miércoles, 31 de diciembre de 2014

San Silvestre Ribadeo 2014



Este año tocaba cambiar la rutina habitual que era correr la Cursa dels Nassos y por fin correr de nuevo la San Silvestre de Ribadeo después de unos cuantos años sin hacerlo. El problema de esto es que las condiciones a las que se llega a una u otra carrera suelen ser bien diferentes. A Nassos normalmente llego bien, descansado, con entrenos y las piernas listas. A la San Silvestre de Ribadeo todo esto es más complicado, porque para lo poco que voy por casa, pues acabo de fiesta con los amigos, la panza llena y las zapatillas en casa.

Y con esas me presento a la carrera. El circuito es plano en su primera mitad y rompepiernas al final, en los dos últimos kilómetros. Tampoco es una distancia a la que yo esté acostumbrado o sepa correr. La única referencia son los parciales en algunas de las carreras de 10K que corro por Barcelona y los mejores los tengo cercanos a los 20', así que esperaba poder bajar de ese tiempo.



Km 1

Las condiciones meteorológicas fantásticas y el ambiente estupendo. Después de un pequeño calentamiento en el que coincido con Fabian, Benito, Lolo y otros amigos, me coloco en la línea de salida dónde me encuentro a Vitín y José Carlos, dos velocirraptores que en los últimos años han alcanzado un gran nivel.


Sufriendo en el km 2

Salida fulgurante y algo complicada y mi referencia de los primeros kilómetros que era Vitín se me escapa en los primeros metros, así que busco mi lugar en la carrera y me pongo a ritmo. Un ritmo bastante más alto del que había pensado y que me hace pasar por delante de Yoly y de Fa que estaban en la Plaza, a toda velocidad para cerrar un primer kilómetro estratosférico para mi, 3'45". Era consciente de que ese ritmo no lo podía mantener ni un kilómetro más y, efectivamente, en el segundo ya pierdo 25" para cerrar en 4'10'. La falta de entreno y el exceso de vinos estos días empezaba a pasar factura demasiado pronto. En el km 3 me pasan Lolo y Carlos Loriente y aunque me intento acoplar no lo consigo aunque mantengo más o menos el ritmo del km anterior y lo paso en 4'13". A partir de ahí el calvario con el sube-baja de la Iglesia de San Miguel y Calvo Sotelo, dónde estaba mi padre haciendo fotos. Al ver que ya no iba a bajar de 20' el último kilómetro que discurría por las calles de Ribadeo con bastantes ángulos de 90º lo corrí disfrutando del ambiente y saludando primero a mi dos niñas y después al personal que se repartía por el circuito para entrar en meta en unos decentes 20'35" que doy por muy buenos.


Orgullo Celeste

Con esta carrera cerraba un año 2014 extraño en el que empecé muy mal con una tendinitis en la rodilla izquierda, pequeño problema en Abril en el gemelo izquierdo que frenó la preparación del Maratón de Hamburgo de Mayo y que terminó con un fantástico tiempo en el Maratón de Amsterdam en el que me quedé a pocos minutos de conseguir la mínima para Boston.

Estadísticas de la carrera en GARMIN CONNECT y fotos en GOOGLE PHOTOS


NO RETREAT NO SURRENDER


domingo, 23 de noviembre de 2014

91 Jean Bouin



Se me habían quedado muy retrasadas las crónicas de esta y un par de carreras más del 2014, así que al menos para que consten en el blog, intentaré escribir lo poco que recuerdo ayudado por el pequeño resumen que siempre hago de las carreras y entrenos al llegar a casa.

El Domingo 23 de Noviembre se celebraba la 91 edición de la carrera más antigua del circuito barcelonés, la Jean Bouin. Llegaba sin apenas entrenar debido al periodo de relax que me tomé tras el Maratón de Amsterdam y a unas pequeñas molestias en el gemelo producidas posiblemente por haberme saltado el descanso para participar en la 50 edición de la Behobia.




No las tenía todas conmigo pero aún así me decidí a participar. El día era muy bueno, 17ºC y nublado, temperatura perfecta para correr, aunque había mucha humedad. Aún así, no tenía grandes sensaciones.

Oscar y Manu

Como siempre que hay carrera en los alrededores de la Plaza de España, llego con tiempo para hacer alguna foto y en el calentamiento me encuentro con Oscar y Manuel. Les comento que iría a por 45' y a casita. Pero claro, yo soy del club de los que siempre lo damos todo y dado que tenía un puesto privilegiado en la salida de más de 15000 corredores, pues en los primeros compases me dejé llevar por los velocirraptores que van delante.

Salida fulgurante

Y sin preocuparme mucho del gemelo empiezo a ver parciales que no me podía creer. Dos por debajo de los 4' y otro a 4' pelados en los 5 primeros kilómetros, de largo los mejores del año y creo que mi segunda mejor marca en un parcial de 5K.

A partir de ahí y por la falta de entrenos, la carrera se me hizo algo cuesta arriba, y nunca mejor dicho porque el maldito Paralel terminó de matarme, a mi y a todos. Aún así conseguí firmar mi mejor marca del año para celebrar la que ha sido mi carrera oficial número 100!!!!



La siguiente parada fue el Cross de Sants, que tuve que abandonar en el km 4.5 y a partir de ahí sólo pude correr la San Silvestre de Ribadeo de 5K para después operarme las varices de las dos piernas y empezar un año 2015 muy complicado en cuanto a continuidad y con muchos cambios de planes. Pero ya estoy de vuelta y pronto volveré a escribir estas crónicas que tanto me gustan. 

Estadísticas completas como siempre en GARMIN CONNECT


NO RETREAT NO SURRENDER

domingo, 9 de noviembre de 2014

50 Behobia - San Sebastián




El Domingo 09 de Noviembre del 2014 se celebraba la 50 Edición de una de las carreras ma clásicas del circuito nacional, la Behobia-San Sebastian. Hacía tiempo que me apetecía correrla porque todo el mundo me había hablado muy bien de ella y sobre todo del ambiente que la rodeaba. No era el mejor momento para poder correrla en condiciones ya que tan solo tres semanas antes había corrido el Maratón de Amsterdam, pero aprovechando que iba un nutrido grupo de amigos, no quise desaprovechar la ocasión.

Así que cuando se abrió el plazo de inscripción allá estábamos todos pendientes de hacernos con un dorsal, porque, al más puro estilo concierto de Bruce, las plazas se agotan en el día,  y estamos hablando de 30000 corredores!! Cosa seria.

Pues después de intentarlo durante toda la mañana llegó un punto en el que la página no me dejaba cerrar la inscripción y fruto de la desesperación le mande un mensaje a mi amiga Nan diciéndole que lo sentía mucho pero que yo no les iba acompañar.  Un buen rato después me llama y me dice que su pareja, Fran, había reservado un dorsal extra para mí. Con eso y el piso que había alquilado su hermana Rosa cerquita de Anoeta, ya teníamos el plan en marcha aun cuando todavía faltaban un par de meses.

Recogida del dorsal en Anoeta
Había renegado lo mío con el tema del proceso de inscripción pero he de decir que salvo ese pequeño contratiempo todo lo demás que rodea a esta carrera esta maravillosamente bien organizado. Desde la web de la Behobia hasta la fantástica aplicación móvil que te guía perfectamente hasta la linea de salida indicándote cuando y donde has de recoger el dorsal, el cajón que te corresponde, el tren que has de tomar y la hora de la salida porque hay muchas diferentes para hacerla escalonada y que todo el mundo pueda correr sin agobios desde el mismo inicio.

Salí de Barcelona el sábado por la mañana con una previsión de tiempo más que incierta para el Domingo. Se preveía una carrera épica con frío, lluvia y viento. Llegué para comer y allí esperé a Nan, Fran, Manu, Rosa y Ana, que habían elegido el tren para desplazarse a la preciosa Donosti. Que diferencia con Amsterdam donde si no es por Ronald y Carol hubiese estado mas sólo que la una.

Llegamos al apartamento y cual universitarios en su primer día, reparto de habitaciones. A mi me tocó la Suite, con cocina, tele y terraza, o sea, el sofá... La verdad es que el piso estaba genial y hasta el sofá-cama era cómodo. Lo había cogido Rosa a través de www.airbn.com y fue un gran acierto sobre todo por la ubicación, muy cerca del centro neurálgico de la Behobia y no demasiado alejado del centro de Donosti para ir a recoger el dorsal y visitar la expo que estaba en el Velódromo de Anoeta y donde tuve la oportunidad de estrecharle la mano a Martin Fiz. Después de haberlo hecho también con el gran Abel Anton en Sevilla, ya solo me falta Roncero, hablando de los clásicos,  claro está. Al terminar el paseo tocaba relajarse con una cervecita y unos pintxos así que nos acercamos a un bar y... Casualidades de la vida, nos encontramos con Oscar Cuisidó un amiguete con el que coincidimos en casi todas las carreras de Barcelona. Comentamos nuestros diversos planes de carrera (había para todos los gustos) y nos despedimos deseándonos suerte. Al salir decidimos dividir el grupo. Mientras Rosa, Manu y familia se iban al centro a tomar unos pintxos, Nan, Fran, Ana y yo nos quedamos por la zona cenando.

Velódromo de Anoeta
Con Oscar de Pintxos

Regresamos a una hora prudencial y empezamos a preparar todo para el día siguiente y a coordinarnos, o mas bien, descoordinarnos, para ir a Irún y sobre todo para encontrarnos al fina, porque todos salíamos en horarios distintos menos Rosa y... Manu!! Manu? Pero si este hombre venia de acompañante! Pues no. Se tenía guardada la sorpresa e iba a ser de la partida, como se suele decir.

Los primeros en salir éramos Fran y yo que saldríamos del mismo cajón porque había decidido acompañarlo y así disfrutar de la carrera y apoyarlo en los momentos complicados en caso de que llegasen. Llegamos a la estación de Anoeta y nos montamos en el primer tren que pasó. Era espectacular. Completamente lleno de corredores y un ambientazo tremendo. Me recordó mucho al metro el día de la Maratón de NYC. Media hora de viaje y llegamos a nuestro destino. Bajamos y decidimos ir caminando en vez de coger las lanzaderas de la Organización.  El día,  al contrario de lo que pensábamosamaneció fantástico. Con frío pero nada de lluvia e incluso con el sol intentando asomar entre las nubes. Antes de calentar nos dio tiempo a ver la primera salida. La de los pros, con Roger Roca, Juan Carlos Hernandez, Rafa Iglesias y otros muchos que no se quisieron perder este 50 Aniversario.

Los más madrugadores

Después de calentar directos a nuestro cajón que resulta que no era un lugar fijo como suele ser habitual, sino que unos voluntarios portaban la pancarta con los números de dorsales que englobaba el cajon y todos en procesión los seguíamos durante un kilometro hasta que nos dejaban en la linea de salida una vez habían marchado los corredores del cajón anterior. Perfecto! Una organización de 10!

Y por fin nos tocaba correr! Al son del Ritmo de la Noche empezamos a dar las primeras zancadas, sin ningún problema de atasco ni embotellamiento. Los primeros km ya anunciaban carrera complicada y tipo montaña rusa, tal y como marcaba el perfil y como comentaban los veteranos. Hasta el km 6 no tuvimos demasiado problema. Manteníamos un ritmo alrededor de 5' y bastante cómodos. Llegábamos a la primera prueba de fuego, el puerto de Gaintxurinzketa con un buen desnivel, pero sobre todo con una longitud considerable, cercana al kilómetro y medio. Ahí empezaron los pri eros problemas. Vi que Fran se quedaba y me comenta que tiene un dolor en la parte superior de los cuádriceps,  así que entre los ánimos de la gente reducimos el ritmo y vamos subiendo poco a poco que es lo que hay que hacer en estos casos. Coronamos y en la bajada se recupero muy bien volviendo de nuevo a nuestro ritmo objetivo. Pasamos por Errentería entre un aluvión de gente que ya nos encargábamos nosotros que animaran aunque no hacía mucha falta. Ahi coincidimos con un grupo de corredores disfrazados de payasos y que empujaban un carrito de bebe, pero que en vez de bebé levaban un altavoz con el Thunderstruck de ACDC sonando a todo trapo.

Mucho catalán y algún gallego....

Así con este buen rollo llegábamos al final pueblo donde una corta, aunque bastante picada cuesta, nos dejaba en lo alto de Puerto Pasaje. Bajamos y nos tomamos el gel que llevábamos para afrontar los últimos 6K de la Behobia. Falta nos hizo, porque el temido Alto de Miracruz realmente era tan duro como nos lo habían pintado. Serán unos 700 metros de un desnivel considerable, sobre todo teniendo en cuenta que estamos en el km 17 de carrera a tres del final y con las piernas ya cargadas del esfuerzo.

video


A partir de ahi y, salvo un pequeño falso llano, todo cuesta abajo hasta la meta, una meta situada el el Boulevard y a la que llegas después de una fantástica recta de casi dos kilómetros repleta de arcos de publicidad y gente animando sin descanso. Realmente espectacular!!!

Ambientazo increíble

Cruzamos en 1.46.44 aunque en esta ocasión lo del tiempo había pasado totalmente a un plano secundario porque lo más importante de esta carrera es disfrutarla y empaparse de su ambiente. Maravillosa! Y maravillosa la gente vasca! Aupa Euskadi!!!

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Y después de cruzar la linea de meta y recoger la medalla, llegó nuestro caos organizativo. Habíamos quedado en la carpa de masajes con Ana, pero no la encontrábamos por ningún lado, así que nos fuimos a ver si veíamos entrar a Nan. Esperamos y esperamos pero no aparecía. Cada vez hacia mas frío y allí no llegaba nadie.  Al final aparece Manu y mas tarde Rosa. Total que nos quedamos casi hasta ver al ultimo por si le había pasado algo. Decidimos volver al punto de encuentro y allí los encontramos a todos tan felices. Bueno, a pesar del frío que chupamos la cosa no pasó de anécdota. De ahí al piso, ducha y maravillosa comida organizada por Manu para después de un pequeño relax en casa salir de nuevo a la zona vieja a tomar unos zuritos y unos pintxos para cenar y dar por liquidada la 50 Edición de la Behobia. No me preguntéis si repetiría porque no lo dudaría ni un instante. Es más, debería ser obligatoria para todo corredor amante de este deporte.

Equipo de corredores al completo, pero no me olvido de nuestra fotógrafo Ana :)



En el apartado de agradecimientos, ni que decir tiene, mis compañeros de viaje que han hecho que la experiencia haya sido muchísimo mejor de lo que uno se podría imaginar antes del viaje. Muchas gracias chicos. Sois la caña!!!!!

Para no cambiar las costumbres, estadísticas completas en GARMIN CONNECT y reportaje fotografico en GOOGLE+


NO RETREAT NO SURRENDER!!!


domingo, 19 de octubre de 2014

39th TCS Amsterdam Marathon



El Domingo 19 de Octubre se celebraba la 35 edición del TCS AmsterdamMarathon. Era mi cita señalada para intentar bajar de 3h25m y así conseguir la clasificación para Boston Marathon 2016. Después de un año realmente complicado por culpa de las lesiones y tras unos duros meses de entrenamiento con bastante carga de trabajo, para lo que estoy acostumbrado, llegaba a este Maratón en una buena forma física y con la ilusión de poder conseguir esa clasificación por mis propios medios y no a través de viaje organizado.

Lo había hecho todo según marcan los cánones del buen corredor. Carga de trabajo, series, carreras de preparación,  tiradas largas... Todo bajo un calor terrible y una humedad inhumana, factores que, en teoría, no iba a tener en Amsterdam. Incluso hasta tuve la oportunidad de recorrer 12 de los 42K aprovechando un viaje de trabajo. Dos semanas antes, tapering para no llegar muy cargado y..... justo la semana de la carrera con los nervios a flor de piel, aparecen molestias en las rodillas. Más en la derecha, pero en ambas. Nada grave, ni que me impidiese correr, pero suficiente como para crear una incomoda incertidumbre que me iba acompañar hasta la mismísima línea de salida.

Después de visitar el Salón Náutico de Barcelona el miércoles para saludar a unos cuantos amigos y compañeros de trabajo,  entre ellos Alfonso fiel seguidor de mis aventuras 'runner' y Álvaro, reciente 'finisher' con marca personal incluida en la Rock&Roll Lisbon Marathon, me fui a la sesión de masaje con mi adorada Manuela, a la cual le debo todas y cada una de mis hazañas porque sin sus masajes no correría ni medio kilómetro. Nunca me cansaré de agradecerle lo bien que cuida mis piernas y los consejos sobre alimentación y complementos nutritivos para que mis articulaciones y músculos no sufran más de lo necesario.

Con todo esto y un manojo de nervios, el jueves iniciaba el viaje a la conquista de la preciosa ciudad de Ámsterdam. El viaje muy tranquilo con Lufthansa y con escala en el Franz Josef Strauss de Munich,  donde curiosamente ahora vive mi hermana. Como siempre que las nubes lo permiten, espectacular paisaje al atravesar los Alpes. Tras un corto vuelo de Munich a Amsterdam aterrizo en Schipol y me voy a buscar el tren que me acerque a la ciudad que es la forma más económica de llegar al centro. Hay varias opciones de billetes dependiendo de los días que se vaya a estar. Lo más recomendable es comprar un billete de tren hasta la estación de Zuid por €3.60 y ahí coger en la oficina de turismo una billete para 24, 48, 72 horas, según cuanto sea estar. Estos billetes tienen viajes ilimitados en tranvía y metro. También hay la opción de la OV-chipkaart que se recarga según se agota el saldo, aunque pienso que para una visita corta son mejores las tarjetas por hora. Muy importante validar al entrar y salir del medio de transporte que utilices. En caso contrario la tarjeta quedaría invalidada.














Esta vez tiré la casa, el coche, la tele y demás por la ventana y me fui a un hotel bastante mejor de lo que suelo frecuentar, pero que estaba perfectamente localizado a 20 minutos caminando del Estadio Olímpico,  a otros 20m de la Plaza Damm y a un  par de kilómetros de los Km 25 y 30, lo cual no está de más en caso de que surjan complicaciones. Para mí es fundamental, siempre que sea posible, buscar un hotel en un radio máximo de 2 kilómetros de la zona de salida y meta para no estar preocupado por el transporte público antes de la carrera y sobre todo para no tener que desplazarme muy lejos después de la carrera.

Una vez en el hotel, ducha y paseo hasta las 1900 que había quedado para cenar con un amigo que iba a ser mi apoyo logístico en la carrera. Así que le explico dónde me tiene que esperar para darme los geles y organizamos un poco el tema. Esta es una de las partes mas divertidas de mis maratones. La organización previa con amigos y, por supuesto las cañas  posteriores.

El viernes tocaba visita a la Feria del corredor dónde recogeria el dorsal y aprovecharía para comprar una edición especial de las Mizuno Wave Ryder 18 que me acompañarán desde ahora hasta mi próxima aventura en el Volkswagen Prague Marathon en Mayo del 2015. De camino a la Expo ya pude explorar en primera persona parte del circuito,  concretamente el tramo comprendido entre el km 5 y el 10, porque ahí el circuito hace una especie de lazo y es de ida y vuelta.




Al llegar al estadio ya se respiraba ambiente runner. Como todavía faltaban dos días los operarios estaban todavía engalanando los alrededores con banderas, vallas, aseos portátiles, etc. La Expo se celebraba en un pabellón cercano al Estadio Olímpico. Sin ser muy grande estaba bien organizada y no tuve problema para recoger el dorsal y dar un paseo por los stands. Siempre recomiendo ir el viernes si se puede, porque normalmente el mogollón de gente se junta el sábado. Y además así el día previo lo puedes dedicar a pasear un poco y , sobre todo, descansar.

















Por la tarde quedé de nuevo con Ronald para tomar un par de cervezas y terminar de nuevo cenando con su mujer, esta vez en un restaurante vietnamita en el centro de Amsterdam. Muy rico todo y ambientazo tremendo ya que ese fin de semana se celebraba el ADE (Amsterdam Dance Event) com mas de 500 DJ de todo el mundo pinchando en mas de 80 locales diferentes. Estaba la 'cream de la cream... Armin van Buuren, Hardwell, Afrojack... Lástima no haber podido disfrutar de ninguno de ellos pero yo venía aquí a hablar de mi libro, como diría Francisco Umbral.


El sábado aproveche la mañana para dar un paseo y desayunar un par de bagels con crema de queso que me vuelven loco y después coger un tranvía que me dejaría en la Estación Central y donde pare a comer un poco de pasta en un pequeño pero muy coqueto, restaurante italiano. Una vez realizada la carga de hidratos, y de contagiarme un poco del ambiente otoñal de la ciudad, vuelta al hotel para tomar un 'relaxing baño sin cafe ni leche' y quedarme ya en la habitación descansando y disfrutando con los mensajes que todos mis amigos me ibais enviando vía Facebook y Wassap, gracias a los cuales, lo que podría haber sido una tensa espera, terminó convirtiéndose en una amena tarde rodeado de amigos aunque fuese en la distancia. A las 2000 bajé a cenar a un japonés cercano para cumplir con todos mis rituales previos a la carrera. Me sienta bien el Sushi, Sashimi y demás la noche previa así que para que cambiar nada?












Y con esto llegamos al día D. El día D correr, D sufrir y sobre todo D DISFRUTAR. Porque si no eres capaz de disfrutar en este tipo de aventuras, entonces debes dedicarte a otra cosa. Todo el esfuerzo de los meses previos los duros entrenamientos, las series, tiradas largas.... Nada tendría sentido si el día de la carrera no lo disfrutas como si tuvieses 5 años y te llevasen a Disneyland.


Después de descansar realmente bien, durmiendo prácticamente 8 horas, a las 0600 suena el despertador. Me levanto con tranquilidad, ducha, desayuno un par de magdalenas, un plátano y tomo un té. Aprovecho para estirar en la habitación y sobre las 0745 salgo del hotel. La carrera empezaba a las 0930, así que iba con tiempo suficiente para dejar la bolsa en el guardaropa. No me gusta estar pendiente de recoger la ropa al terminar, pero en estas carreras suele estar muy bien organizado y además llegas muy mojado del sudor y de toda el agua que te vas echando por encima durante la carrera y de la que puede caer...




De camino al estadio, termino la botella de agua que había empezado en el hotel y tomo una galleta de Powerbar rica en hidratos. Toda ayuda va a ser poca... Según me iba acercando, aumentaba la cantidad de corredores que se dirigían a enfrentarse al Monstruo y, una vez alcanzada la zona del Estadio, el ambiente ya era el de los grandes eventos. Banderas de todos los países adornaban el paseo que conducía al estadio, justo al lado del famoso logo 'I Amsterdam' mientras la marabunta de corredores se movía en todas direcciones.  Unos a los aseos, otros ya para dentro del Estadio, otros al ropero.... Y ahí es a dónde iba yo. Me empiezo a despojar de ropa dejando visible la Celeste, cuando de repente escucho a alguien detrás diciendo 'Aúpa Celta'. Me giro y me encuentro a un chaval que me cuenta que era su primera Maratón que ha hecho triatlones y montaña pero ningún Maratón.  Borja, de Bilbao. Me acompaña hasta el guardarropa y nos vamos juntos al Estadio. Increíble la sensación al entrar por debajo del pebetero y pisar, primero el tartán y luego el césped donde estaba montado todo el dispositivo de entrada a los cajones, el pódium y una pantalla de video gigante. Estaba en el interior del estadio donde dicen se celebraron los últimos JJOO puros en 1928, ya que después las Olimpiadas se convirtieron en arma política en Los Ángeles y Berlín, para pasar en la actualidad a ser un evento en el que se mezcla el deporte y el marketing comercial.




Después de estirar un poquito más,  nos vamos al cajón aunque todavía faltaba un poco más de media hora. Allí estábamos hablando cuando se acerca un chico alto y espigado y se presenta como Oscar de Zaragoza. Ya teníamos la tertulia montada cuando se acerca otro más, Alexis de Alicante que nos dice que esto ya parece 'Españoles por el Mundo' jajjajajaja. Bueno, estos dos no eran españoles,  mas bien extraterrestres. Oscar iba a por 2.45 después de un viaje a Nepal del que había llegado directamente el día anterior para correr el Maratón. Dijo que como ya estaba apuntado, pues nada, a correr. Y cuando todavía ni Borja estábamos calculando la velocidad a la que tendría que ir, va Alexis y nos cuenta que el intentara hacer 2.40!!! Casi pido una botella de oxigeno mientras le decía a Borja que en donde nos habíamos metido. En realidad estábamos precisamente en ese cajón donde la gente corre por debajo de 4 minutos el kilometro, cosa que yo no hago ni en las carreras de 10K. Pero me había puesto ahí para salir lo más limpio posible ya que al salir desde dentro de un estadio se podían producir embotellamientos. Y vaya si se produjeron...

Recuperados del susto de escuchar esos tiempos (por cierto, Oscar no lo consiguió, se quedó en 3.07.30, pero Alexis lo clavó 2.40.49), escuchamos otra voz española a nuestra izquierda. Esta vez con acento parecido al mío. Iván de A Coruña compañero de entreno de, nada mas y nada menos que Alessandra Aguilar, la que fuera nuestra representante en los Juegos Olímpicos de Beijing del 2008. Pues por si no fuésemos pocos, se une a la fiesta un ruso , Alexei (3.51.21), que vivió tres años en Barcelona y que hablaba perfectamente español.  Vamos que solo nos faltaba una tortilla y una guitarra...

Pues con este panorama llega la hora de la verdad. Anuncian el último minuto, nos deseamos suerte todos y preparamos nuestros cronos. A las 0930 un disparo anuncia la salida y empezamos a correr por el tartán. Creo que si mi estomago se hubiese hecho un poco más pequeño acabaría desapareciendo y el nudo que llevaba en la garganta no lo deshacía ni la mejor costurera de Camariñas. Son esos momentos que no olvidas en la vida.

La salida del Estadio fue bastante limpia, pero a los doscientos metros se formó un bloqueo importante que nos obligó casi a parar del todo. Y justo al salir del bloqueo veo un pañuelo conocido... Era Charly, un chico de Corredors.cat que entrena en Castelldefels y con el que coincido en muchas carreras. No pude saludarle porque ya se había puesto a ritmo y éste es de los que bajan de 3 horas. Así que poco a poco voy encontrando mi ritmo de carrera entre tanto corredor y cuando giramos a la derecha para entrar en Voldenpark ya iba con mi velocidad crucero y sin problemas de apelotonamientos. Habían pasado ya dos kilómetros y nos dirigíamos al Rijksmuseum uno de los puntos emblemáticos de este Maratón ya que cruzamos por su túnel interior. Antes, en la recta previa, escucho a algunos españoles gritar 'Vamos Celta'. No os imagináis el subidón que me da siempre que lo escucho.


Entrada al túnel del Rijksmuseum

Pasado el Rijks, hacemos un zig-zag, izquierda-derecha-izquierda para enfilar la calle que nos deja en el kilometro 5 y que nos lleva de vuelta a la zona del Estadio. Paso el km 5 un poco más rápido de lo previsto, pero muy cómodo. Empieza a haber una cierta variación entre el reloj y los relojes oficiales que, por cierto, estaban colocados cada 5K lo cual es fantástico para saber realmente como vas, ya nunca te puedes fiar exactamente del reloj porque seguro que va a haber diferencias y en Maratón esas diferencias se pueden traducir en muchos minutos al final. Si te fías del reloj tienes que ir 4 o 5 segundos mas rápido del ritmo objetivo y lo digo por experiencia. En todos los maratones la desviación puede llegar a los 600 metros y eso es mucho.


No me busquéis que en esta no estoy :)  Este es el giro para ir en contra-dirección camino al Km 10

Llegamos al Estadio Olímpico de nuevo y giramos para ir en dirección contraria a la que habíamos venido y así dirigirnos al kilómetro 10 y acercarnos a la zona del río Amstel por la que discurren los 11 kilómetros que van del 14 al 25. Ese kilómetro 10 lo paso en 48.05, 25 segundos por debajo de mi tiempo objetivo que era de 48.30 en ese punto. Ahí me esperaba Ronald con su bici. Me acompaña hasta el 14 porque no se podía meter por la zona del río. Le comento que voy bastante bien, al ritmo previsto y sin molestias.




En el río nos separamos y me dice que ya me busca mas adelante. Un poco después me cruzo con los africanos que podíamos ver al otro lado del río.  Iban por el km 23 mas o menos. Al contrario de lo que pensaba, el ambiente en la zona del río era muy bueno y poco después de pasar el km 15 de nuevo escucho una voz por detrás que me dice 'Ese Celtiña' Esta vez era Pablo un vigués con una camiseta que llevaba impresa una centolla de algún club de atletismo vigués. Hablamos un poco, pero el iba a por 3.15, así que le digo que tire, que yo juego otra liga. Justo ahí, o quizás ya un poco antes, aparece un invitado sorpresa que esperaba se quedase en casa, pero que no se quiso perder la fiesta. El Dios Eolo. Lo que hasta el momento había sido un ritmo cómodo empezó a ser algo forzado. Se escuchaba el ruido de los dorsales al agitarse con el viento, así que no era precisamente una suave brisa. Así hasta el km 20 donde atravesábamos un puente para situarnos al otro lado del río y disfrutar del viento, esta vez a favor. Pero el daño ya estaba hecho, porque habían sido 6K con viento en contra y el esfuerzo para mantener el ritmo podía pasar factura más adelante.




Paso el Medio Maratón en 1.41.53 medio minuto menos de lo previsto y, un poco mas adelante después de escuchar el ‘Proud Mary’ de la Creedence sonando a todo volumen en un barco de la organización, me vuelvo a encontrar con Ronald que, pacientemente, ya me acompañaría hasta el final. Y digo pacientemente porque las cosas se iban a poner feas. A pesar de pasar el km 25 muy bien de tiempo, al entrar en un polígono que nos iba a dejar en el km 30, una cuesta con el viento en contra hizo que empezase a notar que mis piernas ya no iban tan finas. Más adelante un puente justo antes del km 32 terminó de rematarme. Justo ahí me adelanta un corredor y me pregunta que si había corrido en Valencia, que me había visto allí con la camiseta de Mostovoi. Pues efectivamente, ese era yo y él, el tercer gallego que me encontraba hoy, y además del club de atletismo de Melide. Pero no sería el último, porque un compañero suyo me pasaría un poco mas adelante ya entrando en Voldenpark. Ni siquiera sería capaz de ir unos metros con él. El viento seguía soplando cada vez mas fuerte e incluso empezaban a caer unas gotas de lluvia. La elegancia en la zancada que llevaba hasta ese momento se transformo en un torpe trote ya tirando mas de pundonor que otra cosa. Al paso por el km 35 ya me encontraba a 1'35" de mi objetivo, y era plenamente consciente de que no iba a ser capaz de recortar esa diferencia. Sólo me quedaba intentar mantener el ritmo que llevaba hasta el final para lograr bajar de 3.30 o incluso para hacer mi mejor marca personal.


Sufriendo en el km 37

Pero por si lo del viento no fuese suficiente,  en el kilómetro 36 la Organización nos 'regala' un túnel unido a un puente con una pendiente mas digna de una etapa pirenaica del Tour que de un Maratón, y encima bastante larga. The Walking Dead. Yo lo conseguí subir sin caminar, pero esa fue mi puntilla y la de tantos otros. A partir de ahí más que correr, deambulaba por el circuito, con un tremendo dolor que me recorría toda la espalda cada vez que cogía aire y con las plantas de los pies que me ardían. Para colmo, justo pasando de nuevo por el Rijks, se pone a llover a cántaros y con el viento en contra. Aquello ya parecía la Spartan Race, más que un Maratón. El paso por Voldenpark a menos de 3K para la meta se hizo eterno. Evidentemente Boston se había esfumado hacía tiempo, pero es que no tenia fuerzas ni para intentar bajar de las 3.30 o incluso hacer mi marca personal. Aún así intenté sacar fuerzas de dónde no las tenía para hacer un último km decente y entrar de forma honrosa en el Estadio Olímpico para terminar mi 11º Maratón en 3.30.52, mi segunda mejor marca.
























La sensación al cruzar la línea de meta era agridulce. Por una parte, había terminado de nuevo un Maratón con mi segunda mejor marca, pero por otra parte, no había podido conseguir el objetivo que me había planteado de 3.24.59 y para el que tanto había entrenado. Así que, después de recoger la medalla y reunirme de nuevo con Ronald, de camino al hotel ya estaba pensando en mejorar los entrenamientos de cara al siguiente Maratón en Praga.

Antes de terminar deciros que lo mejor del viaje fue, sin duda, el haberos sentido tan cerca a todos con la enorme cantidad de mensajes que iba recibiendo vía Facebook y wassap los días previos y después de la carrera. Aunque no llevaba el móvil en la carrera, podía sentir cómo os alegrabais cada vez que pisaba una de las alfombras y cumplía el parcial previsto y también como me empujabais cuando las cosas se ponían feas. Quisiera poder nombraros a todos, uno a uno, para dar las gracias pero la lista sería interminable así que, simplemente... MUCHÍSIMAS GRACIAS POR HABER ESTADO AHÍ!! Y espero que hayáis pasado un buen rato. Yo desde luego sí.

Al que sí tengo que nombrar, porque sería muy injusto no hacerlo es a Ronald. No sólo él y su mujer Carol cuidaron estupendamente de mi durante los días previos, sino que él se pegó un buen madrugón, después de asistir a uno de los shows del ADE, para coger su bici y seguirme durante gran parte del recorrido, dándome ánimos y haciéndome fotos. Fue realmente un gran apoyo en la carrera. Thanks buddy!! You rock man!!




Me gustaría también hacer mención especial a la Organización de la carrera. Todo era muy sencillo, estaba muy bien indicado y la gente muy amable. Había relojes en los km 1, 2, 5 y a partir de ahí cada 5 kilómetros, y os aseguro que son realmente importantes y que cualquier Gold Race debería estar obligada a tenerlos, porque son los únicos que te van a dar la referencia real del tiempo de carrera, ya que nunca te puedes fiar al 100% de los parciales de los GPS. La animación musical también estuvo bastante bien y lo único que noté era que, a pesar de que había bastante ambiente, la gente no se volvía especialmente loca animando. Como único punto negativo, la escasez de avituallamientos. Normalmente tienes uno cada 2.5 km a partir del km 5, alternando bebidas energéticas y aguas y esponjas. Aquí sólo los había cada 5 o 6 km y a veces se hacía largo el tramo entre uno y otro.

Estadísticas de la carrera en GARMIN CONNECT y todas las fotos en GOOGLE+

11ª Maratón terminada, 6ª Gold Race y 5ª Ciudad Olímpica. Próxima parada: Helsinki




No Retreat No Surrender