▷ 10K AUTISMO OVIEDO 【 2026 】
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UNA MAÑANA PARA CORRER CON CABEZA
La 10K Autismo Oviedo era de esas carreras que desde fuera parecen sencillas: diez kilómetros por el centro, dos vueltas y un ambiente solidario de los que da gusto ver. Pero el perfil ya avisaba de que no iba a ser una mañana para salir a lo loco. Mi idea era intentar bajar de 47 minutos, sin conocer de verdad qué escondían esas subidas. A las diez, con el sol pegando y unos 23 grados, tocaba correr con cabeza.
La salida y la meta estaban en la Plaza de la Catedral. Había buen ambiente, puestos de asociaciones y patrocinadores, y después de carrera no faltaban fruta, agua, empanada y zumos. Fuimos 558 en la salida y eso ayudó a que, pese a tratarse de una calle estrecha y con bajada, el arranque fuera bastante fluido.
DOS VUELTAS SIN REGALO
El primer kilómetro fue favorable, aunque ya terminaba con un falso llano que te ponía en tu sitio. La carrera cambió de cara alrededor del 1,3: subida por el lateral del Parque de San Francisco, bajada por Marqués de Pidal y, antes de llegar a la Plaza de la Estación, un tramo que no permitía relajarse. Después llegaba la parte más seria: Peña Santa de Enol. De Santa tenía poco; de Enol, bastante. Era el tramo que había que gestionar sin gastar más de la cuenta.
Superado aquello, tocaba aprovechar la bajada hasta el cuarto kilómetro, con un último repecho antes de completar la primera vuelta. La segunda no tuvo sorpresa, pero sí ese punto incómodo de saber exactamente lo que viene. El calor y el perfil impedían hacer cuentas alegres: había que seguir corriendo, sostener el esfuerzo y no dejar que la subida mandase más de lo necesario.
EL RESULTADO, CON MATIZ
El crono oficial fue 46:11 netos, 46:14 de pistola, con el puesto 189 de 558. Objetivo cumplido sobre el papel, porque bajé de 47. Pero el GPS registró 9,62 kilómetros en 46:25, a 4:49/km: faltaban unos 380 metros para los diez. Llevado ese ritmo a la distancia completa, la referencia se va a 48:10. No es el resultado de la clasificación, pero sí la manera honesta de leer lo que costó la carrera.
Con un circuito así, con dos vueltas, calor y cuestas que se iban acumulando, el balance es bueno. No salió una carrera de ir mirando el reloj cada dos minutos, sino de adaptarse y competir con lo que había. El lunes tocaba descanso y el martes recuperación, porque la siguiente parada ya era volver a entrenar: todavía quedaba trabajo por hacer.
NO RETREAT NO SURRENDER



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