domingo, 10 de septiembre de 2017

SEB Tallinna Marathon



Ha querido el destino que mi aventura maratoniana me llevase hasta las lejanas tierras de Estonia. El plan era correr el divertido Marathon du Medoc en Bourdeaux, pero debido a que me había apuntado fuera de plazo, no conseguí entrar en el sorteo, así que buscando por Europa un Maratón en el finde de mi cumpleaños, encuentro el SEB Tallinna Marathon en Estonia. Teniendo en cuenta que me habían hablado muy bien de Tallinn y que era un ciudad que me apetecía conocer, pues no me hizo falta mucho para liarme la manta a la cabeza y apuntarme al que sería mi Maratón número 17.

De nuevo me tocaba entrenar en verano, cosa que me parece no va a cambiar en los próximos años porque siempre hay maratones en Septiembre y Octubre. Y una cosa es salir a rodar sin ningún objetivo más allá de estar en forma y otra es entrenar para un Maratón. Este año concretamente hemos tenido un verano infernal con unas temperaturas no demasiado altas, rondando los 30ºC durante el día, pero con una humedad muy alta, del 80% y más la mayoría de los días. Costaba mucho esfuerzo mantener unos ritmos decentes y siempre acababa con la sensación de que no avanzaba. Sabía que no era la realidad pero una de las peores partes del entrenamiento para un Maratón es precisamente esa, la lucha mental. El último escollo que estaba en mi cabeza era esa lesión en el gemelo que me tuvo parado dos meses a principios de año y que, aunque hacía tiempo que no sabía nada de ella, tenía miedo a que con el esfuerzo se pudiese manifestar.

Al final no conseguí realizar todos los kilómetros que me había propuesto, pero llegaba en bastante buena forma tras hacer un test de 10K en la Cursa del Barça la semana antes del Maratón en la que hice 46'25" (4'39"min/km) sin demasiado esfuerzo.



Sobrevolando los aledaños de Estocolmo

Así que con este bagaje el Viernes 8 parto rumbo a Tallinn. Había un vuelo directo con Vueling pero con un extraño horario de llegada a las 4 de la mañana, así que decidí hacer escala en Estocolmo con SAS y así poder llegar a las 7 de la tarde a Tallinn, una hora algo más prudente  ya que había utilizado Airbnb para reservar alojamiento y por muy buen casero que me tocase no creo que me estuviese esperando a las 4 de la mañana para darme las llaves del apartamento.



Precioso apartamento con Airbnb a 2 minutos de Freedom Square

Alrededor del Maratón de Tallinn se celebraban otros eventos paralelos como el We Run TLN de Nike, un 5K que precisamente se celebraba el día que yo llegaba a la ciudad, por lo que de camino al apartamento me crucé con muchísimos corredores que ya habían terminado la carrera. También se celebraba un 10K el Sábado y una Media Maratón el mismo día del Maratón pero con una diferencia de horario de 3 horas. Compartíamos circuito, pero en ningún momentos nos cruzábamos, aunque pienso que los primeros de la Media seguramente habrán adelantado a los más lentos del Maratón.


Meta de todas las carreras que se disputaron el fin de semana con todo el arco completamente digital

El fin de semana se presentaba lluvioso pero el Viernes concretamente la tarde/noche estaba fantástica, así que después de llegar al apartamento aproveché para dar un paseo y conocer un poco la zona antigua de Tallinn que, realmente, es lo más bonito que tiene esta ciudad.

Había escogido un apartamento muy cerca de la plaza Freedom Square que era el centro de operaciones de todo el fin de semana deportivo. Ahí estaba instalada la meta y desde ahí se daba la salida al 5K. Las otras tres pruebas salían de una calle adyacente debido al mayor número de participantes.

Para llegar al centro desde el aeropuerto lo más barato es el autobús que tiene la parada justo al salir de la terminal bajando unas escaleras. El precio del billete era de €2.00 comprándolo en el propio autobús, pero si se compraba en la web (https://tallinn.pilet.ee/buy) o en la app (pilet.ee de Ridango) por anticipado, se reducía a la mitad. La otra opción era ir en taxi que tampoco era demasiado caro €8.00-€10.00. El trayecto es de unos 20 minutos. Comentar que a la vuelta, salía muy temprano y no había transporte urbano por lo que tuve que buscar un taxi y sólo me costó €5.00. Como en Barcelona, vamos!


Información útil del transporte público

Una vez instalado, salgo a conocer la famosa Viru Gate que son dos torres situadas en la calle que lleva el mismo nombre y que forman una de las entradas al casco antiguo. La ciudad surgió como puerto comercial en la ruta marítima que unía la Europa Occidental con Rusia y conoció su máximo apogeo en la Edad Media. Tras la independencia de Estonia en 1991, Tallinn ha vuelto a resurgir gracias al turismo y a apuesta por las nuevas tecnologías. Su casco antiguo permanece en un estado de conservación magnífico y se conservan 26 de las 46 torres que formaban la muralla y 1,86Km de la propia muralla que protegía la ciudad antiguamente. A día de hoy Tallinn cuenta con una población que ronda los 450.000 habitantes, ocupando una superficie de 159Km2 y dentro de la ciudad se también se pueden encontrar varios lagos.


Vista panorámica de Tallinn
Plaza del Ayuntamiento (Raekoja Platz)
Catedral Alexandre Nevski desde el apartamento

Freedom Square

Después de cenar un buen plato de Alce en la Plaza del Ayuntamiento (Raekoja Platz) dónde destaca la torre de 64 metros de altura sobre la que se encuentra una veleta que representa a un viejo guerrero que se ha convertido en símbolo de la ciudad, el Vaana Toomas. De ahí regreso al apartamento para descansar tras un día bastante largo.

El sábado tocaba recoger el dorsal e inspeccionar la zona de salida y, sobre todo, el último kilómetro del Maratón, algo que siempre recomiendo hacer para no llevarte sorpresas de última hora.


Carpas de recogida de dorsales y carreras infantiles

Muy simpático el pueblo Estonio :)

Como tenía el apartamento a 2 minutos, pues dormí plácidamente y me levanté con tranquilidad y sin prisas. Tampoco se suponía que iba a haber una muchedumbre ya que únicamente éramos algo menos de 2000 los que corríamos el Maratón. Luego pude comprobar que también se repartían los dorsales del 10K y del Medio Maratón por lo que me imagino que a lo largo del día se llenaría bastante la pequeña carpa habilitada en un parking al lado de la Freedom Square. La Expo era muy modesta con unas poquitas carpas 3x3 instaladas enfrente a la de los dorsales. Después en la misma Freedom Square había una gran carpa Nike (patrocinador del evento) y otra también bastante grande de ropa deportiva variada. Por una calle lateral había alguna carpa más cerca de dónde se ubicaban los baños.


Freedom Square

La previsión meteorológica no falló y el Sábado estuvo lloviendo sin parar desde que me levanté hasta que me volvía a cama, así que el reportaje fotográfico fue un poco pasado por agua. Eso sí, no me importó lo más mínimo y me recorrí la parte antigua de la ciudad y también aproveché para acercarme hasta el puerto pesquero dónde había una pequeña lonja a pie de muelle con muy buenas piezas de salmón y otros pescados. De vuelta a Old Town, visito el Pasaje de Santa Catalina (Katariina Käik), la Iglesia de San Nicolás de estilo greco ucraniano construida en madera en el S XIV, la Iglesia de San Olaf con su torre de 124m y la Catedral Ortodoxa de Alexandre Nevski en el distrito de Toompea. Y aunque Tallin nunca haya sido ciudad olímpica, sí que participó de manera activa en los JJOO ya que en el distrito de Pirita, junto a la desembocadura del río Pirita se encuentra el Olümpikeskus, el centro que se construyó para albergar las competiciones de remo de los JJOO de Moscú 1980.


Viru Gate

La Celeste conquistando Tallinn
Esté se quedó niquelado al verme :)

Pasaje de Santa Kataliina

Catedral Alexandre Nevski

De vuelta al apartamento, como tenía que pasar por delante de la Plaza de la Libertad, pude ver la salida del 10K y comprobar que ese último kilómetro del Maratón iba a ser todo cuesta arriba, muy parecido al Paralel, así que como llegase justo de fuerzas, lo iba a sufrir de lo lindo.

A diferencia de los últimos maratones americanos que había corrido, LA, Chicago y St. Louis que comenzaban a las 0700h con lo que te tenías que pegar buenos madrugones, el de Tallinn empezaba a las 0900 por lo que no tenía que madrugar más de lo que lo hago habitualmente. Desayuno y con toda la tranquilidad del mundo me voy a la zona de salida para estirar un poco ya que no suelo calentar en los maratones.

Antes de meterme de lleno en el Maratón, comentar que el circuito, sobre plano, tenía una altimetría que mosqueaba un poco, tipo sierra, pero sin mucho desnivel, por lo que debía de haber bastantes falsos llanos, como así fue. El circuito partía del centro, pero siempre por fuera de la zona amurallada y después de hacer un recorrido circular de 7K nos íbamos hacia la parte Oeste de la cuidad hasta llegar a una zona llamada Rocca al Mare dónde estaba situado el Medio Maratón y era dónde emprendíamos el regreso al centro para repetir los primeros 7K y enfilar finalmente los dos últimos kilómetros que nos dejaban en la Plaza de la Libertad (Freedom Square) para cruzar el arco de meta que, por cierto, no era hinchable o metálica, sino que era una pantalla digital en la que proyectaban imágenes.

Me habían asignado el dorsal 29 por lo que me tocaba salir en el primer cajón, con la Élite que, en este caso, estaba formada por únicamente tres africanos. Como no había mucha gente en ese cajón, decidí colocarme en segunda línea de salida pegado a los africanos más que nada para ver cómo salen de disparados. Pues no veáis. En 10 metros ya se me habían escapado y eso que el reloj me marcó un pico en ese kilómetro de 3'04" que tuvieron que ser los primeros 100 metros más o menos. A partir de ahí ya empecé a regular el ritmo mientras me iban pasando corredores y, primero el globo de las 3h y un poco más tarde el de las 3h15m.


Concentración máxima
Liberando estrés antes de la salida
Colándome entre los africanos :)

El primer kilómetro nos llevaba de Parnu mnt Street al puerto y marco un tiempo de 4'34" muy lejos de los 5' que debería ser mi ritmo más optimista de carrera. Como ya es habitual, el reloj lo programo en intervalos de 5K para no agobiarme mucho si me pita cada km, así que el plan era pasar cada parcial en 26 minutos más o menos.

Bordeamos el Centro Histórico, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y en la zona de Toompuiestee pasamos por la Baltic Station y a través de Tehnika Street, el circuito continúa por Paldiski mnt. En esa zona ya estaba cómodamente situado en mi tiempo y simplemente me dedicaba a mantenerlo y a disfrutar de la carrera. Psicológicamente era complicado porque veías los puntos kilométricos que llevabas y unos metros después veías el cartel que indicaba ese mismo punto kilométrico +30. O sea, pasabas por el km 3 y luego veías que pasarías por ahí otra vez 30 kilómetros después del 4 al 34 etc. Es lo que tienen los circuitos a doble vuelta, aunque aquí la doble vuelta era sólo de 7K afortunadamente.


Primeros kilómetros buscando mi ritmo

Primer parcial en 25 minutos clavados. Todo iba bien y me encontraba genial. Pasamos por debajo del túnel del tren de Ristiku Street que nos metía de lleno en la zona histórica Norte de Tallinn y en el distrito bohemio de Kalamaja, desde dónde regresamos a Fat Margaret Tower (Paks Margareeta) que alberga el Museo Marítimo de Estonia en el interior del cual se puede contemplar (por fuera y por dentro) un submarino real. Era el kilómetro 7 y me encontraba con muy buenas sensaciones.


Fat Margaret Tower (Paks Margareeta) dónde se ubicaba el Museo Marítimo de Tallin

Bordeando la muralla y sus torres el circuito nos alejaba del casco antiguo para dirigirnos al Rocca al Mare. El segundo parcial en el km 10 lo paso en 25'14" lo que significaba que estaba corriendo de forma constante. Las calles Tehnika y Paldiski, dos larguísimas rectas nos dejaban a la entrada de Rocca al Mare. En ellas estaba situado el kilómetro 15 en el que marco un parcial de 24'59", el más rápido de todos, pero en la línea con los dos anteriores.


Sufriendo por el barrio Kalamaja

Y en esta zona verde de Rocca al Mare dónde Tallinn tiene su playa es dónde me llevé la mayor sorpresa de mi vida maratoniana. El circuito se adentra en un bosque a través de un parking al aire libre y nos meten por una pista de tierra que, con la lluvia que había caído, estaba toda embarrada, irregular y con charcos. Varios problemas. Pérdida de ritmo, peligro de torcer un tobillo y sobre todo pérdida de tracción lo que te obligaba a cambiar la pisada. Esto lo tuvimos que sufrir durante 2,5K que, a la larga, hicieron que mi buen ritmo se fuera al traste unos kilómetros más adelante.


A pesar del cansancio siempre hay tiempo para una sonrisa

Salimos como pudimos de esa emboscada y volvemos al asfalto para llegar al km 20 que paso con un parcial de 25'31" (ni tan mal) y el Medio Maratón que paso en 1h46m, poco más de un minuto de lo que tenía previsto. Iba todo en orden, pero notaba que las piernas habían sufrido más de la cuenta en la 'excursión'.


Emboscada superada y volando hacia la meta

Los siguientes 4 kilómetros transcurrían pegados al mar por zonas verdes con estrechos caminos de asfalto. Ibamos estirados así que la poca amplitud no suponía ningún problema. En el siguiente parcial vuelvo a perder algo de tiempo, 25'57", síntoma de que las piernas ya no iban tan finas. Aún así estaba con proyección de terminar por debajo de 3h35m, pero sabía que eso no era real.


Km 25

Sólo un par de kilómetros después mis piernas me pedían una pequeña tregua. Hasta ese momento no había parado o caminado ni un sólo metro y seguí sin hacerlo unos cuántos kilómetros más aunque ya con un ritmo menos alegre del que llevaba. Me recupero un poco en el parcial del km 30, marcando 25'49" y sólo un kilómetro después tuve que darle a mis piernas esa tregua que me llevaban pidiendo desde hacía casi 5 kilómetros. Un 'riuet', un gel y avituallamiento con pausa, para volver iniciar la marcha ya dentro de la ciudad y a 2 kilómetros de repetir el circuito circular inicial.


Tocaba apretar los dientes en los últimos kilómetros

Esos últimos 11 kilómetros hasta la meta fueron un verdadero drama. Me costaba mucho terminar completar los kilómetros corriendo, así que caminaba un poquito después de cada avituallamiento y corría como podía hasta el siguiente, porque notaba una carga bastante fuerte en el lumbar posiblemente fruto del acortamiento de zancada por el agotamiento que llevaba. El parcial del km 35 lo paso en 31'17" y el del km 40" en 32'48". Ya sólo quedaban dos kilómetros y 195 metros para llevarme la medalla #17 a casa, así que apretando los dientes y con pasos cortos para combatir el cansancio y evitar lesiones de última hora, voy poco a poco camino de la meta.


Cada kilómetro costaba un mundo

Soltando toda la tensión. Un giro más y la #17 colgaría de mi cuello

El último kilómetro que había comentado se haría duro si no iba bien, se hizo durísimo y sólo al pasar el cartel del km 42 apareció la sonrisa en mi cara para disfrutar de los últimos 195 metros del SEB Tallinna Marathon y para cruzar la línea de meta de Freedom Square en 3h51m25s mi 10ª mejor marca. No podía ni con la medalla. Estaba realmente agotado pero muy feliz por haberlo conseguido una vez más y van 17 seguidas sin abandonar.


Entrando en meta con mis niñas. Aunque en la distancia, siempre conmigo

Mordiendo la #17

En cuanto a la organización he de decir que rozó la perfección durante todo el fin de semana y en concreto durante el Maratón con todo muy bien señalizado, avituallamientos de agua y bebida energética en vasos de cartón de distinto color, fruta, azúcar, pasas y dos avituallamientos de geles Enervit y diversa animación musical a lo largo del circuito. Sin olvidarme de los chic@s con unos enormes botes de spray de gel frío  Ice Power que me vino a las mil maravillas. La única parte descafeinada era la que nos llevaba a Rocca al Mare que era una autopista y toda esa zona en la que sólo había gente en puntos concretos casi todos coincidiendo con avituallamientos. En general una experiencia realmente buena y que he disfrutado mucho a pesar del mal rato pasado en los últimos 11K.

Como anécdota comentar que un corredor completó el maratón en 3h54m botando dos balones de baloncesto lo cual ya de por si tiene un mérito tremendo, pero que todavía tiene más teniendo en cuenta esos dos kilómetros y medio de pista embarrada. Justo lo adelanté en ese tramo porque hasta ahí iba por delante mía!!


Ahí va el crack embarrado hasta las orejas (no era una invención mía lo de los 2,5Km de barro)

Ahora me toca apuntarme al Maratón de Boston y esperar a que se produzca el milagro y que con el poco margen que tengo, pueda conseguir entrar. En caso contrario, el plan B es más modesto, el Maratón de Amberes para tachar otra ciudad olímpica de mi lista.

Reportaje fotográfico completo del Maratón en SEB TALLINN MARATHON y las de la ciudad en GOOGLE FOTOS y las estadísticas completas en GARMIN CONNECT




NO RETREAT NO SURRENDER

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