domingo, 23 de diciembre de 2018

II Cursa Nadal Sant Sadurni D'Anoia





Esta vez, saliéndome por completo de mis carreras de la Lliga Championchip y 'liado' por mi amigo Arcadi, me tocó estrenar carrera. La segunda edición de la Cursa de Nadal de San Sadurni D'Anoia. Y la verdad es que me alegro mucho de que me haya liado porque así pude conocer la cuna del cava catalán dónde están bodegas tan importantes como Freixenet y Juvé i Camps, entre muchas otras.

Me había contado Arcadi que la carrera discurría entre las viñas por caminos. No es mi terreno ya que soy asfaltero puro, pero la experiencia me llamaba la atención. Al no ser carrera de liga, el tiempo final era lo de menos. Además la distancia era curiosa, 10.5K, así que simplemente tocaba correr para disfrutar. Lo que no me había contado, y la sorpresa que me llevé, es que la carrera no era por caminos. Era por el medio del monte. Es decir, un trail como mandan lo cánones. Sí que había algún tramo de camino, pero pocos con el suelo plano. Mucha piedra, surco y algo de barro en algún pequeño tramito. Y monte, mucho monte. Pero eso os lo cuento después.


Frío que pelaba en la salida :)


Llegué con mucho, demasiado tiempo de anticipación, ya que no conocía ni el pueblo ni la zona y no me quería llevar sorpresas. Aparqué tranquilamente y todavía más tranquilamente me fui a por el dorsal y a tomar un cafecito. Cuando estaba terminando ya me mandó un wassap Arcadi diciéndome que había aparcado. Salgo para esperarlo y tardaba y tardaba, hasta que al final aparece. Resulta que el año pasado la salida era desde la Plaça del Centre y este año la habían cambiado y él se había ido a aparcar allí. Así que después de recoger su dorsal y saludar a un montón de gente, nos fuimos rodando a por el coche para acercarlo a la zona de salida/meta.

Una vez listos, decidimos correr unos 20' antes de la salida para hacer 3K más o menos a ritmo suavecito y así sumarlos a los 10.5K de la carrera. Cuando quedaban 5 minutos para la salida nos metimos en el cajón.

El primer kilómetro y medio iba por el centro del pueblo y, evidentemente, corríamos sobre asfalto. Mucho sube-baja y nosotros con un ritmo cómodo, sobre 5'45", relajados y saludando a la gente.


Salida relajada


Al pasar de nuevo por la zona de salida-meta (cerca del Mercadona) nos desviábamos a la izquierda para entrar ya en la primera pista. Bastante piedrecilla pero se corría bien. La sorpresa llegó cuando la pista se empezaba a estrechar y empezamos a subir por el monte en fila de a uno porque no había espacio para más. Ahí ya me di cuenta que la cosa se iba a complicar. Eso sí, las vistas eran maravillosas.

Ese segundo y el tercer kilómetro los hicimos muy lentos, sobre 7'20", más que nada porque el ritmo lo marcaban los que iban delante y prácticamente, no se podía adelantar. Al final, llegó una zona ancha en la que ya nos pudimos poner un poco a ritmo aprovechando alguna bajada y que el terreno estaba algo mejor. Ahí bajamos ya a 5'30" aunque con el constante sube-baja, el kilómetro 6 lo pasamos cerca de los 6'. A partir de ahí ya se corría bastante bien y empezamos a darle caña para ver si bajábamos de 1h02m que era el tiempo que había hecho Arcadi el año pasado.


Tremenda potasa!!!


Los tiempos ya estaban por debajo de los 5' e incluso llegamos a marcar uno en 4'33" un ritmo muy aceptable para correr por monte. El caso es que llegamos al km 10 y no había indicios de que la meta estuviese cerca. De hecho pasamos el 10.5K y, sólo al acercarnos al km 11 ya sentimos que estábamos llegando. Al final fueron 11.260K en mi Garmin y le preguntamos a otros corredores que a todos les marcaba por encima de 11K. Lo digo por si mantienen el circuito el año que viene, que nadie se lleve una sorpresa. Al final termina os en 1h03m39s con un ritmo de 5'39" que si lo extrapolamos a los 10.5K del año anterior, saldría un tiempo de  56'44", 6 minutos menos que el tiempo marcado en la edición anterior.

Para mí la experiencia fue fantástica. Me sentí muy bien subiendo y bajando con constantes cambios de ritmo, algo que no hago prácticamente nunca. Y en cuanto a la organización, ningún pero. El circuito estaba perfectamente marcado con cintas en los árboles y flechas en el camino, con cruces en los desvíos para no equivocarte. Fruta al terminar, eso sí, o plátano o manzana, pero las dos cosas no :) Y bolsa del corredor en la que destacaba una botella de cava para celebrar las fiestas.

Esta semana ya me ha liado para otra nueva experiencia, la Cursa Rodant pel Riu Ripoll en Sabadell, que son 8,9K que ya veremos en los que realmente termina :)

Esta vez no hay reportaje de fotos, salvo las que he puesto aquí, pero sí que tenemos, como siempre, las estadísticas en GARMIN CONNECT

NO RETREAT NO SURRENDER

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