el #1 de los 9 que había. Así que quedé colocado justo detrás de la élite que regresaba a este Maratón después de 8 años de ausencia.
Aparte de esta novedad, la más importante era la modificación total del recorrido. Ya no salía del Puente Jaques Cartier, sino que salía del centro de la ciudad. Y ya no terminaba en el Parque de La Fontaine, sino que lo hacía en la parte peatonal de la calle St. Catherine, justo enfrente del MAC (Museo de Arte Contemporáneo). Me da la impresión de que este cambio obedece, no solo al espectáculo al hacer que el final sea muy céntrico, sino también a reducir quizás alguna de las cuestas que tenía el otro circuito.
Tras el himno nacional, pistoletazo de salida y a correr. Primer kilómetro rapidísimo como esperaba, al salir contagiado de la velocidad del cajón y encima cuesta abajo. Lo paso en 4’45” cuando mi idea era rondar los 5’20” durante toda la carrera.

Poniendo el crono en marcha mientras la élite se me escapaba :)

A partir de ahí ya empiezo a regular y me coloco un poco por debajo del ritmo previsto hasta el km 5, dónde ya me pongo sobre 5’20” marcando los parciales de 5K hasta el medio maratón entre 26’30” y 27’. El trazado era completamente plano con algún falso llano, pero nada destacable. Se corría bastante bien porque no éramos demasiados corredores. Al final uno 2300 llegados a meta.
Tenía mis dudas de cómo llegaría al medio maratón y más o menos fue lo esperado. Bastante más castigado de lo que debería para haber pasado en 1:52:59, ya que, a ese ritmo, en condiciones normales de entrenamiento iría más que relajado. Pero bueno, sabía que no iba a ser fácil así que tocaba apretar los dientes en la segunda mitad.
Si las sensaciones no eran del todo buenas, el ritmo sí. Incluso un poco más rápido (unos 5”) de lo que me había marcado inicialmente. En cualquier caso, tenía claro que pronto empezaría a bajarlo. Y la verdad es que fue antes de lo previsto. Aquella famosa cuesta de la calle Berry que me habían comentado las liebres en la Expo llegaba en el km 22 y la verdad es que era tremenda. Pasitos cortos y a superar ese kilómetro como podíamos. Lo positivo era que incluso a pasito de abuelo con andador, iba adelantando a algún corredor.
Una vez superado ese kilómetro, nos quedábamos a las puertas del Parc La Fontaine, donde solía terminar el Maratón en las últimas ediciones. Esta vez, simplemente lo bordeábamos por dos de sus 4 caras para luego continuar zigzagueando hasta el Jardín Botánico y la zona Olímpica.
Las piernas ya me pesaban mucho, pero sabía que en esa zona estaría Samuel para sacar algunas fotos así que me marqué como objetivo no parar ni un segundo hasta que viese a Samu. Con ese pensamiento pasé el km 27 y el 28 para, poco antes del km 29 a la entrada del Jardin Botánico, encontrarme por fin con Samu que estaba equipado cuan profesional con doble cámara para no perder detalle. Ahí paré un poco para charlar con él, sacar algunas fotos con la torre del Estadio Olímpico al fondo y, sobre todo, para darle un poco de descanso a las piernas.

Km 29 - Encuentro con Samuel

Me recree un poco con las fotos :)

El Estadio Olímpico y su torre inclinada al fondo

Un honor llevar esa camiseta

A partir de ahí empezaba un calvario de casi 8 kilómetros en los que me costaba mucho correr de forma continuada. Si no recuerdo mal, paré un poquito en el avituallamiento del km 31, y luego me pegué un paseíllo en el km 33 dónde estaba la otra pendiente del circuito. A partir de ahí, conseguí correr más o menos bien otro par de kilómetros hasta el 35, de nuevo oxigeno un poquito y tiro hasta poco antes del 37 dónde aprovechando otro avituallamiento me pego el último paseíllo.
Se me estaba escapando la carrera y veía que me iba a marchar bastante por encima de las 4 horas si no cambiaba la actitud. Pero claro, aunque la cabeza quiere cambiar cosas, las piernas y el resto del cuerpo van un poco por libre así que es una batalla complicada. Pero lo conseguí. Desde justo el punto kilométrico 37 hasta el final, no sólo no paré, sino que aprovechando que aquella cuesta de la calle Berry del km 22 y que ahora tocaba bajarla en el km 41, empecé a aumentar el ritmo para terminar el último kilómetro a 5’20” cuando en los kilómetros previos la media había sido de minuto y medio por encima. Un gran esfuerzo con las piernas realmente cansadas, pero que mereció la pena al girar en St. Urbain para enfilar la recta de meta en St. Catherine y cruzar el arco en 4:02:06, un muy buen tiempo para todo lo complicado que fue este verano con muchos viajes de trabajo y con unas condiciones climáticas bastante duras cuando podía entrenar en casa.

El beso para mis amores

Mordiendo la #20

Nada más cruzar ya me encuentro de nuevo a Samu que me sacó unas fantásticas fotos para el recuerdo. Medalla, hidratación y regreso al apartamento para ducharme y tomarme un merecido descanso. La medalla #20 ya estaba en mi cuello y una nueva ciudad olímpica quedaba tachada de mi lista. Todavía quedan 13, pero voy a buen ritmo para terminar este ambicioso reto.

Photocall

Por la tarde poca cosa, un pequeño paseo, un par de pintas para recuperar fluidos y fantástica cena en el restaurante japonés Mikado de la calle St. Denis.
Magnífica cena en Mikado

LUNES 24
Como suele ser habitual, el día después del Maratón aprovecho para darme una buena caminata y así empezar la recuperación muscular. Pero sobre todo, me sirve para seguir conociendo las ciudades que visito.
Aprovechando que hacía un día fantástico, un poco fresquito, pero con sol, decidí seguir el consejo de Samuel y cruzar el puente Jacques Cartier hasta el inmenso parque Jean Drapeau y la Ille de Notre Dame dónde hay varios puntos de interés como la gran esfera que acoge el museo Biosphere de Montreal, un complejo acuático (parecía un poco abandonado), el parque de atracciones La Ronde perteneciente a la cadena Six Flags, el Circuito Guilles Villeneuve dónde se celebra el Gran Premio de Canadá de F1, el Casino de Montreal y el Canal Olímpico donde se celebraron las pruebas de remo de los JJOO de 1976.

Puente Jacques Drapier

Paseo peatonal y para bicis

Puente Jacques Drapier

Montreal desde el puente

Así que el paseo fue de órdago. Unos 12 kilómetros porque la vuelta ya la hice en el metro que está al lado de la Biosfera. Por cierto, justo en esa zona dónde se encuentra la parada del metro, están construyendo un auditorio gigantesco para eventos y conciertos y capacidad estimada de unas 70000 personas. Las infografías tenían muy buena pinta.
Como curiosidad, comentar que el circuito Guilles Villeneuve está abierto a público y tráfico. Lo tienen dividido por la mitad con señales de ‘quita y pon’ y por un lado circulan coches y por el otro, ciclistas, corredores, patinadores, paseantes, etc… Muy buena idea teniendo en cuenta el entorno natural rodeado de arboles y parques en el que se encuentra.

Biosphere

Circuito Guilles Villeneuve

Montreal

Canal Olímpico

Hasta justo este año que se cambió el recorrido del Maratón para acercarlo más a la ciudad, gran parte de los 42,195K transcurrían por estos dos parques y en concreto por dentro del circuito de F1 que es completamente plano. De hecho todavía se puede ver la línea azul marcada en el asfalto.
Después de este enorme paseo, me voy al metro porque había quedado con Samu que me iba a guardar la maleta para no tener que ir arrastrando con ella todo el martes. Me llevó a comer el plato típico canadiense, el Poutine que está compuesto por patatas fritas con queso y salsa barbacoa, a la que este restaurante portugués le quiso dar su estilo añadiendo pollo y chorizo. ¡¡Una verdadera bomba de relojería!! Pero he de decir que estaba muy bueno. Después de eso, al apartamento a descansar para levantarme temprano y poder aprovechar mi último día en Montreal.


Biosphere by night

MARTES 25
Y el Martes llegaba la despedida de Montreal. Y como casi todas las despedidas son tristes, pues el día me recibió con lluvia, así que tuve que suspender parte de los planes que tenía pensado, como la visita a la zona del puerto.
Lo que no iba a perdonar, salvo tornado, era la visita al parque olímpico, así que después de desayunar en Tim Hortons, cogí el metro para dirigirme hacia allí.
La estación de metro Pie-IX es la que te deja en el corazón del parque olímpico. A pesar de tener 42 años, es muy amplia y tiene un aspecto muy moderno. De hecho, una de las cosas que me llamó la atención fue precisamente eso. Todas las instalaciones lucen realmente modernas, con lo que 42 años atrás debían de ser probablemente las más vanguardistas del mundo. El diseño del Estadio Olímpico y también del pabellón que alberga el Biodome de Montreal les hace parecer realmente modernos a pesar de haber sido construidos hace más de 40 años.

Salida de la estación de metro Pie IX

Plaza Nadia Comaneci

Como no paraba de llover, decidí apuntarme para hacer el tour del Estadio Olímpico y la verdad es que no me arrepiento porque pude ver esas magnificas instalaciones por dentro.
Primero nos llevaron al pabellón anexo que es dónde se celebraron las competiciones de natación que tuvieron como gran protagonista al americano John Naber ganador de 4 medallas de oro y 1 de plata. Las instalaciones son fantásticas y a día de hoy se utilizan como centro de alto rendimiento para atletas canadientes. Están compuestas por la piscina olímpica, piscina de saltos, piscina para waterpolo y sincronizada y también hay dos piscinas de 50 metros debajo de las gradas para calentar, aunque éstas, en vez de tener 10 calles, tienen ‘únicamente’ 5 calles cada una. También dispone de dos gimnasios y una cafetería. La verdad es que son impresionantes.


Piscina Olímpica y al fondo la de saltos

Piscina Olímpica

De ahí atravesando una vía interior accedimos a la pista del estadio olímpico. Un Estadio Olímpico en el que a día de hoy se celebran todo tipo de eventos, desde conciertos, hasta partidos de béisbol, fútbol, ferias….
El piso era de cemento pero se le puede poner todo lo que se quiera dependiendo del evento (césped artificial, tierra….) Lo que me olvidé preguntar era si también se celebraban competiciones de atletismo, porque la pista no estaba y una pista de atletismo de quita y pon no sé si es muy rentable.
El estadio tiene una capacidad de 70000 espectadores y visto desde la pista impresiona bastante. Hay que comentar que cuando se celebraron las olimpiadas el estadio estaba abierto, como marca la normativa olímpica, pero luego lo cubrieron con un techo retráctil que hubo que retirar al cabo de unos años porque había problemas de seguridad por la acumulación de nieve. Actualmente está cubierto con un techo fijo que va fijado con tirantes a la torre inclinada más alta del mundo que se construyó con posterioridad al estadio y que dispone de un mirador al que se accede en un funicular. Desgraciadamente cómo había mucha lluvia y algo de niebla no subí ya que no habría podido disfrutar de las vistas de la ciudad.


Estado Olímpico

Parque Olímpico

Aros y Pebetero

En cuanto al Maratón olímpico de 1976, decir que el vencedor fue el alemán Waldemar Cierpinski con un tiempo de 2:09:55, seguido por el americano Frank Shorter a 50 segundos y por el belga Karel Lismont a 1’17” del vencedor. El primer español fue Agustín Fernández Díaz que finalizó con un tiempo de 2:28:37
El finlandés Lasse Viren ganó el oro en 5000 y 10000 metros pero solo pudo ser 5º en Maratón, fallando en su intento de emular al mítico Emil Zatopek que en los JJOO de Helsinki en 1952 había logrado ganar en las tres pruebas, siendo el único atleta hasta el momento que lo ha podido conseguir.
El Maratón femenino no se implantó hasta los JJOO de Los Ángeles 1984.
Pero desde luego, la protagonista absoluta de los Juegos Olímpicos de Montreal fue la rumana, Nadia Comanechi que, con sólo 14 años, consiguió el primer 10 de la historia de la gimnasia mundial y que se marchó de Montreal con 3 oros, 1 plata y 1 bronce. 
El otro hecho que marcó estas olimpiadas fue el boicot de los países africanos (24 en total) por no haber aceptado el comité olímpico su petición de retirar a Nueva Zelanda por haber jugado un partido de rugbi con Sudáfrica, País apartado de las olimpiadas por el apartheid.
Como resumen final, comentar que en esas Olimpiadas de Montreal, participaron 6084 atletas (1260 mujeres) de 92 nacionalidades en las 198 pruebas de los 21 deportes olímpicos. Encabezó el medallero la URSS con 49 medallas de oro, seguido de la República Democrática Alemana con 40 y Estados Unidos con 34. España obtuvo dos medallas de plata, en vela y en k4 1000 metros (piragüismo)
Y tras esta visita al parque olímpico ya tocaba regResar al centro para comer y reunirme de nuevo con Samuel que me acompañaría hasta el aeropuerto.

St. Joseph's Oratory

Misión cumplida

No puedo terminar esta crónica sin agradecer enormemente a Samuel y a su familia el trato que me han dado durante estos días. Han estado pendientes de mi todo el tiempo y me han cuidado como a uno más de la familia. Muchísimas gracias por vuestra hospitalidad que espero poder devolver algún día cuando vengáis a España.
Y por supuesto, una vez más, darle las gracias a mi familia, a mis dos amores, Yoli y Fátima, por toda la paciencia que tienen conmigo y por compartir, aunque sea en la distancia, este sueño de recorrer el mundo corriendo maratones. Os quiero muchísimo.

El mejor recibimiento al llegar a casa

El reportaje fotográfico del maratón lo podéis ver en GOOGLE FOTOS 1 y las fotos del viaje en GOOGLE FOTOS 2. Las estadísticas, como siempre, en GARMIN CONNECT

Dorsal y medalla

Certificado Oficial


NO RETREAT NO SURRENDER

domingo, 16 de septiembre de 2018

40 Cursa La Mercé



El Domingo 16 de Septiembre se celebraba la 40 Cursa de La Mercé, la única carrera que he corrido todos los años desde que me apunté a la Lliga Championchip hace 9 años. Así pues, mi novena participación que iba a ser más testimonial que para hacer buena marca ya que la semana siguiente me esperan 42,195K muy duros en Montreal. No por la dureza del circuito (que tampoco sé si es muy duro o no), sino por la falta de entreno de este verano.

Así que, tres meses exactos desde mi última carrera, la Cursa Barça allá por Junio, me tocaba de nuevo vestirme de gala para comenzar una nueva temporada running.

El viernes, como ya es habitual año tras año, fuimos a la feria del corredor al CC Las Arenas a recoger el dorsal y de paso, recoger el regalo que me correspondía por haber quedado entre los 250 primeros del Challenge BCN 10K que engloba las 15 carreras más importantes de 10K de la capital catalana. En este caso, mi puesto fue el 147 de más de 6000 participantes. No está nada mal :) Me acompañaron mis niñas y también pudimos disfrutar de la entrega de premios de los primeros de la general y de cada categoría.

Recogida de dorsal con mis dos amores




El Domingo, ritual que ya me sé de memoria para aparcar en buen sitio y tomar un cafecito previo a la carrera. Después ligero calentamiento y directo al cajon para reencontrarme con los compañeros runner que nos iremos viendo domingo tras domingo en cada carrera a lo largo de todo el año.

En esta edición nos acercamos casi a los 12000 corredores, por lo que se establecieron tres turnos de salida divididos por cajones. Todo muy bien organizado y sin ningún problema.

Primera cursa de la temporada


Recta de salida y meta

El día, al igual que el resto del verano, muy caluroso y muy húmero, y la salida, como ya es habitual en esta carrera, muy rápida aprovechando que el primer kilómetro es en bajada. La idea era simplemente rodar, así que me dejé llevar hasta el km 2 que se situaba en Gran Vía poco después de girar de Calabria. Esos dos primeros kilómetros salieron a 4'23" por el reloj, aunque la diferencia con los puntos kilométricos era ya considerable. A partir de ahí, ponerme a un ritmo de 4'30" y sobre el km 3 me pasa el globo de 45' lo que confirmaba la gran diferencia que había entre mi reloj y el tiempo oficial. En ese momento eran unos 7 segundos que al final de una carrera de 10K suponen minuto y 10 segundos.

No había ninguna necesidad de forzar y arriesgarse a una lesión así que aprovechando que la primera mitad de la carrera es muy favorable, mantuve ese ritmo hasta el km 5 que paso en 23'06" más o menos lo previsto inicialmente.

A partir de ahí la carrera se ponía cuesta arriba, y nunca mejor dicho, primero con el Arc de Trionf, luego el largo falso llano de Ronda San Pere y finalmente con ese último kilómetro del Paralel. Ahí ya los ritmos habían caído unos 15 segundos y rondaba los 4'45". De todas formas, seguía sin forzar y corriendo relativamente cómodo. Los últimos 350 metros que mi reloj marcó de más (nota: no es que hubiera km de más, simplemente son las imprecisiones de los GPS) los hice a 3'58" pasando por debajo del arco de meta en 47'11". Mi intención era bajar de 47' y me quedé a las puertas, aunque tampoco importaba mucho. Lo realmente importante era tener buenas sensaciones y no sufrir molestias ni durante, ni después, y todo eso lo superé con creces.

Así que ahora ya sólo toca descansar, atiborrarme a hidratos la próxima semana, hidratar bien y, lo más importante, disfrutar de cad uno de los 42195 metros del Maratón de Montreal.

Y como todos los años, aprovecho la crónica de La Mercé para colgar el historial de carreras de la temporada que en esta ocasión se compone de 24 carreras, las 21 de la Lliga (16 de 10K y 5 Medias) más los tres Maratones que corrí en este periodo de Septiembre a Septiembre que fueron Tallin, La Habana y Tokio). No ha sido una gran temporada en cuanto a marcas (ya no creo que lo sean las siguientes), pero sí la más fructífera en cuanto a carreras.




Como en cada crónica, las fotos en GOOGLE FOTOS y las estadísticas completas en GARMIN CONNECT






NO RETREAT NO SURRENDER