domingo, 18 de marzo de 2012

18 Maratona di Roma







Todos los caminos conducen a Roma, pero sólo hay uno que conduce a la victoria, a ese torrente de sensaciones y a esa satisfacción final de ver recompensado el esfuerzo de tantos kilómetros de entrenamientos. Y ese camino mide exactamente 42195 metros. 42 largos kilómetros en los que se disfruta, se sufre y se lucha para poder recorrer los últimos 195 metros con una enorme sonrisa en tu cara y con una sensación que sólo conocemos los que alguna vez hemos tenido la suerte de cruzar la línea de meta en una Maratón.

La 18 Maratona di Roma era mi sexta Maratón y la tercera con categoría Gold Label, la mayor distinción que se le puede dar a una carrera en ruta. Llegaba con muchas dudas por culpa de la sobrecarga que tenía en mis gemelos. Lo normal hubiese sido ir de paseo y aplaudir desde la grada para no sufrir y arriesgarme a romperme definitivamente. La Maratón es una carrera exigente y hay que estar al 100% para poder tener las mínimas garantías de éxito.

Pero también debemos recordar al gran Filípides, que no se lo pensó dos veces cuando  se le requirió para recorrer los 42 kilómetros que separaban Maratón de Atenas para anunciar la victoria de los griegos ante los persas. Lo debemos recordar por su valentía y su coraje.

Así que apelando al coraje, decidí no rendirme y seguir adelante con el plan. Eso sí, esta vez, poniendo un poco de cordura en mi locura, y siguiendo el consejo de Kasia, decidí pasar antes por un fisio para, al menos, ver si podía recuperar un poquito y asegurarme de que no había fisura.

Así fue como conocí a Manuela de Spacio Zen, que me hizo un fantástico masaje en mis cargados gemelos y me puso unos 'tape' de sujeción para que el gemelo aguantase y la sangre fluyese mejor. Mano de santo. Bueno, de Santa en este caso. Un trocito de esta medalla es, sin duda, para ella.

Otro trocito de la medalla es para Kasia que me acompañó en este viaje y es la autora del maravilloso reportaje fotográfico que podéis ver en Google+ junto con el resto de las fotos del viaje. Muchas gracias Kotku por todos los ánimos antes, durante y después de la carrera.

Y el otro trocito es para todos vosotros que a través de este blog y de mi página de Facebook, Kavarkes, me dais ánimos y fuerza también antes, durante y después de cada maratón, porque sólo el hecho de pensar en escribir estas crónicas para vosotros, hace que los bajones que te dan durante la carrera, no lo sean tanto y te anima a seguir corriendo para conseguir el objetivo final. Y entre todos vosotros, en especial quiero dedicarle también esta medalla a Martita, también bloguera (Marta Saiz) que se ha volcado totalmente conmigo y me ha estado animando si parar día a día a través del blog y Facebook. Muchas gracias a todos!!!!!!

Después de esta 'breve' introducción :) vamos al lío. Cómo siempre el día previo toca visita a la Expo Marathon para recoger el dorsal y visitar los stands intentando no cansarse demasiado. Llegamos más o menos temprano y no había excesiva cola para entrar. Al contrario que en otras Expo, la entrada era prácticamente en fila de a uno que, al no haber mucha gente, no estaba mal. Recogida de dorsal sin problemas y un poco de caos con el tema de la bolsa del corredor, que no era tal, sino una fantástica mochila que te servía también para poder dejar la ropa en la salida y recogerla al cruzar la línea de meta.


En la Expo para recoger el dorsal


La Expo estaba 'dirigida'. Es decir, no era un pabellón grande de libre circulación como es habitual. Había un sentido único de circulación y los stands estaban a ambos lados. El problema es que no podías volver atrás y en algunos puntos ni siquiera había tiempo para poder pararse tranquilamente ya que se formaba un embudo. Además si querías volver a ver un stand tenías que volver a hacer todo el recorrido. Lo bueno, pues que no te perdías ningún stand. Creo que tenía más contras que pros. De hecho, cuando salimos se había formado una cola mundial, y nunca mejor dicho, porque había gente de todos los países.

Como estábamos en Roma, pues el tema de comida y cena fue sencillo. Pasta y más pasta. Vamos que no sea por carbohidratos. Lo de la cena no es lo más adecuado, ya que lo recomendable es algo ligero para dormir bien, pero yo, sinceramente, no suelo tener problemas de sueño, así que me animé con una especie de lasaña de macarrones.


Todo listo con la recta final al fondo. El día fantástico


Y con todo esto llegó el gran día. Todo listo, incluso el dorsal con el extraño chip que llevaba incorporado. Con muchísimo menos frío del que esperaba inicialmente nos dirigimos hasta la salida. El ambiente ya se palpaba por todas las calles aledañas al Colosseo y el gusanillo ya se había instalado en mi estómago. Es una sensación que nunca dejas de tener. No importa que hayas corrido dos, tres, diez o veinte. Siempre está ahí cuando llegas a la zona de salida y que aumenta hasta unos niveles alucinantes cuando estás colocado en el cajón de salida.

La zona de salida estaba perfectamente organizada en la zona Este del Colosseo. Baños, animación, camiones para dejar la bolsa con la ropa y la entrada a los cajones todo perfectamente indicado y con espacio suficiente como para no sufrir aglomeraciones.


Los Pacemakers que ayudan a mantener el ritmo y alcanzar el objetivo


Después de un buen calentamiento y la ineludible visita a los baños me dirigí al cajón que tenía asignado. Era el tercero, justo detrás de los profesionales y de los populares más rápidos. La espera fue de media hora con la tensión que eso conlleva, aunque la verdad es que me senté y me lo tomé con mucha calma, mientras la mayoría de la gente esperaba de pie, lo que considero un desgaste realmente innecesario.

A las 0903h se dio la salida oficial y en poco más de un minuto ya había cruzado la línea de salida. Ya estaba en ruta, dejando el Colosseo a mis espaldas. No llevaba más de 300 mts y me entran unas ganas de mear tremendas. Afortunadamente había baños portátiles, así que aproveché para aligerar, porque tampoco era plan ponerse a mear en una columna del Foro....


La salida... Colosal.. Nunca mejor dicho


Mi idea era salir con el globo de las 3h30m y seguirles hasta que el cuerpo aguantase, pero el problemilla de la visita a Roca hizo que tuviese que marcar yo mi propio ritmo y olvidarme de los globos azules que sí los veía en la distancia.

Poco antes de llegar al Circo Máximo escucho por detrás 'Hala Celta' y me pasa un chico con la camiseta del Athletic al cual felicito por la eliminación del Manchester. El buen rollo y la solidaridad siempre son la tónica de estas carreras. A un ritmo de 5:00min/km iban cayendo los kilómetros hasta que en el Km7 noto las primeras molestias en el gemelo derecho. Un poco más tarde me pasa un chico con una camiseta de Cáceres con el que también charlo brevemente. Siguen cayendo los km y las molestias no se van, pero puedo mantener el ritmo fácilmente.

Justo al pasar el Km10, paro unos segundos en un puesto de la Cruz Roja para que me echen un poquito de reflex, por si acaso y continúo tan tranquilamente. Pasamos por delante de la Boca de la Verdad y continuamos pegados al río hasta cruzarlo, pasado el Km15 y enfilar la recta que conduce al Vaticano. Justo ahí, otro que me saluda. Esta vez un chico vasco que llevaba muy buen ritmo. Nos saludamos, un par de comentarios y nos deseamos suerte. Ya me quedaba poco para el primer punto de encuentro con Kasia que era en el Km18. La tarde anterior habíamos marcado los tres puntos de encuentro.


Km 18 - Las fuerzas intactas y Pedro Picapiedra a mi izquierda


Llego bastante bien de fuerzas, prácticamente al mismo ritmo con el que había empezado, lo cual era bastante sorprendente. Nos saludamos y me da un gel para tomar 3 kilómetros más adelante al pasar la media maratón. Pero antes de llegar ahí, en el Km19 más o menos, empiezo a notar unas fuertes molestias en el gemelo izquierdo, el que yo notaba que estaba bien, pero que Manuela me había comentado que tenía más cargado que el derecho que era el que realmente me había estado molestando las dos semanas anteriores. El dolor se fue intensificando pero sin llegar a ser tan agudo como para pensar en abandonar. Eso sí, ya no podía mantener la buena zancada que llevaba hasta esos momentos.


Era lo suyo...


La carrera continuaba y se acercaba al Puente de la Música y al Foro Itálico dónde está la Universidad y el Estadio Olímpico. Después de cruzar otro puente, nos dirigíamos al Km25 y a una de las zonas más duras del circuito con una fuerte subida y una larga y prolongada bajada que castigaba de lo lindo los cuádriceps. Ahí ya iba a un ritmo de 5:30-5:40 y aprovechaba los avituallamientos para relajar un poco las piernas. Por cierto, los avituallamientos muy buenos, con agua, sales, sólidos y todo en abundancia y bien repartidos para evitar aglomeraciones.

Ya sintiendo realmente lo que es una Maratón, con ese punto de sufrimiento sin el que no hay recompensa, me dirigía al Km32 en el que de nuevo volvería a ver a Kasia. Esa fue la peor parte de la carrera. Llegué bastante desgastado y aproveché para descansar un minutillo mientras me tomaba el segundo gel, y pensando en el túnel, con sus subidas y bajadas, que venía después y a la vez, pensando que simplemente quedaban 10Km más.

Así que justito de fuerzas continúo el camino y poco a poco el gel empieza a hacer efecto y entre el Km35 y 37 me vengo arriba mientras pasamos por la Piazza Navora y por la Via del Corso dónde adelanto a bastantes corredores antes de llegar a la Piazza del Popolo que es dónde había vuelto a quedar con Kasia. De nuevo paro un momentito a tomar el tercer gel y unas señoras que estaban allí me piden que pose para una foto. Así que allí estaba yo, con mi camiseta de Mostovoi, pañuelo amarillo y mis gafas de sol en la Piazza del Popolo posando para una foto.


Km 37 - Piazza de Popolo: Sobrao.... :)


En esos momentos ya tenía claras tres cosas. Una que no bajaría mi mejor marca, dos que por muy mal que lo hiciese en los 5 últimos kilómetros bajaría de las 4 horas y la tercera y más importante, que mi sexta Maratón ya estaba en el bolsillo.

Así que con esos ánimos continué la aventura ya más relajado disfrutando del paso por la Fontana de Trevi y de nuevo por la Piazza de Venezia, el Foro, el Circo Maximo y rodeando el Colosseo para tomar la última curva que conducía a la recta final situada en la Vía Foro Itálico. Estos últimos tres kilómetros que acabo de describir fueron sin duda los más duros de la carrera ya que eran todos adoquinados y con toboganes continuos. Realmente muy duros.

Como siempre, brazos en alto y una enorme satisfacción por haber vuelto a conseguir recorrer los 42195 metros que me separaban de esa línea casi 4 horas antes.

La meta, al igual que la salida estaba realmente bien organizada. Primero la medalla, luego la bolsa con bebida y comida y hasta había caldo para reponer fuerzas. Por cierto, el caldo estaba en una especie de barricas tipo las del vino y cuando estoy echando un vasito, escucho por detrás: 'Venga dale al vino!' Eran Pepe y Claudio, dos españoles con los que compartí diferentes momentos de la carrera y que había adelantado en los dos últimos kilómetros.


Saboreando el triunfo con la Celeste


En resumen, una carrera fantástica aunque algo durilla por el tema de los adoquines que, lejos de ser sólo una pequeña parte del recorrido, a mi me dio la impresión de que al menos era el 30% del circuito. Si ya es difícil correr una maratón por asfalto, lo de los adoquines, y encima mal adoquinados, es mortal.


Luciendo orgulloso mi medalla en la Fontana di Trevi


Ahora descanso, y a preparar las carreras primaverales de 10K para llegar a tope en verano y poder alcanzar un estado óptimo en Septiembre para asaltar definitivamente las 3h30m en la Maratón de Berlin que será mi próximo objetivo.

Para ver todas las estadísticas de la carrera podéis ir a mi página de Garmin Connect













4 comentarios:

  1. bravo jesus. felicidades por ese maraton en berlin seguro bajas de las 3:30, un saludo.

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  2. Gracias Javi!!! Esa es la idea, aunque en Berlin iré acompañado por un gran amigo que se estrena en Maratón e iré con él toda la carrera. En teoría, deberíamos bajar los dos de 3:30, pero si no, no pasa nada. A disfrutar juntos qué él fue el que me enseñó a dar los primeros pasos en el mundo running. Hay muchas más por delante para conseguir el objetivo. Un abrazo

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  3. Enhorabuena por tu sexta maratón!!!!! Me llamo Kike,he llegado a este blog buscando información tras la maratón de Roma.Para mi era la primera Maratón y recuerdo por la camiseta de Mostovoi que coincidí contigo en el tramo que comentas que nos pasó el chico del Athletic a la altura del Teatro Marcelo. Por tu camiseta creo tener recuerdo tuyo hasta antes de la Plaza San Pedro. Yo no tuve ningún problema físico (pero acabe muy justo sobre todo por los tobillos y los adoquines que comentasdel final) por lo que más mérito lo que comentas de tus problemas físicos. Lo de Berlín lo tienes hecho.... Un saludo y un placer haber compartido esos Km por la Ciudad Eterna

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    1. Hola Kike! Muchas gracias por tu comentario. La verdad es que aunque coincidí con algunos españoles en la carrera, no recuerdo si hablamos. Creo que no, porque aparte del del Atletic en ese tramo estaba intentando coger el ritmo, después de la desafortunada visita a los baños nada más empezar la carrera. Por la Plaza de San Pedro, justo en la recta que llegaba hasta ella, también hablé con otro vasco y después a tirar como pude. No me salió mal del todo. Me alegro mucho que hayas terminado. Me imagino que habrá sido increíble para ti, por ser la primera. Recuerdo lo emocionado que terminé mi primera Maratón en Madrid en 4:14. Es una sensación increíble, sólo superada por cruzar la meta de Central Park. Eso sí que no hay nada que lo pueda superar. Así que si puedes, ni lo dudes!! Puedes leer aquí la crónica que hice hace unos meses.
      Bueno, pues nada, ahora a correr unas cuantas de 10K, a entrenar mucho y a por los 3:30 en Berlin!!!
      Un abrazo

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